jueves, 6 de abril de 2023

¿Un mundo bipolar?

Estamos viviendo la lenta gestación de un mundo dividido en dos bloques: Estados Unidos a la cabeza de Occidente y China a la cabeza de Oriente. No sabemos si la gestación llegará a buen término. Lo que sí sabemos es que un proceso que les va a llevar varios años, amén de que será difícil y llena de riesgos. Los lideres de ambos grupos estarán estirando y aflojando la liga para saber hasta dónde pueden llegar y en qué forma.   

El riesgo de que en esos acercamientos y distanciamientos las cosas se salgan de tono y lleguen a conflictos que eleven la temperatura bélica del planeta es alta, no obstante, es una posibilidad que debemos tomar en cuenta considerando las asimetrías de ambos contendientes. En otras palabras, el riesgo existe, pero en este momento no se ve la posibilidad de un conflicto mayor…, salvo que las cosas se compliquen en Rusia.

Para explicar esto no es menester analizar lo que está acaeciendo en este momento (mirada lineal) y lo que pudiera llegar a pasar en un futuro cercano (mirada oblicua). 

Rusia está en grave riesgo de fracturarse. Su economía y su ejército están en una posición muy complicada. La economía Rusa es extractiva (materias primas). No inventa nada; no produce nada. Por décadas se dedicaron a extraer del subsuelo las materias primas que necesitaba una parte del mundo para operar, pero ese mercado ya feneció. La guerra cambio la estructura económica del país y si bien es cierto que ahora venden a Oriente, también lo es que lo venden en menor cantidad y a menor precio.  

Las reservas de dinero se merman sensiblemente con cada acto de guerra. En ellas se tira mucho dinero. Un misil causa destrucción a donde llega y resta dinero de donde salió. Cada que disparas un misil, tienes que hacer uso de tus reservas para fabricar los siguientes. Y las armas solo dejan dinero cuando se las vendes a otro país. No cuando las usas tú. Rusia en este momento está gastando mucho más dinero del que le entra como país. La posibilidad de que Rusia se fracture en dos o tres regiones es muy alta. Y entre más tiempo dure el conflicto mayor será la posibilidad de que así suceda.

China se ha erigido como el líder de Oriente. Posee un mercado amplio y un liderazgo tecnológico que no poseen muchos de los que están bajo su egida. El objetivo de China no es entrar en guerra ni apoyar militarmente a vecinos incomodos. Lo que China busca es competir con Estados Unidos estableciendo canales comerciales que le permitan fortalecer su economía. El bloque que más y mejor venda es el que ganara la contienda y en este momento el que lleva y llevara la delantera por décadas es Estados Unidos.

Cierto que China amaga a Taiwán con un sinfín de ataques cibernéticos al mes (se cae la telefonía celular, la red eléctrica y una suma de etcéteras más) y uno que otro ejercicio militar en el mar de China/Taiwán, pero si algo le ha quedado claro a China es el precio económico que está pagando Rusia por su dislate. El costo de una guerra militar sería desastroso para China. Su economía ya llego a su tope (3.1% PIB en 2022 y 2.3% para 2023) y no se ve forma de que pueda alcanzar los niveles que tenía en el periodo de expansión interna. La única alternativa para China es el comercio mundial y para ello es que está estableciendo alianzas. Tiene, dentro de sus asimetrías, dos rivales a vencer: uno económico (Estados Unidos) y otro tecnológico y militar (India).

¿Puede estallar una guerra? Si, pero estimo sería una guerra cruenta y rápida en donde el objetivo de las partes seria acabar con la Rusia que hoy conocemos para entrar a una etapa de tenso desarrollo comercial. Cierto que habrá mil y un escaramuzas que poco a poco calienten el ambiente bélico, pero no es algo que se vea de manera inminente.

Este siglo, como ya mencionamos en otro artículo, será el siglo de Estados Unidos, no obstante, China luchara por ocupar un espacio de liderazgo que ve complicado. Sus dos rivales así se lo harán sentir.

Nos leemos en el siguiente artículo. 
 

lunes, 27 de marzo de 2023

La igualdad y la riqueza.

¿La igualdad existe? Sí, pero solo en el combes de la dignidad, no de la capacidad.

La capacidad nos separa y distingue de los demás, de esos demás que poseen capacidades diferentes a las nuestras y de esos otros que han hecho de su capacidad, un oficio. Cierto que no todos los oficios reditúan lo mismo. Hay algunos que, por su escases y especialización, son más rentables que otros, sin embargo, unos y otros poseen el mismo nivel de dignidad. No veo, por ejemplo, al mejor financiero del mundo tratando de operar un corazón, ni al mejor cirujano cardio vascular abriendo una cerradura con ganzúas. Cada oficio tiene un experto y a él debemos acudir.

La felicidad, claro está, no depende de la rentabilidad, sino de la entereza que tenga el ser humano para reconocer (de izquierda a derecha y derecha a izquierda) y aceptar en donde están sus capa-habilidades y vivir de ellas, es decir, de aprender a querer lo que se tiene.

Entiendo que el mercado haga todo lo posible por hacer que deseemos aquello que no necesitamos. Este se contraería a niveles inimaginables si no lograra crear en nosotros la obsesión por tener más. En ningún comercial o tienda te van a decir que en la vida son más los deseos que las necesidades y que lo más probable es que en tu hogar y guarda ropa tengas cosas que no usas o usas muy poco. Todo lo contrario, su trabajo es venderte todo aquello que, desde la óptica de ellos, necesitas para ser feliz.

Este vacío existencial que crea el mercado es el caldo de cultivo que permite que los autócratas (populistas que sienten un enorme desprecio por sus gobernados) vendan la idea de que su misión es mejorar la distribución de la riqueza, cuando el problema real de la riqueza no es distribuirla, es crearla.

La riqueza no se distribuye, se crea.
La riqueza, contra lo que usted se pueda imaginar, no la crea la clase alta. La crea la clase media. Esta es la que en su afán de lograr que sus hijos vivan mejor que ellos, se privan de muchos deseos para poder crear e invertir en las plataformas de despegue de las siguientes generaciones. Esto no quiere decir que las clases que están por debajo de la media no lo hagan. Todo lo contrario, lo hacen, pero salir de ese nivel les va a demandar tanto tiempo como el que les demando a los que hoy están en la clase media. El objetivo es no claudicar. Es decir, insistir y persistir aun cuando los frutos no los vayan a disfrutar ellos.

Revise usted los paises con mayor igualdad económica. Lo que va a encontrar es que aquellos paises que poseen una clase media amplia, son los que mejor igualdad económica poseen, amén de que son los que mayor nivel de emprendimiento tienen (la audacia está en la clase media, no en la alta, no en la baja).

Entre más grande es el estamento de la clase media, mayor es la igualdad en un país, sin embargo, estos paises son con los que más batallan los autócratas. Tan es así que cuando uno de estos llega al poder, lo primero que hace es minar, si es posible hasta el aniquilamiento, a la clase media.

Visualice un rectángulo vertical. Entre más ancho sea el centro, es decir, entre más tome la forma de rombo, más pequeño serán los otros estamentos. Entre más angosto sea el centro (forma de reloj de arena) más grande serán los otros dos estamentos. Los autócratas buscan que el rectángulo tome forma de reloj de arena, ya que esto le garantiza los votos del estamento inferior y la distancia del estamento superior.

La mejor forma de combatir este fenómeno, es invitar a la clase media a que se centre en lo que sabe hacer: educarse, trabajar, ahorrar y emprender, amén de salir a votar. Esto es lo que nos va a permitir transitar de la mejor forma posible estos siete u ocho años de incertidumbre que se vienen.

Al final le estaremos entregando el mando a una nueva generación de lideres que lo único que no querrán es cometer los errores de los actuales.

Nos leemos en el siguiente artículo.  

sábado, 25 de marzo de 2023

Una transición difícil.

El sol, la tierra y todo lo que esta en ella se rige por ciclos, y la historia, palabra con la que nominamos los hechos de los hombres, no es la excepción.

En cada siglo transitamos de la Crisis de las Instituciones (del año 1 al 25 del siglo) a la Crisis de la Crisis (del año 26 al 50 del siglo). Después de esto llega la Crisis de la Estabilidad (año 51 -75) que se distingue de las demás por la tensa calma que impera en ella, hasta que llegamos al Dispendio de lo Inútil (año 76 al 00 del siglo) en el que el sistema se afana por demostrar que funciona a pesar de su compleja irracionalidad.

Los fenómenos de cada ciclo son los mismos. No los alcanzamos a identificar como tales debido a que las manifestaciones son diferentes a las anteriores, lo cual es lógico, ya que las circunstancias lo son también.

Estamos por terminar el primer ciclo del siglo (01 - 25). Ciclo en el que las instituciones se muestran incapaces de brindar las certezas y soluciones del pasado. No olvidemos que el diseño de estas obedece a hechos diametralmente opuestos a los actuales.

Este momento de transición en el que nos encontramos, se distingue por ser un intervalo en el que la población romantiza con una nostalgia irracional, la vida que tenía en el periodo del Dispendio de lo Inútil (76 - 00). Lo que hace que le den oídos a personas de ideas blandas y cabezas duras que prometen un regreso a un pasado imposible de lograr (la historia no camina hacia atrás).

Esta transición se distingue por el imperio de las emociones. El problema es que las emociones que no se llevan a la razón nos conducen al fracaso. No estaremos conscientes de a donde nos llevan, debido a que, entre más emocionales sean sus seguidores, más tiempo necesitaran para darse cuenta de la magnitud del fracaso al que se encaminan. Esta por demás decir que solo hasta que la audiencia llegue a ese fracaso es que estará dispuesta a cambiar de rumbo.

Las ideas se debaten; las ideologías, se imponen.
Los autócratas (personas de muy bajo cociente intelectual y de muy alto nivel emocional) se distinguen por su capacidad para vender sueños y exaltar emociones. Esto es importante entenderlo, debido a que estamos padeciendo en varias partes del globo la presencia de autócratas que nos venden un mañana (lugar donde los deseos se estrellan con la realidad) con resultados no deseados, ni entre las personas ni entre las naciones.

Ante esto, que va a durar varios años, lo único que podemos hacer es centrarnos en nosotros mismos. No esperar nada de estos mesías del manicomio. Recuerde que los sueños son el hueco de la acción ausente. El hacer de esta gente es un decir, no un hacer.

No trate de hacerle ver lo que esta pasando a los demás. Lo único que va a lograr son enemistades. Déjelos que descubran por sí mismos la realidad. En ese inter, trabaje e invierta todo lo que pueda, aunque sea en pequeña escala, pero invierta. Que cuanto todo fracase, usted va a estará mejor que todos esos que oscilaron entre la idealización y la ensoñación.  

Nos leemos en el siguiente artículo. 

sábado, 11 de marzo de 2023

Ya veo en los otros...

 Ya veo en los otros la edad que siento en mi…

Esos otros que para escapar de su edad se reúnen con otros de su misma edad para ver si se ven más sanos o con más pelo, menos cintura o más agilidad, pero todos de la misma edad, porque si se reúnen con otros más jóvenes que ellos, no habría forma de esconder la edad.

Ya veo en los otros la edad que siento en mi. Veo que al pararse de la silla necesitan de unos momentos, no para caminar, si para cargar el cuerpo. Esos que como yo, tienen un lento andar y pensar. Esos que ya están conscientes de que su cuerpo es un almacén de batallas pasadas y que poco o nada se exponen a nuevos andares y pensares.

Ya veo en los otros la edad que siento en mí. Esos que ya no quieren viajar como viajan los demás, escapando de un lugar cuando el secreto está en ser parte de él. Esos demás que lo único que hacen al regresar de su viaje es romantizar aquel otro lugar del que no eran parte, sin darse cuenta que no son de ese lugar ni del que creen habitar.

Ya veo en los otros la edad que siento en mi. Veo a esos coetáneos que sin que su objetivo sea hablar de sus glorias de antaño, se sientan con sus iguales a hablar de anécdotas del pasado que ayudan a entender las similitudes anecdóticas de los que hoy crean las glorias de las que se hablara mañana.

Ya veo en los otros la edad que siento en mí. Veo el hastío cortes que sienten hacia esa pareja que al paso del tiempo se convirtió en compañera de casa y de vejez, pero que ya no les concita nada más que la tolerancia y aceptación. Tanto que prefieren estar con los amigos de los que realmente no saben nada a estar con esa pareja con la que no hablan de nada, pero saben mucho.

Ya veo en los otros la edad que siento en mí. Esos otros que ya aceptaron que el instinto camina hacía adelante y la tradición hacia atrás, lo que hace que sin prisa, pero sin pausa los hijos hagan su vida, dejando la de los padres cada vez más atrás.

Ya veo en los otros la edad que siento en mi…

Jaime Ramos. 

domingo, 16 de octubre de 2022

Un amor de mentiras.

El titulo de este artículo es poco afortunado, ya que el amor, en cuanto amor, no puede ser de mentiras. Estaría faltando a su esencia. Así pues, el artículo debería intitularse: la ficción en las relaciones de pareja, pero como es muy posible que este nombre no capte la atención de los dos lectores que tengo, decidí, en aras de la mercadotecnia, intitularlo como reza en la cabecera: un amor de mentiras.

Realización y responsabilidad.
El amor, en cuanto amor, se sustenta en dos pilares: realización y responsabilidad. No obstante, la gran mayoría de las parejas se centran en una sola de ellas: la realización. Lo que buscan es que la pareja las realice, es decir, que esta gire en torna a ellas y que las priorice sobre todas las cosas, como si su pareja no hubiese tenido una vida antes de conocerle.

Esto no es privativo de uno u otro género. Se ve en ambos géneros y tiene que ver más con la madurez emocional que con el genero de la persona. Cierto que todos necesitamos encontrar un cierto nivel de realización en la pareja, tanto por lo que esta o este nos hace sentir, por lo que para ella o él somos. No obstante, es menester reconocer que la pareja no te puede dar lo que no tienes.

La pareja ocupa y puebla una gran parte de nuestra vida, pero no toda la vida. De tal suerte que si nuestra pareja no se siente bien consigo misma, no habrá en el mundo persona alguna que le pueda brindar lo que busca y necesita. Todo lo contrario, su exigencia será tan castrante y abrumadora, que terminaremos escapándonos o minimizándonos.  

Reitero lo dicho, ese otro u otra del que nos enamoramos tenía una vida antes de conocernos. Y si lo que nosotros queremos es que esa persona pierda esa vida para estar con nosotros, terminaremos perdiendo a la pareja y a nosotros mismos.

Los seres humanos tenemos una ingente necesidad de realizarnos a través de actividades secundarias a nuestro oficio, ya sea pintando, leyendo, escribiendo o haciendo algo que nos realiza y construye.

Cuando la pareja nos impide realizar eso en lo que nos reflejamos y somos, no solo nos perderemos a nosotros al permitirlo (lo que se permite se repite), sino que además la pareja terminara dejándonos, porque eso en lo que nos estamos convirtiendo, no es lo que la o lo enamoro. La monotonía encuentra cabida justo en el momento en la pareja se pierde a si misma.   

La pareja es para crecer, no para disminuirse.
El primer obstáculo para la realización es la responsabilidad. Una relación de pareja conlleva realización y responsabilidad. Somos responsables del bienestar y de la felicidad de nuestra pareja y del bienestar y realización de nuestra persona. Renunciar a lo que somos por la pareja es caer en irresponsabilidad ante nosotros y ante ella misma.

La pareja no tiene que ser exactamente igual a nosotros, ni compartir nuestras mismas aficiones y realización, pero si respetar las nuestras tanto como nosotras las de ella. Lo correcto es hablar y mediar, pero no marginar.  

Las parejas no parejas.
Cada vez es más común encontrar parejas sustentadas en la realización, es decir, parejas que deciden no asumir la responsabilidad de vivir juntos. Parejas que se ven solo para realizar actividades que tienen que ver con las necesidades de realización de uno u otro, ya sea la relación sexual o salir a tomar un café, viajar o platicar (por mencionar algunas), pero no para hacer la vida juntos. En otras palabras, son personas que lo único que no quieren es tener pareja.

El que esto escribe es un diletante de las artes y de las letras, amén de que me gusta ejercitarme y canalizar a través de la extenuación física, esos impulsos que, no dirigidos, me pueden llevar a cometer actos que no me suman, pero si me restan.

Utilizo el ejemplo de mi persona por ser el más próximo y para no enunciar los de mis cofrades y socios. Si a mi pareja le incordia el tiempo que uso para leer, escribir y ejercitarme, deberé llegar a un acuerdo con ella para mediar entre sus necesidades y las mías, pero si lo que mi pareja desea, explicita o tácitamente, es que yo deje de hacer lo que me realiza por estar con ella, justo en ese momento perdemos la esencia de la relación en aras de la monotonía, ya que el nexo pierde ilación para convertirse en una relación de un solo lado.

Seremos compañeros de cama y tal vez de techo, pero no pareja. El objetivo de vivir en pareja es construirse a través de la realización y de la responsabilidad, pero esta debe ser dual, no solo de una de las partes. Una pareja que exige que sea de un solo dado, no es pareja. Es compañera de cama o de techo, pero no pareja.

Nos leemos en el siguiente artículo. 

500 palabras.

El idioma español cuenta con más de cien mil palabras. Un universitario promedio usa no más de 500 palabras para comunicarse. Su léxico, aunque limitado (0.5% del total), es superior al de todos aquellos que no tuvieron la oportunidad de asistir a una universidad.

El idioma ha venido sufriendo una degradación de inconmensurables consecuencias, tanto por lo que el lenguaje hace en la mente del hablante, como por la inteligencia en sí. Tome en cuenta que nosotros somos las historias que nos contamos, no las que les contamos a los demás.

En artículos anteriores he explicado que los seres humanos hablamos todo el día, poco con los demás, mucho con nosotros mismos. La paradoja de esta realidad es que aun cuando somos al actor principal de nuestro dialogo y de que no hay nada más sacro que nuestra mente, cuidamos en más lo que les decimos a los otros que lo que nos decimos a nosotros.

Dialogue con las personas que están a su alrededor. Descubrirá que la inteligencia de estas personas esta íntimamente ligada a la extensión de su vocabulario. Una persona que posea un vocabulario amplio y atinente al significado de las palabras mostrara un mayor nivel de inteligencia y capacidad para abstraerse y abstraer la esencia de la realidad que le rodea.

En estas personas poca prominencia tiene el imperio de la imagen. Este es propio de esos hombres o mujeres a los que les es más dable expresarse con emojis que con letras, desarrollando con ello una pereza mental que ineluctablemente extenderán a todos los ámbitos de su vida. Y en ningún lado se refleja más esto que en la lectura.

Recién lleve a cabo un experimento de comunicación con personas de distintos segmentos etarios. Unos a través de la palabra hablada, otros a través de mensajes escritos y algunos más compartiendo párrafos extraídos de libros o artículos que les recomiendo.

Todos los involucrados en este arbitrario, pero bien intencionado ejercicio, poseen estudios universitarios y en algunos casos, maestría terminada. No obstante, la gran mayoría de los involucrados (98%) se vieron en la necesidad de leer varias veces la frase o de pedir una explicación que les ayudara a comprender lo expuesto.

Todos ellos se han convertido, gracias a esta falta de comprensión, en operadores de lo que estudiaron. No crean, repiten. Los saltos cuánticos de su profesión se deben a otras personas, pero no a ellos. Personas que tal vez no sean las mejores para comunicarse vía emojis o para perderse en el imperio de la imagen, pero si para construir el mundo donde vivimos todos los demás.

Lo exhorto a que trabaje en la mejora de su léxico. Empezando por omitir el uso de las malas dicciones (maldiciones). Usando, en lugar de estas, las palabras que, en su acepción correcta, expresan mejor lo que usted quiere decir.

Mi segunda recomendación es que sea extremadamente correcto en el uso del lenguaje que usa para hablar con usted mismo. Esto, que en apariencia se lee muy fácil, no lo es, ya que se tiende a ser más permisivo consigo que con los demás.

Conclusión.
Es de suma importancia comprender que lo que mas incide en nuestra forma de ser y lo que con nuestro ser podemos hacer, es lo que nos decimos a nosotros mismos, es decir, las historias que nos contamos.

Si usted, para hablar consigo mismo usa las palabras en su acepción correcta para decirse lo que se tiene que decir, mejorará la comprensión y dirección de sus resortes (lo que lo saca de sí) y de sus motores (lo que lo impele a la acción). Y con ello, su marco de decisión y acción.

Cambia su lenguaje; cambia su ser.

Nos leemos en el siguiente artículo.

miércoles, 7 de septiembre de 2022

La tormenta perfecta.

En el artículo anterior (La nueva dinámica familiar), decíamos que somos actores y testigos de acontecimientos que anticipan no una época de cambio, sino un “cambio de época”.

Cambio de época.
La diferencia entre una época de cambio y un cambio de época es que esta última demanda de nosotros una nueva y radical forma de ver, entender y hacer la vida. Usemos, para ilustrar lo anterior, el caso México. País con 130 millones de habitantes y 66 millones de video jugadores (Gamers). Los cuales tienen hábitos, intereses e interacciones diametralmente opuestas a las de sus padres. En ningún lugar es más notorio esto que en el entretenimiento.

Los padres de estos video jugadores son fanáticos de los deportes de expectación, es decir, de esos en que se es más espectador que actor (futbol americano, baloncesto, balompié, beisbol, tenis y demás deportes televisados). En donde la masa crítica de estos consumidores está en el segmento etario de 35 y más. Segmento que cada lustro va a ver reducido su tamaño, mientras que el de los video jugadores ira en aumento.

Los video jugadores abarcan un amplio espectro etario. Iniciando a la temprana edad de ocho años, con una masa crítica de interacción, consumo y juego entre los 20 y 35, con pequeñas interacciones en los 40 y más. La dinámica de estos video jugadores posee una interactividad que no poseen los fanáticos de los deportes de expectación. Los video jugadores se comunican con sus amigos, al tiempo que juegan, consumen y aprenden.

Este segmento mantiene poco contacto con los deportes de expectación, con las plataformas de transmisión en directo (Netflix, Amazon, Disney y demás etcéteras) y con cualquier tipo de educación y entretenimiento pasivo. Lo que obligadamente nos debe llevar a replantear la forma en que diseñamos y comercializamos los productos y servicios con los que competimos o salimos a mercado. 

Cambio súbito.
Otro cambio de época es lo que está aconteciendo en el entorno. En este están convergiendo variables críticas que rara vez confluyen a un mismo tiempo: cambio climático, escasez alimentaria, crisis energética, inflación, problemas de suministro y envejecimiento de la población. Variables que, en conjunto, anuncian una pronta colisión bélica, geopolítica, económica y social. Colisión que generará, en los siguientes diez años, fuertes cambios estructurales y sociales.

Cierto que la humanidad ha enfrentado y resuelto crisis de todo tipo, y esta no será la excepción, sin embargo, esta va a demandar de nosotros un viaje a las antípodas de nuestra existencia. Invirtiendo más en valor que en crecimiento (las bolsas de valores sufrirán un fuerte ajuste a la baja). Los jóvenes estudiaran carreas que tengan que ver más con los videojuegos y con las cadenas de bloques y barras (blockchain) que, con los negocios tradicionales.

En este nuevo entorno será más importante saber lo que no debemos hacer que hacer lo que hacíamos antes. Migraremos de una época de abundancia a una de restricción de recursos. Las empresas, universidades y escuelas tendrán serias dificultades para encontrar los insumos y el personal que necesitan para producir y colocar en el mercado lo que ofrecen.

Veremos empresas de rápida explosión e implosión, así como fenómenos sociales y políticos impensables en las primeras dos décadas de este siglo. El mundo va a necesitar exploradores expertos de caminos inexplorados, por lo que la pregunta que todos nos debemos hacer es: qué tanto nos estamos preparando para el mundo que no solo ya viene, sino que ya empezó.

Nos leemos en el siguiente artículo.