martes, 15 de septiembre de 2020

Los Superhéroes y el vacío de poder.

A la naturaleza no le gustan los vacíos y los vacíos los llena con excesos. Los Superhéroes son la nueva religión de una Masa que acusa un vacío interior mayúsculo. Por supuesto que no es algo nuevo, siempre ha existido, no obstante, nunca como ahora.

 El vació esta en la esencia del ser humano. No existe persona alguna que no posea un cierto grado de vacío. De hecho, el mercado existe gracias al vacío. Tan es así que cuando vamos de compras, no vamos a comprar cosas, sino a llenar nuestros vacíos. Así, si usted va de compras sin identificar el vacío que le impulsa a ello, saldrá de ahí con una gran cantidad de excesos, es decir, con cosas que no necesita y solo le agudizaran el vacío.

 Los Superhéroes y el vacío de poder. Podemos negar la existencia de los dioses, pero no de las religiones, estas son una necesidad humana y los Superhéroes son una muestra de ello. Hemos hecho de estos una nueva religión, un nuevo culto.  

Los primeros Superhéroes fueron los dioses de la antigüedad. La razón por lo que ya no pensamos en ellos es porque estos ya no viven con nosotros. Están en el panteón de la mitología, y la única diferencia entre mitología y religión, es la vigencia.

Los dioses de la antigüedad poseían características humanas. Zeus, por ejemplo, era infiel, vengativo y pasional. Hades, Afrodita y el resto de los dioses griegos, romanos, nórdicos o de donde fueran, poseían atributos que los hacían extraordinarios, pero también poseían vicios y defectos que los hacían humanos. La identificación con ellos era inevitable, tenían capacidades que deseábamos y defectos que poseíamos.

Luego llego el dios del antiguo testamento. Un dios visceral, vengativo, iracundo, cruento y sangriento (así o más humano). Después de este llego el dios de los cristianos. Un dios que nació humano (como todos los anteriores), pero que en el devenir de los siglos perdió las características terrenales que le permitían a su grey se identificase con él, al grado que hoy es cualquier cosa para ya no humano. Es un dios que no solo no se enoja nunca, sino que además es todo amor y perdón…, atributos irreales en el ser humano.

Esta lánguida perdida de sus características humanas propicio que los hombres iniciarán un largo, callado y errático éxodo en pos de esos dioses que, sin dejar de ser humanos, podían hacer todo lo que nosotros no podemos hacer. Dioses sobre los que se ha edificado un nuevo culto, y que si bien es cierto que no llenan los vacíos de su feligresía, si los representan.

 Sherlock Holmes. El primer Superhéroe de la era moderna fue Sherlock Holmes. Es un héroe que posee capacidades de observación y raciocinio que lo separan del resto de los mortales, pero también posee vicios y defectos que lo hacen humano. Es un héroe que seduce y encanta, aun cuando en la intimidad de su Olimpo se muestra misántropo, maniático, misógino, drogadicto y misógamo. Tan humano es que cuando su autor lo mató, hubo protestas en toda Europa en defensa de los derechos de los lectores. La presión fue tal, que se vio en la necesidad de resucitarlo.

 Un héroe que no sabe crear misterio no es héroe…, y Sherlock Holmes lo crea mejor que nadie. Es soltero, vive solo y ha hecho de su morada un centro de información. En él están todos los archivos y recortes de periódicos que le ayudan a resolver los casos. Tiene, como todos los héroes y como todos los dioses, un archienemigo que lo iguala o supera en capacidades, James Moriarty. Afortunadamente cuenta con un compañero, amigo, ayudante y protector que es quien lo salva cuando este se deja llevar por su humanidad, el Dr. John H. Watson.

El modelo de Sir Arthur Conan Doyle se repetirá en todos los que le suceden, desde Popeye el Marino (1929) hasta los actuales. Batman, por ejemplo, es soltero (no existen héroes casados, la mujer no los dejaría hacer tales estulticias). Vive en una mansión en la que tiene una cueva equipada con todos los sistemas de información que necesita para combatir el mal, en especial a su archienemigo el Guasón. El personaje que lo salva de sí mismo es Alfred, su amigo, compañero, ayudante y protector.

Superman tiene Louisa Lane y a su Némesis, Lex Luthor; Spiderman tiene a su tía May y a su contrario, el Duende Verde; Iron Man, el héroe del capitalismo que lucha contra los comunistas y terroristas y así como estos una suma de etcéteras más que haría la lista interminable, no obstante, lo importante es que todos repiten el patrón: son solteros, viven solos, tienen un enemigo que los iguala o supera en capacidades y tienen una persona que los salva de sí mismo cuando se dejan llevar por su humanidad.

Huelga decir que los héroes son como los dioses, no envejecen, amén de que tienen cualidades que obedecen a la época en que se gestaron. Popeye fue el héroe de la nutrición (espinacas); el Capitán América, el símbolo de la lucha contra Hitler; Batman, contra el mal; Spiderman, contra los que hacían un mal uso de la ciencia y así todos los demás. Lo importante aquí es que cada uno de ellos personifica un vacío social e individual, obsecuente a las circunstancias psicosociales de su tiempo.

 Comprenderse es quererse. Alguien que se comprende a si mismo, entiende que todos los roles son tan valiosos como el suyo y que la única diferencia entre un rol y otro es la cantidad de personas que lo pueden hacer, que es lo que marca la diferencia entre lo que se le paga a uno u a otro, sin embargo, la realidad es que el que recoge la basura es tan importante y necesario como el que dirige la empresa. El tema es que pocos se dan cuenta de esto, por lo que, en lugar de sanar sus vacíos, los acrecientan.  

Los vacíos no reconocidos y no dirigidos son los que hacen que una persona se identifique con uno u otro héroe, y esto le sucede tanto al director de la empresa como al guardia de la entrada. Los vacíos no tienen que ver con el organigrama, sino con la persona. Por ejemplo, se identificará con Iron Man aquel al que le gustaría ser genio, multimillonario y playboy, cuando la realidad es que lo que debería preocuparle es el desarrollo de su genialidad.

Más que identificarse con un super héroe, lo primero que uno debiera hacer es preguntarse qué vacíos son los que me llevan a identificarme con él. Ya una vez identificados y reconocidos, debe escoger cuál de ellos es el más fácil de subsanar. Los vacíos, ya lo mencionamos, son connaturales al hombre, lo importante es reconocerlos y dirigirlos.

Una persona que reconoce sus vacíos podrá comprenderse y dirigirse, entendiendo que no puede ser como ese otro que admira o envidia, pero si puede potencializar al máximo lo que es, en la inteligencia de que eso que él es, seguramente no lo es el otro, ya que todos somos suma y complemento de otros.  

Cuando la persona comprende, acepta y desarrolla lo que es, deja de compararse con los demás. Reconoce sus alcances y limitaciones, potenciando las primeras y acotando las segundas. Valora lo que es y lo que son los demás. La identificación no es con el personaje de ficción, sino consigo mismo, lo que a la postre le permitirá potenciar y posicionar el ser.

La felicidad está en la expresión del ser. Hay dos tipos de personas: la primera es esa que aprende a hipotecar su Ser, para Hacer algo que no les gusta con tal de cobrar los beneficios del Tener.

Este tipo de personas sienten una ingente necesidad de refugiarse en los éxitos de otros. Te platicarán de los carros, casas y bienes que determinada persona posee, pero jamás de lo que este trabajo o tiene que trabajar para lograr lo que tiene. Estas personas son y necesitan símbolos para vivir, razón por la cual les es imposible no identificarse con esos personajes de ficción que pueden hacer todo lo que ellos no.

Son miembros devotos de la religión de los Superhéroes. Jamás se perderán un estreno, producto o imagen de su Superhéroe. Sienten que al poseer algo de él, son como él.

Por el contrario, los que están conscientes de sus limitaciones y potencias y de lo que tienen que trabajar para acotar las primeras y potenciar las segundas, son personas que aspiran a Tener, económicamente hablando, aquello que les permita Hacer en función, lo que Son como personas. Estos no necesitan de Superhéroes. Ellos son su propio Superhéroe.  

Los Superhéroes responden a los vacíos y estos se pueden sanar, pero para ello es menester identificarlos, reconocerlos y dirigirlos.

Nos leemos en el siguiente artículo.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

La economía que viene.

El cambio ha sido, es y será la constante del mundo, sin embargo, este, más allá de lo rápido, moderado o lento de su proceso, ha mantenido siempre una gradualidad que nos ha permitido fungir como acores y testigos del cambio. La irrupción del COVID rompió esta dinámica, situando a la gran mayoría de la humanidad en una posición de testigo, este, más que un cambio, fue un rompimiento.

 En la vida, lo obvio es invisible y lo invisible, transparente. En la vida de cada uno de nosotros existen cosas que son invisibles para nosotros, transparentes para los otros. Esto es lo que hace que nos sorprendamos cuando alguien nos da un consejo que, por lo obvio que resulta, nos agrede el que no lo hayamos visto.

Líneas arriba decía que el COVID, más que un cambio, es un rompimiento. Y en los rompimientos las primeras cosas que salen a la luz son todas esas cosas que, por obvias, habíamos dejado de ver. Nos está pasando lo mismo que a las parejas en el divorcio. Las parejas, en el rompimiento, descubren esa otra parte del otro que era visible para los demás, pero no para ellos. Así, pues lo ideal sería que el matrimonio empezara por el divorcio, que es cuando realmente conoces a la pareja.   

El tema que nos compete, haciendo a un lado el sarcasmo y la broma no atinente, es el de todas esas cosas que están saliendo a la luz y que muy probablemente no estemos considerando. En este artículo nos centraremos exclusivamente en el tema económico, específicamente el de la economía que viene.

Es importante anotar que la economía que viene no es una resultante del COVID, y si bien es cierto que este está demandando y generando nuevas formas de hacer negocios, también lo es el hecho de que lo que está sacando a flote, es lo que ya estaba mal.

La década que está por terminar registro un nivel de endeudamiento de las naciones de la OCDE del 4% anual, al tiempo que el crecimiento de sus economías mantenía una media que fluctuaba entre el 1% y el 2%. En otras palabras, las naciones gastaban más que lo que generaban, con el pretexto del que siguiente año sería mejor.  

La economía, no obstante, seguía operando, lo que mantenía la posibilidad de que los gobiernos enmendarán rumbo y se abocarán a generar más ingreso que gasto, que es, precisamente, lo que hizo Alemania. El crecimiento sostenido de su ingreso le permitió disminuir su deuda externa en 25 puntos porcentuales, mientras que el resto de los países de la OCDE incrementaban su deuda a niveles insostenibles.

El país que guarda la relación de Deuda – PIB más onerosa del mundo es Japón. La deuda de este país que antaño era el modelo de lo que deberían ser las demás naciones, representa el 240% de su PIB. La de Grecia, el 182%; Italia, 140%; España, 110%; Francia, 100%; Estados Unidos, 105%; Brasil, 86.5%; México, 62% y así como estos, muchos más. El gasto, obviamente, se ha aplicado al sector social, lo que de suyo hace que ese dinero no genere un solo centavo de retorno.

El COVID paralizo la maquinaria económica en todo el mundo, obligando a las naciones a asumir un nivel de deuda equiparable a la que asumieron después de la Segunda Guerra Mundial. La deuda en la que los países incurrieron para sortear las consecuencias de la cuarentena es la correcta, lo incorrecto era la deuda previa. El problema, no obstante, es que la Masa considera que la deuda pública es un problema de los políticos, no de los ciudadanos, cuando la realidad es que es todo lo contrario.

Otro tema que llama mi atención es que la Masa cree que todo va a volver a la normalidad, es decir, que cuando todo esto termine, retomaran su nivel de vida y gasto, tal como lo tenían previo a la pandemia. En México, por ejemplo, más del 80% los hogares han experimentado una reducción sensible de sus ingresos, en un entorno donde los gastos van al alza, que tienen que invertir y gastar en cosas que no hacían antes.

Una encuesta nacional de consumo arrojo los siguientes datos: el 57% de los consumidores piensan que recuperarán el nivel de consumo que tenían previo al COVID, en un lapso de dos años. El 25% de los encuestados estiman que requerirán de tres a cinco años para recuperar su nivel de consumo; el 15% considera que su nivel de consumo se mantendrá en mínimos por más de cinco años y solo el 3% considera que su nivel de consumo será igual o mayor al que tenían.

Esto, obviamente, son estimaciones, no obstante, la realidad es que a lo que todos nos vamos a enfrentar es:

Un crecimiento de la economía que oscilara entre el 3% y 4% en el primer año (2021), bajando gradualmente hasta llegar a un crecimiento descendente que oscilara entre el 1.5% y el 0.5% por los próximos diez años.

Crecimiento de la pobreza extrema ($1.90 al día), pasando de 17 millones de personas a 100 millones;

Crecimiento de la pobreza ($3.20 al día), pasando de 35 millones a 176 millones de personas; 

Los gobiernos impondrán una mayor carga fiscal para poder hacerle frente a la deuda.

Una sensible disminución de la explosión demográfica; al tiempo que se incrementa sensiblemente el número de jubilados (Japón e Italia cada año tienen menos habitantes). 

Incremento en gasto de salud y pensiones.

Fuerza laboral escasa, mal preparada, mal pagada.

Los negocios de consumo que más van a sentir la ralentización de la economía en los siguientes dos años son: restaurantes, cines, bares y centros comerciales. El turismo va a necesitar más de cinco años para recuperar a los niveles previos a la pandemia. Las oportunidades van a estar en el sector salud y en lo digital. La educación va a sufrir una contracción no vista en años, amén de que la calidad educativa se va a ser seriamente afectada.

Las empresas y los hogares se van a acoger a una estricta disciplina financiera (reducción de lo superfluo) y a una mejor gestión de sus activos (se contraerá la venta de casas y automóviles). El objetivo será liquidez y rentabilidad.

Las empresas y las personas deberán repensar su modelo de negocios, migrando en la posible a lo digital y manteniéndose cada vez más cerca de sus clientes.

Los siguientes dos lustros van a ser de un alto nivel de reto y si algo nos ha demostrado la historia es que siempre salimos adelante, no obstante, es menester tomar decisiones desde la realidad y no desde la fantasía. La fantasía nos va a hundir; la realidad, por dura que sea, nos va a salvar.

Nos leemos en el siguiente artículo

viernes, 28 de agosto de 2020

La dinámica el poder.

El instinto genera un impulso; el impulso, una tendencia; la tendencia, un deseo; el deseo una emoción y la emoción un acto. Así, por lo actos recurrentes de una persona podemos educir su emoción, deseo, tendencia, impulso e instinto. Somos trasparentes como el cristal y si el otro o los otros nos sorprenden es porque no sabemos observar. 

El instinto es la inteligencia de la especie y este divide en dos: el general y el indiviso. El general es esa parte del instinto que obedece a la especie y que se ha manifestado y manifestará en todos los seres humanos sin importar época, idioma, religión o color. El indiviso es esa parte del instinto que, como su nombre lo indica, pertenece al individuo. Son las acentuaciones del instinto que la persona manifiesta en función de su carga genética, primero, y de su cultura, después. 

Los impulsos que el instinto nos generan son: el sexo; el poder; el amor; la propiedad y la supervivencia. En ese orden, no obstante, la secuencia puede variar en función de la edad, entorno y circunstancias que vive la persona. Poco va a pensar en sexo, poder, amor y propiedad, quien escasamente tiene para comer, sin embargo, al resolver lo primario (techo, sustento y alimentación) sus impulsos gravitarán, ineluctablemente, hacia los dos primeros (sexo y el poder), ya que estos son los impulsos dominantes de la especie. 

Sexo y poder. En una calificación del uno al diez, el sexo tiene un peso específico de 10 - 9; mientras que el poder tiene uno de 9 – 10. Uno y otro están en constante pugna por ocupar el primer lugar, de tal suerte que en todo acto sexual hay una connotación de poder y en todo poder, un acto de seducción. 

La naturaleza, que es ligeramente más sabia que nosotros, no va a subordinar su subsistencia al libre albedrío de nuestras decisiones. A está le tiene sin cuidado nuestra mente, sentido de culpa o carga moral. Lo único que le preocupa y ocupa es la reproducción. Para lo cual hace del sexo el impulso motor de las primeras cuatro décadas de nuestra vida. En este intervalo el poder ocupa un honroso segundo lugar. 

Ya una vez que hacemos la transición hacia la madurez, el sexo pasa a un honroso y competitivo segundo lugar, latiendo con una fuerza de 9 -10; cediéndole al poder la posición de impulso dominante con una fuerza de 10 – 9. Así, sin importar si se es joven o si se está en esa edad en la que lo único que puede hacer es dar conferencias o escribir artículos, el poder es, junto con el sexo, uno de los impulsos dominante de nuestra vida. 

No hay peor diablo que el que no huele a azufre. Una persona que en palabra y en acto renuncia al poder, es igual o más peligrosa que un diablo que no huele a azufre. El débil siempre usa su debilidad como instrumento de poder. No hay sobre el planeta organismo vivo que no busque y ambicione poder. Así, pues, la diferencia entre el soberbio que abiertamente busca el poder y el humilde que dice no buscarlo, son las formas. No obstante, ambos lo buscan, uno construir y construirse en él; el otro para destruirse y servirse de él. 

Los débiles y humildes usan la lástima y el chantaje como instrumento de poder, lo cual, con la santificación que hemos hecho de la humildad, hace que les sea más fácil lograr lo que por sus medios no pueden obtener. Estos explotan eso que algunos llaman responsabilidad social, que no es otra cosa más que el disfraz elegante de la culpa. Culpan al exitoso y al trabajador de tener lo que ellos no pueden tener, cuando la realidad es que estos, lo único que saben hacer, es poner su ocio al servicio de los demás…, y a eso le llaman solidaridad. 

Cuídese de los humildes que los soberbios siempre dan la cara. La razón por la que se nos dificulta aceptar que los humildes usan su debilidad como instrumento para obtener lo que por otros medios no pueden lograr, es debido a que al tiempo que vituperamos el poder, sacralizamos la humildad. No obstante, el progreso de la humanidad se debe a los poderosos, no a los humildes. En el mundo, hasta principios del siglo XX, más del 95% de la población vivía en extrema pobreza. Hoy, gracias a esos que tanto vituperamos y castigamos por su éxito y poder, el porcentaje se ha reducido. 

La ambición es lo que hace que tenga mucho de algo y poco o nada de lo otro. En la vida logra más el que aspira más, pero también aplica en sentido contrario; logra poco el que aspira poco. Así, pues, son dos preguntas las que usted se tiene que hacer: ¿De que tamaño es su ambición? ¿Y en que esta su ambición? 

La respuesta que dé a estas preguntas le explicarán porque esta donde esta y en lo que está. Ya sea buscando dinero, hombres a su servicio, fama, amor, conocimiento, estabilidad, seguridad, tranquilidad y toda la suma de etcéteras que usted desee agregar. Lo importante es identificar en qué esta su ambición y el tamaño de esta, ya que esta es la que lo ha llevado lograr lo que en esencia es, y a carecer de eso que los demás le reclaman, pero no le es. 

Es importante que no confunda fantasía con ambición. La diferencia es sutil pero abisal. Tiene ambición aquel que está dispuesto a pagar el precio que su ambición demanda; fantasía, el que quiere lograr, pero no pagar. Si usted desea saber lo que va a lograr, vea cuanto esta dispuesto a pagar y en qué. 

La soberbia es la esencia del poder. ¿Se acuerda usted de la primera crisis de vivienda de la humanidad? Había menos cuevas de las que necesitábamos para vivir. La humildad hubiese hecho que aceptáramos el hecho como inevitable o como designado divino. La soberbia es lo que nos hizo construir las cuevas que necesitábamos para vivir. 

La soberbia nos impele a construir para sí y para los demás. La petulancia, que nada tiene que ver con la soberbia, nos hace creer que no necesitamos de los demás, lo cual es una estulticia, ya que el poder, sin los demás, no es poder. La soberbia se sustenta en el contenido; la petulancia, en la apariencia. Así, pues, la petulancia es el disfraz vulgar de aquel que, a falta de contenido, trata de ser lo que no es.  

El poder necesita de un yo magnánimo. De un yo que tenga una idea de sí mismo muy por arriba del nivel de ambición y lucha en el que se mueven los demás, amén de poseer y desarrollar una visión y un talento que le permita lograr un hacer diferenciado. Un hacer que no se diferencia de los demás, carece de poder. 

El poder es y debe ser en sí y para sí. El Hombre de Poder se debe abocar a la conservación (en sí) y expansión (para sí) de su poder. Un poder que no se expande, se pierde. La expansión demanda de la asimilación de otros poderes, cosa que solo logrará hacer cuando se convierta en el Evangelio de otros… Permítame explicarlo. En tiempos de necesidad siempre será más valiosa la ayuda de su semejante que la de los Evangelios. 

El hombre de poder debe elegir el momento propicio para ayudar y apoyar a esos que quiere sumar a su esfera de poder. Esto le ayudará a convertirse en el evangelio y credo de esos que ayuda, al tiempo que expande su poder. 

Recuerde que hay dos tipos de préstamo: los préstamos con interés y los prestamos interesados. Los primeros son rentables, los segundos, beneficiosos. Cuando sume a alguien a su esfera, cuide que sea beneficioso para usted y para él, lo que hará que el beneficio, además de ser mutuo, sea interesado. Un poder sin alianzas fenece. 

Cada uno lleva en su seno el germen de su propia destrucción. Nadie ostenta un poder absoluto. En toda oligarquía (gobierno de pocos) hay una poliarquía (poder de varios). Y es en la lucha entre estos donde se define la evolución del poder. El Hombre de Poder debe considerar que otros están construyendo su oportunidad… 

Así, pues, obsérvese, corríjase, constrúyase y cuide su imagen…, que su forma de vestir es la forma que el inconsciente usa para proyectar al exterior, lo que hay en su interior. 

Por último, le pido que considere que solo tiene poder aquel que logra en los otros los efectos deseados…, y esto solo se logra con una ambición, un talento y un hacer diferenciado. 

Nos leemos en el siguiente artículo.

miércoles, 19 de agosto de 2020

La mística del dinero.

He estado inmerso en un proyecto de escritura personal que me ha alejado de la pública, no obstante, regreso a esta para compartir una experiencia asaz interesante. Recién sostuve una reunión con jóvenes treintañeros de diverso cuño. Todos se encontraban en sus segundos treintas, lo que de entrada me llevo a suponer que la vida ya les había dado la oportunidad de cotejar sus ideas con la realidad, cosa que observe en muy pocos. 

El grupo en sí era una representación fiel de lo que somos como humanidad; había soñadores, académicos, pragmáticos y esotéricos. De los soñadores y académicos poco hay que decir. Para estos es más importante la letra escrita que el acto. Su hacer es más un decir que un hacer. Son ese tipo de personas para las que es más importante el saber especulativo que emana del aula que el saber pragmático que emana de la praxis. Tan es así que cuando la realidad no se adecua a la teoría,  peor para la realidad.

De los falsos esotéricos hay mucho que decir. Los dislates intelectuales de estos han sido una constante en la historia y biografía de la humanidad. Es importante anotar que no tengo nada en contra de los falsos esotéricos. Entiendo sus justificaciones; no comprendo sus razones. Lo cual no tiene nada de extraño, ya que antropológicamente, se entiende lo ajeno, se comprende, lo propio.

En mi circulo intelectual hay personas a las que respeto mucho por su ser y saber, y son, debo decirlo, profundamente esotéricos y exotéricos, amén de que en lo personal me decanto de manera natural por los libros esotéricos, en especial los de Aristóteles, Tomas de Aquino, Nietzsche, Schopenhauer, Ortega y Gasset, Unamuno y Bertrand Russel.

Antes de que el lector me corrija, reconozco que incluir a Aristóteles es un error, ya que los únicos libros que tenemos de él son los exotéricos (los que estaban dirigidos al vulgo, a la Masa). De los esotéricos no sabemos nada, ya que todos se perdieron. No obstante, lo incluyo en mi lista debido a que los otros autores que menciono parten de los libros para el vulgo que Aristóteles escribió, para llegar a la parte esotérica de sus postulados.

Como todos sabemos, el conocimiento exotérico es el que se imparte en las aulas. Es el conocimiento que nos lleva a un mejor hacer; el conocimiento esotérico se imparte a los iniciados, es el que nos lleva a un mejor ser. Lo exotérico estudia la superficie; lo esotérico, la profundidad, es decir, la causa primera y última de las cosas.

El esoterismo de la gran mayoría de la gente no tiene nada que ver con el conocimiento esotérico. La Masa cree que el esoterismo es la búsqueda de lo subyacente, de lo oculto. De esos arcanos o llaves del saber que les van a permitir hacer lo que no han podido ni podrán hacer, por lo menos no mientras sigan en esa falsa veta del saber.

Estos están convencidos de que atrás de la fortuna de esos grandes actores del quehacer empresarial, político, social, intelectual y artístico, existe un arcano secreto al que cada uno de ellos accedió, y que gracias a él han logrado construir imperio, fortuna y poder… Y si, tienen razón. Existe un arcano secreto que es lo que ha hecho que esa gente este donde esta. El secreto en cuestión es que estos grandes personajes desvelaron la mística del dinero. 

La mística del dinero. El dinero es un recurso y este, como cualquier otro recurso, si no se multiplica, se pierde. El dinero es la resultante del acto más rebelde que hay: el de la creación. Toda creación es una rebelión. El objetivo de toda creación es derogar lo hecho en aras de algo mejor.

Si el nuevo orden ofrece ideas, conceptos, productos y/o servicios superiores a los existentes, la gente pagara por ellos sin cuestionar el precio de estos, no obstante, los creadores de este nuevo orden deben tener claro que atrás de ellos hay otros que están trabajando en la creación de algo que derogue lo hecho por ellos, en aras de algo mejor. Así, pues, dejar de crear es empezar a morir.  

Solo la Masa cree que el trabajo duro va a resolver sus problemas de dinero. Es como creer que todo les va a salir bien, porque son buenas personas, nada más lejos de la realidad. El secreto de la riqueza no está en trabajar intensamente, está en trabajar inteligentemente. Huelga decir que cuando a la inteligencia se le suma la intensidad, el resultado se magnifica.

Así, pues, la mística del dinero está en crear para multiplicar. No está en la búsqueda de esos secretos ocultos que de la noche a la mañana les van a permitir hacer lo que nunca han hecho. Varios de los jóvenes estaban plenamente convencidos de que la riqueza depende de variables a las que solos los escogidos pueden acceder. Pensamiento alógico que lo único que logra es alejarlos de la realidad. El secreto de la riqueza está en la creación y multiplicación de lo creado. 

La realidad es que las cosas están ahí, solo hay que aprender a verlas y no porque estén ocultas, ya que son más que visibles. Tan evidentes son que siempre hay más de uno que cuando ve la materialización de otro creador, dice: eso, ya se me había ocurrido a mí. La pregunta es: ¿Por qué no lo hizo? La respuesta es simple, porque no le interesa, porque no vio en ello una fuente de riqueza, ya sea porque cree que esta obedece a algún código oculto o porque no se ve a sí mismo como un creador.

El mundo no nos lo dieron terminado. Nosotros le hemos tenido que poner todo lo que usamos hoy. Así pues, todos somos creadores o cocreadores de la realidad. Depende de nosotros y no de un código oculto.

Nos leemos en el siguiente artículo.

martes, 4 de agosto de 2020

Colapso social (entre la izquierda y la derecha).

Adivinar el futuro es un oficio tan antiguo como errático. Podemos hacer una proyección del entorno basándonos en las estadísticas, pero la probabilidad de error es muy alta. Las estadísticas muestran lo que ya sucedió, no lo que va a suceder. Lo que si podemos hacer es un análisis de las variables que incidirán en el entorno inmediato…

 COVID 19. La Organización Mundial de la Salud, así como los científicos especializados en la materia, consideran que este es un virus con el que vamos a tener que aprender a vivir los siguientes cinco años. Algunos estiman un escenario optimista que oscila entre los dos a tres años. Si esto se confirma (que hasta este momento parece ser que sí), el mundo enfrentara una contracción económica sin parangón, ya que, por primera vez en la historia, el mundo tiene los medios para producir, pero no el mercado.

La OMS y Europa prenden las alertas ante los rebrotes del COVID. Ya una vez que salieron del confinamiento, países como Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y Polonia, encontraron que el libre tránsito duplico en dos meses el nivel de contagio. En España pasaron de 300 contagios al día, a más de 2,500, llegando a picos de 3,000. Los niveles de contagio varían de país a país, pero la realidad es que el virus está ahí.

Los gobiernos van a tener que recrudecer las medidas de control, entre ellas la prohibición de viajes y de cualquier actividad que implique comunidad, con las consabidas consecuencias para la economía.

Aviación. La IATA (Asociación Internacional de Transporte Aéreo), estima que la Industria de la Aviación enfrentara una seria contracción los siguientes dos años, empezando a recuperarse en el tercer año, alcanzando las ventas del 2019 hasta dentro de cuatro o cinco años. La IATA aclara que, si no se remedia el tema del COVID, podrían necesitar entre ocho y diez años para recuperarse.

La Industria Aeroespacial y de Transporte aéreo, genero 600 mil millones de dólares en el 2019. Se estima que en cinco años llegue a 300 mil millones. En 2019 se vendieron 4,500 millones de boletos de avión; este año la venta de boletos bajo un 95% a nivel mundial.

Economía. Amén de la estrepitosa caída del PIB en EUA (32.9%) y en el resto del mundo, un tema que preocupa a nivel mundial es el de los bancos y el de la reactivación económica. Muchos bancos están enfrentando serios problemas de impago, al grado que algunos van a vender una parte importante de su paquete accionario, al tiempo que otros buscarán fusionarse con un banco mayor poder sobrevivir.

Los optimistas piensan que la vacuna saldrá a finales de año, sin embargo, los científicos involucrados en su proceso dicen que se requieren dos años más para sacar al mercado una vacuna medianamente eficiente.

Elecciones en Estados UnidosEl mundo entero está a la espera de lo que vaya a pasar en Estados Unidos. Se necesitan 270 votos electorales para ganar las elecciones presidenciales de 2020. Veamos las tendencias…

Si las elecciones presidenciales se hubiesen llevado a cabo el:
13 de junio. Los Demócratas tendrían 232 votos electorales, los Republicanos, 204.

13 de Julio. Los Demócratas tendrían 278 votos electorales; los Republicanos, 204.

4 Agosto. Los Demócratas tendrían 308 votos electorales; los Republicanos,128.

El Senado en este momento está en manos de los Republicanos. Este año se someten al voto electoral 35 candidatos al senado. Si las elecciones fueran hoy, cada uno (demócratas y Republicanos) tendrían 47 votos. Los Republicanos necesitan hacerle ver al electorado que no están de acuerdo con las políticas de Donald Trump. De no hacerlo así, corren el riesgo de perder la Presidencia, El Senado y la Cámara de Representantes.     

La elección bienal para la Cámara de Representantes de los 435 distritos del Congreso tendrá lugar el 3 de noviembre. El Partido Demócrata actualmente controla la Cámara de los Estados Unidos, donde se necesitan 218 escaños para su control (cuando no hay vacantes).

Si las elecciones fueran hoy, los Demócratas tendrían 224 escaños, Los Republicanos, 192.

Nota: Es muy posible que en estos meses veamos a un Donald Trump errático, solo y desesperado.

Las elecciones en Estados Unidos van a ser el disparador de los problemas sociales en todo el mundo. Esto no quiere decir que los fenómenos sociales se van a dar en cuanto estas se lleven a cabo, sino que el resultado de estas es lo que va a acelerar o ralentizar los movimientos sociales a nivel global.

El mundo entero espera que Biden gane las elecciones. No porque sea el mejor candidato (no lo es), sino porque la llegada de este al poder, implica un cambio de rumbo en donde la colaboración sea la norma.

Colapso Social. Las cosas empiezan a cambiar cuando aprendes a vivir… Y aprender a vivir es vivir en la realidad.

El problema, no obstante, es que no estamos hechos para la realidad. A esta le hacemos frente cuando no tenemos otra opción. Por otro lado, está el hecho de que los seres humanos, cuando estamos ante un problema que no sabemos ni podemos resolver, creamos otro mayor. Uno que no solo sea culpa de nosotros, sino de todos los demás.

Un ejemplo de ello es él o la estudiante que, al reprobar todas las materias, prefiere embarazarse que enfrentar el enojo de sus padres… Para él o ella el embarazo es la solución, ya que este es problema de todos; las calificaciones, no. Estas competen a él o a ella, pero no a los demás.

Sirva esta disgregación para explicar lo siguiente. Es muy posible que los estallamientos de violencia (un problema mayor) se agudicen conforme se agravan las consecuencias económicas de la pandemia. El desempleo crece día a día y no se ve una pronta recuperación. La gente no va a tener dinero para alimentar a los suyos, pagar los servicios, la renta y demás menesteres. Amén de que el abandono escolar en las bases va a ser muy alto.

La violencia va a estallar y no para exigir una solución de los problemas (la violencia no resuelve nada, lo agrava). La violencia es el instrumento no consciente por el cual la Masa le da cauce a su frustración. 

Los gobiernos de todo el mundo sean de derecha o izquierda, van a gravitar hacia la izquierda. La Masa no quiere realidades, quiere fantasías y el líder que se las venda, será el que mayor éxito tenga. No importa que las promesas sean irrealizables, lo que importa es que las haga. Siempre habrá como demostrar porque no se pudieran hacer, porque eso es exactamente, una promesa: una mentira sujeta a confirmación.

La única forma de evitar el colapso social es a través de la reactivación de la economía o a través de las ayudas gubernamentales. Las primeras resuelven, las segundas, postergan. Y todo parece indicar que este año y el próximo, gravitaremos hacía la izquierda, pues en ella está la fantasía.

Nos leemos en el siguiente artículo.

sábado, 25 de julio de 2020

Las redes sociales.


La coincidencia es el último refugio de la negación.
La pandemia ha generado una serie de oportunidades y descalabros. Algunos de los descalabros no son coincidencia, es decir, no son obsecuentes a la pandemia. Son la manifestación de algo que ya estaba mal. Y una de las cosas que no estaban bien y que se hicieron evidentes con la pandemia, es el nivel de abstracción (capacidad de entender y aplicar) de la gente en general.

El conocimiento es el combustible; el acto de comprender, el motor.
Si usted observa a su alrededor descubrirá que leer es algo que va en franca caída (5% de la gente lee). A la generalidad de la gente se le dificulta leer y más aún, entender lo que leen. Así, el motor del desarrollo (comprender lo que se lee, ve y escucha) se va circunscribiendo a un círculo cada vez más estrecho, lo que, en una o dos generaciones, marcará serias desigualdades. Por supuesto que esas desigualdades las atribuiremos a otras causas y no al hecho de que voluntariamente hayamos renunciado al desarrollo de la abstracción.

Por regla general, la Masa tiende a mitificar el pasado y a desacreditar el futuro. No obstante, la realidad es que solo mitifica el pasado, el que no tiene futuro. La Masa, en un falso sentido de la practicidad, piensa (si a eso se le puede llamar pensar) que, si el futuro es tan hostil, lo mejor es aceptarlo, no cambiarlo.

Este artículo pretende ser un punto de inflexión que nos ayude a entender, decidir y construir el entorno que queremos para nosotros y los nuestros…. Empecemos.

Estamos inmersos en una cultura en donde lo visual es la norma. Esto, que facilita en mucho la transmisión de las ideas, nos aleja de la letra escrita y del inherente ejercicio de abstracción que esta demanda, lo que ha mermado nuestra capacidad de discernimiento, haciendo que poco a poco seamos más crédulos. Un ejemplo de esto es la Masa. Esta da por cierto casi todo lo que ve en las redes sociales. No lo piensan, no lo razonan. Si está en la red, es.

La creación de la irrealidad siempre ha sido el arte más oscuro del ejercicio del poder, y que mejor lugar que las redes sociales para ejercer este arte.

El Premio Nobel de Literatura (1948) Thomas Stearns Eliot, nos dejó unas preguntas que vale la pena retomar:
¿Dónde está la Vida que hemos perdido viviendo?
¿Dónde está el conocimiento que hemos perdido en información?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?

Quisiera agregar una cuarta pregunta que carece de la profundidad de las tres primeras:
¿Son las redes sociales parte de la causa - raíz de lo que amablemente nos cuestiona el insigne T. S Eliot? 

Las redes sociales han proliferado y en proporción exponencial se observa la proliferación de entes que reflejan una “creación de la irrealidad” que se vive a través de las redes sociales...

Ambas realidades (entes y redes) se entienden, se aprecian y se explican como causa/efecto de sus propias inercias, sin satanizar a una y exaltar a otra. Simplemente son parte de la fenomenología presente y actuante, que reflejan de alguna manera la metamorfosis de la dinámica de encuentros y desencuentros del ser humano frente a sus realidades intrínsecas y extrínsecas, endógenas/exógenas, inducidas desde el exterior o asumidas desde el interior.

Valdría la pena acotar que las redes, estrictamente hablando, no son sociales; son empresas privadas dedicadas a determinadas prácticas relacionales que han atraído nuestra atención, olvidándonos de que son, ante todo, un negocio… Son empresas que han hecho de nuestras emociones, un negocio. Y todo parece indicar que muy rentable.

Podríamos decir que a estas se les llama redes, valga la redundancia, porque sirven para pescar nuestros datos y nuestra atención... La primera pesca es de orden geopolítico y la tecnología 5G es el mejor ejemplo.

La segunda es uno de los retos más relevantes que vertebran nuestros insumos "informativos" y nos dan rumbo en patrones de comportamiento, consumo e imagen del bien ser, tener, querer y poder; porque tienen un impacto determinante de cómo nos estamos (des) entrenando a vivir la plenitud del tiempo y en el modo de vivir el presente y situarnos ante él.   

No es tan lejana la "certeza" de que estas redes sociales, a cambio de un uso "gratuito" nos estén espiando... Continuamente transferimos nuestros datos gratis para que los procesen y nos los devuelvan en forma de estímulos y propuestas que nosotros mismos asumimos y que, con frecuencia, operan por debajo de nuestro nivel de conciencia.

Todos nuestros datos, nuestra huella digital, construye nuestra identidad, pero no aquella con la que nosotros nos identificamos, sino aquella con la que se nos identifica y desde la cual modelan, refuerzan y encapsulan nuestra supuesta identidad.   

En este mundo digital que se está configurando, la tecnología permite que la inteligencia se separe paulatinamente de la conciencia. Y no estamos siendo conscientes de lo siguiente: hoy, los que toman las grandes decisiones que nos afectarán y que definirán nuestro futuro no han sido votados por nadie.

Las líneas de investigación en Biotecnología, Inteligencia Artificial (Elon Musk afirma que les teme más a estos aspectos que a la carencia del agua en el mediano plazo) dependen, para bien y para mal, de Corporaciones y núcleos de poder ajenos a cualquier transparencia y rendición de cuentas públicas.

Y estos, que no venos y no consideramos, son los que inciden e incidirán en nuestros comportamientos y en nosotros mismos como seres vivos, incluidas las consecuencias no previstas o no queridas de las decisiones que hayan tomado...   

Las redes sociales no solo pescan nuestros datos, también pescan nuestra atención, la orientan, la configuran..., ajenas a nuestras voluntades y prioridades esenciales/vitales.

Entonces, lo que escuchamos como "vivir el presente" en una huida de un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo, es una protección ante lo desconocido, una sustitución de la comunidad por los contactos virtuales (mientras estemos enajenados en las pantallas de la PC, Celular, TV, Ipad, Ordenadores, Tabletas, Móviles o como se les llame...), es un vivir inducido...   

Y para quienes extrañamos respuestas más reflexionadas, análisis más completos, expresiones con mayor contenido, con mayor capacidad para meditar o entrar a procesos de atención - escucha y contemplación..., lo que se opone a estos procesos no es tanto la vida activa, sino la vida dispersa.

En nuestra época, abordar el tema de un uso pleno y productivo del tiempo se convierte cada vez más en algo incomprensible, a causa de una carencia creciente de una infraestructura que le es propia a la humanidad y que le resulta imprescindible: la calidad y capacidad de atención.

Todas esas herramientas "inteligentes" en realidad son tecnologías de la interrupción, porque no solo provocan interrupciones constantes, sino que su verdadero triunfo es el lograr que una de nuestras actividades más habituales sean las auto interrupciones, lo que se manifiesta en esa pretenciosa y engañosa habilidad de llegar a dominar la multitarea.

Pero en realidad esta no existe como una cualidad o habilidad desarrollada. Lo que existe es una habilidad para permanecer saltando continuamente de micro tarea en micro tarea, con frecuencia tan aceleradas y sucesivas en el tiempo que confundimos esta sucesión con la simultaneidad, donde la única constante es la dispersión de la atención.

A través de los enlaces que proveen estas herramientas inteligentes (PC, Celular, TV, Ipad, Ordenadores, Tabletas, Móviles) y que propician una atención saltarina, nos convierten en seres incapaces de sostener un proceso de atención, análisis, reflexión lineal y sucesivo hasta el final... "Nos acaban " sometiendo a la inmediatez, que con frecuencia se confunde con "la actualidad"    

Ante estas inercias que en la actualidad la Sociedad padece como con un Virus aún sin vacuna, nos podemos dar cuenta que no hace falta la neurociencia para concluir que el uso compulsivo de las redes activa los mecanismos propios de las adicciones... Quizá hoy, además de una dieta baja en calorías, nos haría falta una dieta baja en estímulos de las redes sociales.

Creo que lo que está en juego hoy, atenidos a las preguntas de T. S Eliot, es la calidad del tiempo y la atención en el tiempo... En un HOY donde ocurren fenómenos de la globalización de la indiferencia y la globalización de la superficialidad.

Un daño colateral de esta globalización es el rol de los educadores y sus tareas para habilitar a saber mirar, hablar, escribir, pensar y escuchar (a propósito de las mismas preguntas iniciales de T. S. Eliot, sobre la vida, la sabiduría y el conocimiento).

Pero, es necesario aclarar que esta reflexión no va encaminada a denostar a las redes sociales, porque el problema no son las tecnologías; el problema o la dificultad es crecer como persona a través de estos cinco verbos: escuchar (así inicia el ser humano la secuencia de el despertar), mirar, hablar, escribir, pensar.

Activar y desarrollar la capacidad de escuchar y de una mirada atenta es una condición de posibilidad previa a toda apertura a la plenitud del tiempo (como experiencia y como lenguaje).

La mirada atenta es lo que permite ir transformando a lo largo del tiempo, una manera de proceder que vaya más allá de una vida auto concentrada (riesgo de llegar a ser indiferente) y una vida dispersa (riesgo de expresarnos de manera superficial).

Para concluir, quisiera expresar un buen y esperanzado deseo...
Diría que, si no fuera por nuestros prejuicios, sería bueno reconstruir a la altura de nuestro tiempo la recomendación de alguna de tantas tradiciones de sabiduría según la cual hacer ayuno y/o abstinencia de las "herramientas inteligentes/redes sociales" es indispensable para la salud personal, del cuerpo y del espíritu...

Y seguramente encontraríamos ese "DÓNDE" que T. S. Eliot anota en sus preguntas...  

Nos leemos en el siguiente artículo.

lunes, 20 de julio de 2020

El siguiente trienio.


A todos nos queda claro que las predicciones son la herramienta que tiene la vida para darnos la oportunidad de hacer el ridículo, ya que unas son las cosa que uno predice y otras las que acaecen. La vida es oblicua y la mente, lineal. Poco es lo que alcanzamos a ver y poco lo que podemos prever.

Las predicciones se rigen por dos leyes…
Primera ley: por cada predicción que se haga, hay otra opuesta.
Segunda ley: ambas están equivocadas. 

Es muy poco lo que sabemos del COVID y lo poco que se ha ido descubriendo es desalentador. Uno de los datos es que el virus muta en un intervalo que oscila entre dos y tres semanas, de tal suerte que al paso del tiempo (tres meses) el virus guarda una ligera similitud con el original, lo que complica aún más el proceso de la vacuna.

Una vacuna necesita dieciocho meses de pruebas científicas para constatar que produce inmunidad en los individuos, cosa que hasta el día de hoy no se ha podido corroborar. Por otro lado, es importante considerar que las pruebas logradas hasta este momento generan una inmunidad que oscila entre los sesenta y noventa días, razón por la que los sujetos de prueba experimentan recaídas.

Del cien por cien de personas que han padecido el virus y que han logrado salir adelante, solo el 5% desarrolla inmunidad, sin embargo, es una inmunidad parcial, ya que, al exponerse de nuevo a entornos con alta carga viral, contraen el virus en un lapso no mayor a 90 días, por lo que se estima que la inmunidad de rebaño es algo que se va a lograr en un estadio de tiempo de dos a tres años.

Los resultados demuestran que entre más expuesta este una persona a la carga viral, mayores posibilidades tendrá de contagio, por el contrario, si la persona se queda en casa, cuida de que esta esté ventilada, se lava las manos después de tomar algún objeto, usa cubre bocas, guarda la distancia cuando sale de casa y evita lugares concurridos y poco ventilados, la probabilidad de contagio disminuye.

En artículos anteriores hemos explicado que no hay nada más peligroso que la esperanza, ya que esta, las más de las veces, nos lleva a esperar lo inesperable.

Los hombres de ciencia, objetivamente subjetivos, están trabajando intensa e inteligentemente para buscar una solución al problema del COVID, no obstante, muchos de ellos tienen la esperanza de que al paso del tiempo las mutaciones vayan debilitando la carga viral, haciendo que el COVID se comporte como algo estacional, tal como hoy lo es la gripa y la influenza.

Permítame una pequeña disgregación…
Para darnos una idea de los alcances en tiempo de lo que esto pudiera llevar, y cómo es que la exposición al virus es desconocida, tome en cuenta que si usted se encuentra en su oficina (era pre-COVID) y alguna persona llegaba estornudando o tosiendo (obvio, sin cubre bocas) y con datos francos de GRIPE, se le mandaba a su casa para evitar el contagio del demás personal; siendo una medida muy sana.

Hoy las personas transportan el virus de un lado a otro sin siquiera presentar síntomas, ni caer enfermos. Al no sentir malestar, se dan por hecho sanos y pueden andar en cualquier sitio.
Ahí radica el peligro de diseminación de este virus, el cual se transmite de manera silenciosa y sin anunciarse.

Retómenos el tema…
Los hombres de ciencia no están dejando de investigar, todo lo contrario, están trabajando arduamente en la búsqueda de una solución, pero el COVID es tan complejo que están ciertos de que encontrar una posible cura que atenúe la gravedad de este, les va a ocupar de dos a tres años, que es la misma ventana de tiempo en el que se estima que el virus pierda parte de su fuerza viral.

Este virus, a diferencia de otros, ha mostrado un comportamiento diferente, el cual circunscribiré a dos variables:
Primera. Se han probado a nivel mundial un sin número de sustancias tratando de conseguir un efecto que se pueda reproducir a nivel global, sin lograr hasta este momento algo concreto. 
Segunda y más preocupante es que este virus se ha ensañado a nivel mundial con el personal de salud, personas que, al salvarnos la vida, pierden la suya.

Es importante anotar que lo aquí enunciado está circunscrito a los descubrimientos y avances que se han logrado hasta el día de hoy, por lo que esto puede cambiar en función de los logros que se vayan obteniendo, no obstante, nuestra responsabilidad es ver lo que los demás no ven, prever lo que pueda acontecer y proveer las herramientas y planes de contingencia que nos ayuden a minimizar riesgos y capitalizar las oportunidades.

La información arriba mencionada nos permite construir los posibles escenarios a los que nos vamos a enfrentar en los ámbitos de la salud, del empleo, de la economía, de lo político y de lo social. En el artículo previo a este (Elecciones en Estados Unidos) hablamos un poco de esos escenarios, por lo no es prudente repetir, pero obviamente lo que se ve venir es una lenta, muy lenta recuperación de la economía.

Conclusión.
Se dice que la diferencia entre un optimista y un pesimista es que este último es un optimista bien informado. Comento esto debido a que no deja de azorarme el hecho de que el pensamiento ilógico (si a eso le podemos llamar pensamiento) sea la norma en esta pandemia.

Antropológicamente no estamos hechos para la realidad. Tan no estamos hechos para ella que solo nos acercamos a la realidad cuando no tenemos otra opción, sin embargo, lo que impera en este caso es un “no querer” darse cuenta de que las acciones más básicas, simples y sencillas son las que finalmente nos llevarán a sortear la crisis sanitaria que vivimos.

En el caso de México el personal de salud esta rebasado. La carga de trabajo es agobiante y no cuentan con el respaldo de las autoridades ni con el equipo necesario para protegerse y atender a los pacientes, amén de que día a día llega más gente de la que pueden atender.

Es menester mantenernos alertas y observar lo que los hechos nos dicen. El COVID no es un “enemigo” sencillo ni mucho menos fácil…, proviene de la naturaleza. Y si algo nos ha demostrado esta es que tiende a regularse a sí misma.

En otras palabras, a la naturaleza no le interesa ni le importa si se tarda un día, un año, una década o un siglo para hacer lo que tiene que hacer… Ella tiene lo único que nosotros no tenemos: tiempo.

Recuerde por favor que todas las predicciones que los expertos hicieron los dos primeros meses de la pandemia han sido aparatosamente superadas. Analicemos lo que los expertos dicen, pero no lo demos por sentado. Nos corresponde cuidarnos, cuidar a los nuestros, esperar lo mejor, pero sin dejar de estar preparados para lo peor…

El siguiente trienio no se ve bien… Predicción que espero la vida me refute en breve, lo cual, huelga decirlo, me dará mucho gusto.

Nos leemos en el siguiente artículo.

Artículo escrito en colaboración con el Dr. Rodríguez, cofrade de la Abstracción.