viernes, 26 de agosto de 2022

La nueva dinámica familiar

Somos, sin estar conscientes de ello, testigos y actores de acontecimientos que, en apariencia, no tienen precedente alguno. Y si bien es cierto que nuestros ancestros pensaban lo mismo, también lo es el hecho de que estamos por vivir una tormenta perfecta. Tormenta que se conforma de variables que no veíamos desde hace ciento setenta años y que analizaremos en el siguiente artículo.

En esta ocasión nos circunscribiremos en dos cambios: el de la dinámica familiar y comercial. Las otras variables (macroeconómicas y de entorno) las analizaremos en el siguiente artículo.

En México la cohorte demográfica de los baby boomers esta conformada por doce millones de habitantes. Los que, por obvias razones, están más preocupados por su salud, el precio de las cosas, la sociedad y el planeta (este último como algo extraño, distante y ajeno a ellos). El tema de la acumulación de experiencias les tiene sin cuidado, tanto por la edad en sí como por lo que ellos definían como experiencia: aquello que les ayudara a progresar económica y socialmente.

Los miembros de esta generación crecieron dándole un alto valor al sacrificio personal. Para ellos era y es más importante el “deber ser” que el “ser”. Trabajaban y ahorraban arduamente para progresar empresarial, laboral y socialmente, lo que les permitía crear una plataforma patrimonial que le brindara a sus hijos mejores oportunidades que las que ellos tuvieron. Es una generación con un sentido de familia diferente al de las nuevas generaciones.

Muchos de ellos se vieron en la necesidad de trabajar y convivir con gente que no querían en aras de conseguir mejores medios para su familia, ya que esta era mucho más importante que su realización personal. Centraban su realización en la realización de los suyos. La responsabilidad y el compromiso tenían más peso que la innovación, acumulación de experiencias y romanticismo. La rutina, el ritual y el deber ser antes que el ser.  


Lo mismo que te lleva al éxito, te lleva al fracaso.
Esta ortodoxia termino generando un cambio estructural que se vio reflejado en las nuevas generaciones, las cuales rompieron con la idea romántica de que la felicidad está en el desarrollo económico. Lo paradójico del caso es que estas generaciones consumen veintisiete veces más que la de los baby boomers.

Para los millennial y centennials es más importante el ser que el deber ser. Los primeros le dan más valor a la acumulación de experiencias que a la construcción de una plataforma familiar y patrimonial. El tener no representa para ellos garantía de un futuro mejor. Viajar, vivir y conocer les es más importante que el crear a temprana edad un compromiso que limite su libertad personal, lo que de suyo cambia el concepto de matrimonio y la construcción patrimonial. Para los millennial el ideal del igualitarismo social es más importante que la realidad social.

Para los centennials el ser es tan importante como la naturaleza, el cuidado del medio ambiente y la acumulación de experiencias. Estos buscan plasmar todas sus experiencias en las redes sociales. Viven y se comunican a través de ellas. El concepto de matrimonio y familia esta en último lugar, no obstante, se dan más permisos que las generaciones anteriores, por lo que se aventuran a vivir en pareja, sin que ello implique necesariamente un compromiso. Es un interinato que puede cambiar en función de las necesidades y circunstancias, cambiando de origen la idea del matrimonio y de familia.

Dinámica comercial.
Es importante anotar que los millenials y centennials representan sesenta millones de habitantes en el pais. Son una masa crítica que no está centrada en el tener patrimonial, sino en el consumo. Su motor es el cambio, lo nuevo, lo del momento. Este amor por lo nuevo los lleva a comprar una prenda nueva de ropa cada cinco días. Pagan por estilo, no por calidad. Lo importante no es cuanto les va a durar la ropa, sino como se les ve.

Este afán por lo nuevo los ha llevado a tener un nivel de consumo diferenciado. Compran cosas desechables y de bajo valor. Cosas que, por definición, duran poco tiempo.

Para estas generaciones todo es experiencia, no obstante, esta debe ser versátil y cambiante, de lo contrario perdería sentido. Lo que los llevaría a buscar experiencias humanas y comerciales en otros lados.

Uno de los fenómenos en los que participamos como actores y testigos en el primer cuartil de este siglo, es de la creación de un nuevo concepto de relación (con objetos y sujetos) en el cual la pareja y los hijos no son necesariamente el motor, sino una circunstancia meditada, en el menor de los casos; accidental, en la mayoría de ellos.

En el segundo cuartil de este siglo vamos a vivir, amén de una implosión demográfica, cambios radicales en la dinámica de pareja y cambios extraordinariamente novedosos en la venta y el consumo de productos y servicios. Además, claro está, de las fuertes presiones sociales que estas generaciones van a ejercer, pero de esto y de las otras variables hablaremos en el siguiente artículo: el de la “Tormenta perfecta”. 

viernes, 12 de agosto de 2022

Apología del no saber.

 No hay nada más intimo que el no saber.

Lo que se conoce se observa y procesa desde el saber, es decir, desde fuera de uno.

Por el contrario, el no saber nos obliga a llevar adentro eso que no sabemos y que apenas estamos conociendo. Esto lo hace íntimo, lo hace propio. Ya una vez que internalizamos eso que es nuevo a nuestros ojos y ser, lo operamos y vivimos en automático. Justo en ese momento es cuando se empieza a convertir en algo ajeno a nosotros. Es un algo que ya no está en nosotros. Ya no lo tenemos que pensar. Es un algo que ejecutamos sin pensar.

Un ejemplo de ello son las cosas, es decir, los objetos (y los sujetos). Medimos nuestra felicidad por la cantidad de cosas que tenemos y no por la relación que tenemos con esas cosas. La felicidad que sientes al comprar una cosa (o conocer a alguien) es porque esta es ajena a ti. La adquieres; la internalizas y ya una vez que la haces tuya…, la empiezas a perder. Tu relación con ella (o con el sujeto) se vuelve extrínseca. Ajena a ti. Deja de ser intima. Ya no te relacionas con ella. Es una cosa que usas y que al paso el tiempo puedes cambiar por otra, debido, principalmente, a que perdiste la relación con la cosa (o con el sujeto). Solo al sacarlos de nosotros es que podemos cambiarlos por otros. Ya no nos son.  

 El Mundo (la realidad).
El mundo es todo aquello que acaece. Es la totalidad de los hechos, no de las cosas. Lo interesante de esto es que todos los hechos están interconectados, aun cuando no estemos conscientes de ello. Tan es así que ante el mal que nos abruma, nos pesa más todo lo que pudimos hacer para evitar el mal, que el mal en sí.

Cierto es que dada la complejidad del mundo nos es menester reducirlo a conceptos, sin embargo, el problema no esta en los conceptos, sino el lenguaje que usamos para describirlos. Somos prisioneros del lenguaje que hemos construido para nosotros. Este nos limita o expande. Lo paradójico de esto es que poco o nada hacemos para expandir y mejorar nuestro lenguaje.

Las palabras tienen un valor y un significado.
A los seres humanos no nos gusta la realidad, amén de que nada nos agrada más que escapar de ella. Esto nos lleva a instalarnos no en lo que las palabras son en cuanto significado y valor, sino en el disfraz con el que las vestimos. Es muy común, por ejemplo, que la gente diga: “algún día” voy a hacer; “algún día” voy a comprar o “algún día” voy a viajar. No obstante, la realidad es que “algún día” es el disfraz elegante de “nunca lo haré”. Usamos el disfraz de “algún día” para no tener que reconocer la realidad de “nunca lo haré”. Por favor no se incordie. Revise sus “algún día” y descubrirá que muchos de ellos están en el departamento de pendientes, es decir, de algo que no ha hecho y que todo indica que no va a hacer.  

Otro ejemplo es la palabra “promesa”. Una promesa es una mentira sujeta a confirmación. Nadie promete lo que va a hacer. Usamos la palabra “promesa” para aparentar que nos estamos comprometiendo con algo que no estamos cierto de poder hacer. La persona que le promete a su pareja que le va a ser fiel, le esta anunciando que tiene un problema con la fidelidad. El que no tiene problemas para ser fiel, no se ve en la necesidad de prometer lo que ya es.  

Así, pues, los conceptos que hemos construido para explicar y explicarnos el mundo son tan amplios o limitados como nuestro lenguaje es. Los conceptos que una persona enuncia no son descripciones de la realidad, son aproximaciones de lo que la persona es.

El mundo, pues, no es equivalente a las descripciones que hacemos de él. Creer que lo son es instalarse en un saber ajeno a nosotros que por definición nos limita y constriñe. La realidad esta llena de matices que solo alcanzamos a percibir cuando vemos el mundo con los ojos del no saber, es decir, del “descubrir” lo que siempre ha estado allí y que poco o nada queremos ver… No hasta que alguien nos lo hace obvio. Y justo en ese momento es que nos dolemos o sorprendemos.    

Nuestros pensamientos y opiniones están asentados en una actitud de saber; no en una de descubrir nuevas formas de ver, ser y hacer, es decir, del no saber.

Ante una cuita o canguelo, nuestra posición no es dudar, es creer. Lo que nos impele a escoger la opción que consideramos correcta en base a nuestra experiencia. No analizamos ni cuestionamos nuestros prejuicios, lo que hacemos es buscar evidencias que, por sesgo de confirmación, los sustenten. Lo que nos lleva a ignorar o demeritar todo aquello que los cuestione.  Lo que hace que nos instalemos en un saber que llevamos al extremo y que nos concita a descartar todo lo que no sabemos, que es, por lo general, donde están las mejores soluciones.

Nada nos es más íntimo y propio que el no saber.

El no saber, enamora; el saber, expele.


jueves, 23 de junio de 2022

La nueva dinámica poblacional.

El siglo XXI enfrenta tres retos que darán forma a naciones e individuos. Algunos de orden global y otros de carácter individual. La forma en que naciones e individuos resuelvan estos retos es lo que determinara su rol en el nuevo orden mundial.

El primer reto es de orden global: la demografía.
El índice de fecundidad de reemplazo es 2.1 hijos por mujer, índice que esta muy por arriba del que tiene Corea del Sur (0.81); Hong Kong (0.87); España (1.19); Italia (1.24); Japón (1.34); Alemania (1.53); Reino Unido (1.56); Estados Unidos (1.64); China (1.70) y Francia (1.83). En Francia y Alemania se fabrican el doble de ataúdes que de cunas. En Japón el mercado de pañales de adultos rebasa por mucho al de pañales de niños y China y Corea del Sur van por el mismo camino. 

El problema no es menor. En algunos de esos países la mayoría de la población está próxima al retiro o en el retiro, generando un menor nivel de consumo, de emprendimiento y una mayor proclividad a votar por lideres autoritarios (populistas) de derecha o de izquierda que les aseguren su pensión y bienestar. Cosa que estos lideres no podrán hacer sin aumentar el impuesto sobre la renta de los jóvenes que incursionan al mercado laboral o sin llevar a sus países a situaciones de déficits e insolvencia. 

Algunos de estos países crearan leyes que favorezcan la migración (países occidentales), lo que cambiara el rostro de su país. Otros intentarán ocupar tierras ricas en población y materias primas (países asiáticos). Otros instalaran sus empresas en países próximos a ellos al tiempo que otros emprenden un acelerado camino a la robotización.

El segundo problema es la Desglobalización.
La pandemia y el conflicto de Ucrania hicieron evidentes las fisuras de la globalización. La desglobalización es obligada tanto por cuestiones políticas (nacionalismos y populismos en países de fecundidad negativa), como por cuestiones geopolíticas (conflictos bélicos por materias primas y población) y comerciales (garantizar la cadena de suministro). 

Las naciones industrializadas buscarán instalar su cadena de suministro en países próximos al suyo, lo que abre enormes oportunidades para estos, pero estos deberán garantizar el acceso a energías limpias y certidumbre legal. El siglo XX fue el siglo del petróleo, el XXI será el de la electricidad. Las empresas se van a instalar en aquellos países que les garanticen un abasto de electricidad libre de hidrocarburos. Los países que no logren capitalizar esta coyuntura sufrirán un retroceso de años en el progreso mundial. 

El tercer problema es el de la educación.
En un mundo en el que la carencia de mano de obra se recrudece, la robotización se convertirá en la norma. Los países que centren sus planes de estudio en las nuevas tecnologías serán los que más puedan influir en el concierto de las naciones. Por el contrario, los países que centran su educación en el pasado, serán los que ofrezcan mano de obra operaria, de baja instrucción y de bajo valor.  

China.
Me han cuestionado mucho el tema de China. Este país enfrenta problemas que limitan en mucho sus posibilidades como líder mundial. Su tasa de fecundidad es negativa. Año a año tendrán más muertes que nacimientos. En cuatro décadas habrán reducido su población a la mitad, lo que debilitara su posición geopolítica con India (su eterno enemigo) y su papel en la economía mundial. Este año encerró a 350 millones de habitantes por problema del Ómicron, lo que hará que su economía no crezca más allá del 2%. Otra variable es el tema de su deuda interna la que equivale a tres veces su Producto Interno Bruto. A esto hay que sumarle el hecho de que tienen tres mil millones de metros cuadrados de propiedades vacantes que no tienen mercado ni colocación. Todo esto hace que no se vea un futuro prometedor para China.

Cierto que Estados Unidos tiene problemas parecidos en lo referente a la demografía y una muestra de ello es que el mercado laboral femenino ha bajado sensiblemente, debido a que limitaron la entrada de migrantes, lo que hizo que la carencia de nanas obligara a las mujeres a quedarse en casa. No obstante, Estados Unidos está abierto a legislar y regular la entrada de migrantes para subsanar sus necesidades demográficas y de mano de obra, amén de que su sistema educativo esta cien por cien orientado a la generación y producción de nuevas tecnologías de automatización y robotización.

En síntesis, las naciones y personas que estén constantemente actualizándose en el uso y generación de sistemas de automatización, serán las que se conviertan en generadoras de riqueza. Los que no lo hagan serán usuarios y pagaran el precio de usuario.

Nos leemos en el siguiente artículo. 

jueves, 2 de junio de 2022

La inevitable guerra.

En algunas conferencias sobre entorno mundial hemos analizado el comportamiento, trascendencia e impacto de los cuartiles.

 En este momento estamos ante el telón del primer cuartil, el de la “Crisis de las instituciones” (2001 – 2025). La historia nos ha demostrado que los años previos al término del primer cuartil se caracterizan por una suma de actos previsibles para unos e inesperados para otros. Actos agresivos e intempestivos que acaecen al final del primer cuartil y que preparan la violenta entrada al siguiente cuartil: el de la “Crisis de la Crisis” (2026 -2050).

 El primer cuartil se distingue de los demás debido a que es en el que se derrumban las instituciones que imperaron en los cuartiles precedentes. Es un cuartil en el que las cosas se empiezan a degradar hasta que llega el momento en que nada funciona bien. Los primeros veinte años del primer cuartil se muestran álgidos en lo comercial, económico y político. Deviniendo los últimos cinco en problemas de orden geopolítico, lo que ineluctablemente hará que se reestructuren las fronteras y naciones. En algunos casos por presiones internas (escisiones) y en otras por presiones externas (obligados por las potencias hegemónicas). 

En esta ocasión la “Crisis de la Crisis” (año 26 – 50) va a estallar en Eurasia. Vamos a vivir el fin del poderío franco germano y el nacimiento de un nuevo eje de poder en Europa del este, siendo Polonia y Turquía los que se disputen el liderato de la zona, sin que ninguno de ellos lo logre en totalidad (Estados Unidos no la va a permitir).

Lo que se permite, se repite.
Francia, Alemania, Polonia y Rusia libraron guerras que no resolvieron los problemas geopolíticos (definición de fronteras). Lo que inevitablemente hará que se vuelvan a enfrentar.

Rusia (porción oriental de Europa) ha chocado innumerables veces con Europa occidental: las guerras napoleónicas, las dos guerras mundiales, la guerra fría y la de los países bálticos. Rusia tiene a su favor recursos naturales y tierra, pero no gente (soldados). Lo que ineluctablemente la debilita a ojos de sus contendientes, quienes tienen mucho interés en los recursos naturales que esta posee. Y la mejor forma de apropiarse de ellos será dividiendo a Rusia.

La gente se azora ante la resistencia del pueblo de Ucrania, sin embargo, la realidad es que Rusia no está luchando contra Ucrania. Está luchando contra Estados Unidos y Europa en la tierra de Ucrania. 

Para comprender el accionar de Rusia es menester estar conscientes de que sus debilidades están en sus fronteras. Cuanto más al oeste extienda sus fronteras, mayor será la distancia que tendrán que recorrer sus invasores para llegar a Moscú.

En tiempos de la URSS, la OTAN estaba a mil quinientos kilómetros de San Petersburgo. Hoy está a menos de ciento cincuenta. Vladimir Putin (que tiene tierras, pero no soldados), está obligado a extender sus fronteras para protegerse ante cualquier invasión. No es lo mismo reaccionar con mil quinientos kilómetros de anticipación que reaccionar con ciento cincuenta. El tema es que Estados Unidos y Europa comentaron que no van a reconocer las nuevas fronteras, lo que en si mismo anuncia una guerra larga y desgastante.  

Una guerra que terminara dividiendo a Rusia y debilitando a Europa occidental, al tiempo que se fortalecen los nuevos contendientes de Europa del este. Cierto que en una guerra todo es incierto y que todo puede cambiar de un momento a otro, por lo que es muy difícil predecir lo que va a ocurrir, pero lo que si es seguro es que enfrentaremos dos décadas de cambios e incertidumbres.

En estas dos décadas China jugara un papel determinante y lo jugara en China. No demerito la importancia del país en el comercio mundial y en la política, pero estas dos décadas van a ser muy difíciles para la estabilidad y continuidad del país. Las fracciones internas son muy fuertes, tanto en el poder político como en la nación en sí y a esto habrá que sumarle la presión que Japón ejercerá sobre China para hacerse de una parte de ella. Esto no va a ser inmediato, pero es muy probable que se de en el devenir del siguiente cuartil (2026 – 2050).  

Serán dos décadas en las que la lucha por los recursos naturales y los mercados van a redefinir las fronteras en Eurasia, así como las estructuras comerciales y financieras en todo el mundo.

Cierro el artículo con las palabras de un cofrade:

Son tantos cambios y tantos sucesos en todas partes, que las personas se preocupan más por lo que sucede a miles de kilómetros que por lo que sucede en la mesa de su cocina o en las habitaciones de su casa. Pienso, me decía mi cofrade, que lo mejor que podemos hacer es empezar por resolver lo propio, para que el futuro nos encuentre preparados y no preocupados.

Nos leemos en el siguiente artículo.  

lunes, 16 de mayo de 2022

De geopolítica y cosas peores.

En artículos anteriores hemos hablado de que el mundo no es lineal, es oblicuo. Y que los seres humanos no podemos ver más allá de la curva. Lo que hace que el oficio de predecir sea asaz difícil. No obstante, hay herramientas que nos ayudan a ver un poco más allá de los inicios de la curva: los mercados financieros y la geopolítica.

Si analizamos los mercados financieros veremos que el conflicto entre Ucrania y Rusia va para largo (de seis a ocho meses). Si analizamos la geopolítica, veremos que este se va a llevar más de dos años, ya que a nadie le interesa resolver el conflicto de manera expedita. 

Hay, no obstante, algunas variables que pueden incidir en el fin del conflicto (la salud de Vladimir Putin y las pugnas internas) y otras que pueden hacer que se complique mucho más allá de lo previsto (que China invada Taiwán o que Polonia, Turquía o Bielorrusia participen activamente en el conflicto). Así, pues, todo parece indicar que este siglo va a ser muy peligroso para el resto del mundo…, pero no para Estados Unidos. 

Caos creado; caos controlado.
Estados Unidos es un país adolescente que se comporta como tal: inseguro, temeroso y temerario.

La inseguridad de Estados Unidos lo lleva a magnificar los haceres de los demás, respondiendo de manera desproporcionada ante las posibles amenazas a su seguridad. Paradójicamente esto que es muy mal visto en cualquier país o persona, es lo que lo ha llevado a salir victorioso de cuanta acción emprende. 

Mucha gente pudiera pensar que salió derrotado de Vietnam y de Afganistán, cuando la realidad es que no fue así. Estados Unidos no quería ganar, lo que quería es desestabilizar. Ganar una guerra conlleva la responsabilidad de hacerse cargo del país vencido, mientras que desestabilizar un país y una región, le permite debilitar a sus oponentes y recoger ganancias.   

Lo mismo esta pasando en Ucrania. Entre más se prolongue el conflicto, mejor saldrá de él Estados Unidos. No Rusia, no China, no la Unión Europea, solo Estados Unidos.
 

Mucha gente piensa que Rusia es una potencia, y lo es, pero solo en lo nuclear. Otros piensan que China va a tomar el liderazgo mundial, cuando en la realidad, no puede tomar ni el de su propio país. Esto no quiere decir que no sean peligrosos, lo son y mucho, pero no en la magnitud que nos los presentan los medios.  

Rusia es un país que posee un largo historial bélico, sin embargo, es un país isla. No porque este rodeado de agua, sino porque su geografía lo aísla de Europa y del resto del mundo. La única salida que tiene a Europa es a través de Polonia, amén de que las doce ciudades más importantes del país están geográficamente cerca de Europa Continental. Las otras no solo están aisladas, sino que poseen poca o nula capacidad industrial y bélica.

China no es un país belicista, todo lo contrario, ha sido invadido, pero jamás ha invadido otro país. Es un país aislacionista con una distribución geográfica muy parecida a la de Rusia. El grueso de su población vive cerca de las zonas costeras que es donde esta el comercio y la industria. El resto de sus habitantes viven en zonas agrícolas con niveles de vida muy inferiores a la de los primeros.

A esto hay que agregarle el hecho de que la economía de China es artificial. En China es más importante el flujo de caja que las utilidades, lo que hace que muchas empresas busquen vender a perdida con tal de tener flujo. Esto genera un falso crecimiento. Si Estados Unidos y Europa reducen sus pedidos a China (lo que inevitablemente va a pasar), el gobierno central de este país va a enfrentar serios problemas internos, lo que posiblemente lo lleve a buscar una salida falsa a sus problemas (invadir Taiwán).

La situación geopolítica de Estados Unidos es única. Tiene salida al Océano Pacifico y al Atlántico. Controla todos los mares del mundo y con ello el comercio mundial, amén de tener 800 bases militares con más de 170 mil soldados distribuidos por todo el mundo. Todas sus bases militares están a siete minutos de respuesta del ataque militar de cualquier país.

En síntesis, el siglo XXI será el siglo de Estados Unidos… Hasta que la oblicuidad del tercer (2051 – 2075) y cuarto cuartil (2076 -2100) nos indiquen lo contrario.

jueves, 21 de abril de 2022

Los falsos dilemas

 Los problemas que tenemos como individuos, sociedad y especie, se deben a la pérdida del origen. Y nada mejor para explicar esto que la falsa oposición o falso dilema. El falso dilema es una falacia que nos permite opinar con autoridad donde no hay autoridad, es decir, donde no hay conocimiento. De ahí el éxito de las redes sociales (lugar virtual en el que lo que menos importa es si el opinante sabe del tema). El negocio de la red no está en el saber (sería un negocio muy pequeño), esta en la opinión. Y entre más se opine, mejor. 

En la vida opinan todos. Saben, pocos.
Lo invito a que realice el siguiente ejercicio. En una sala de juntas, ponga en la mesa una jarra de agua y un vaso vacío. Pídale a una persona que lo grabe vertiendo agua en el vaso. Una vez que esté listo, vierta la suficiente agua para llegar a la mitad del vaso. Acto seguido deje la jarra a un lado del vaso y permita que entren sus invitados. 

Explíqueles que el objetivo del ejercicio es que observen el vaso y le hagan saber si este está medio lleno o medio vació y las razones en las que sustentan su opinión. Lo más probable es que el grupo se divida en dos: unos defendiendo el medio lleno y los otros lo contrario. Lo importante de este experimento es que ninguno de los opinantes podrá fundamentar su opinión con apego a la realidad, ya que ninguno vio el vaso de origen. 

Ya una vez que ambos grupos hayan emitido su opinión, muéstreles el video y pregúnteles si la sostienen o la cambian. Algunos le dirán que está medio lleno porque así fue como se sirvió. Otros sostendrán lo contrario en base a sus concepciones y visiones, no obstante, lo cierto es que el vaso está medio lleno. Así se sirvió de origen. 

Cada uno se parece a lo que es, mucho antes de que uno sepa lo que uno es.
Con nosotros pasa lo mismo. La pérdida del origen nos desvía de eso que nos semeja y distingue de los demás: la esencia. Esta nos identifica como miembros de la especie humana, pero también nos brinda atributos y características que nos hacen únicos e irrepetibles. 

El tema de la esencia es que la tenemos que trabajar. Cuando la trabajas, te potencializa. Cuando la descuidas, te minimiza. Haga un análisis de los logros y momentos más relevantes y felices de su vida. Descubrirá que estos están íntimamente ligados a lo que usted es y no a lo que otros le exigían que fuera.   

Así, pues, el falso dilema no es si debe renunciar a lo que es, para ser aceptado por los demás, hacer un negocio, encontrar trabajo o pareja. El dilema real es no perder lo que usted es. Por supuesto que todo le va a costar más trabajo, pero al final va a lograr todo lo que quiere y con un nivel de plenitud que jamás alcanzará si renuncia a usted. 

Tome en cuenta que los demás no son más que una afortunada o desafortunada transitoriedad en su vida. La realidad es que lo único permanente que tiene en la vida, es a usted. Y de lo único que se va a arrepentir antes de morir, es el haber renunciado a usted. 

El que pierde el origen, pierde todo.   

viernes, 8 de abril de 2022

Antropología del deseo.

 Todo deseo es la manifestación de un vacío.

Los seres humanos aprendemos a desear de la misma forma en que aprendemos a hablar: por contagio. No obstante, poca o nula atención le ponemos a la adicción que tenemos a los deseos de los demás, que son, en la gran mayoría de los casos, origen de los nuestros.

Recién tuve la oportunidad de visitar un par de casas museo de principios del siglo XX, con un joven ejecutivo al que estoy preparando para asumir la dirección general de las empresas de su familia. Le pedí que viera, observara y analizara la arquitectura exterior e interior de ambas casas, entendiendo que la arquitectura es usada como símbolo del poder. Una de las casas era propia de la clase alta y la otra a la clase media. Ambas con un diseño y mobiliario acorde a la primera década del siglo pasado.

Lo primero que llamo su atención fue la diferencia en tamaño, espacios y mobiliario. Diferencia que se ha visto en todas las épocas. Los otros dos puntos en los que hizo hincapié es en que la gente de ese entonces tenía que trabajar mucho más de lo que se trabaja ahora (la tecnología ha hecho nuestra vida más amable); y segundo, que el espacio habitacional y de guardarropa era mínimo comparado con el de ahora. La diferencia, le comenté, es que la gente de ese entonces tenía justo lo que necesitaba. Sus indicadores de éxito eran diferentes a los nuestros. Para ellos el objetivo de la vida era hacer de su vida un éxito. Mientras que para nosotros el objetivo es alcanzar el éxito, sin importar si este hace de nuestra vida un éxito.

 En la actualidad medimos el éxito por nuestra capacidad de consumo e influencia. Un consumo y una influencia que a nadie le importan más que a nuestro imaginario. Un imaginario que no te da valor, ya que hipotecar el ser para hacer cosas que no te gustan y convivir con gente que no quieres en aras de cobrar los beneficios del tener, no refleja, desde ninguna óptica, una vida de éxito.

El nivel de consumo va de la mano de dos variables: la falta de identidad y el sentimiento de abandono. A menor identidad, mayor consumo. Observe a los adolescentes. Estos, como su nombre lo indica, adolecen de identidad, lo que los lleva a construir una a través de lo que compran. Lo mismo acaece con el abandono. Entre mayor sea el sentimiento de abandono de una persona, mayor será su nivel de consumo y gasto.

Una persona con una identidad bien definida difícilmente experimentará un sentimiento de abandono. Está tan acompañada de sí misma que sin problema alguno podrá acompañar a los demás. A unos demás que no necesita para ser. ¡Ya es!

El que no es, necesita de los demás para ser. Este subsana su falta de identidad y abandono por el número de gente que lo quiere y por el número de tiendas y restaurantes que lo reconocen y recuerdan. Olvidando que la negación del yo es lo que nos lleva al consumo de lo otro.

Los restaurantes y tiendas viven gracias a esa ingente cantidad de personas que carecen de un yo bien definido. Esta ausencia del yo es lo que nos ha llevado a migrar del consumo por necesidad de nuestros ancestros al consumo por placer de nuestros coetáneos.

El problema es, le decía al joven ejecutivo, que la gente se pasa la vida tratando de lograr la admiración de los otros, cuando lo que debemos buscar es hacer una vida que admiremos nosotros. El objetivo no es buscar eso que los demás llaman éxito...

¡El objetivo es hacer de nuestra vida un éxito!