miércoles, 29 de abril de 2020

Creer que se cree.

El destino de un ser humano está subordinado a un conjunto de creencias que ha seguido consciente o inconscientemente y que le han gobernado la vida.

Esto, que primera instancia se ve como algo trivial debido a su obviedad, no lo es. Ya que, si bien es cierto la obviedad de que las creencias rigen nuestra vida, también lo es el que no tenemos ni la más mínima idea de cuál o cuáles son estas, ya que una cosa es creer que se cree y otra muy distinta creer.

Las ideas se sostienen, las creencias, nos sostienen.
Ante de profundizar en tema, es menester hacer una aclaración. Una cosa son las Ocurrencias, otra las Ideas y otra las Creencias.

Ocurrencia es todo aquello que entra y sale de mis parietales sin que en ellos pase algo.
Lo paradójico de esto, y conste que lo pongo como nota chusca, es que la palabra ocurrencia es un sustantivo femenino.

Por lo que, sin importar el género de quien esto lee, cabe aquí la siguiente pregunta ¿conoce usted a alguna mujer que entre salga de su cerebro sin que pase algo? Imposible e improbable. Razón por la cual me llama poderosamente la atención que algo femenino como lo es la ocurrencia, sea algo que entre y salga de nuestro cerebro sin que en este pase algo.

Retomemos la formalidad. Las ocurrencias son confluencias que no encuentran habitación en nuestro cerebro. Son ese tipo de cosas que de repente nos parecen brillantes pero que no atrapan nuestra atención, más allá del instante en que suceden, por lo menos no hasta que estas las vemos realizadas por otra persona, que es cuando impropia e imprudentemente le decimos al mundo: eso, ya se me había ocurrido a mí.

Una Idea, en cambio, es algo que entra a mis parietales y ya no puede salir de ahí, y si bien es cierto que no logra encontrar habitación en medio de ellos, si es lo más parecido a un inquilino que no solo no paga renta, sino que además es molesto, incómodo y exigente, ya que la idea, como tal, nos incordia un día sí y otro también, hasta que logramos aceptarla o rechazarla.

La idea es algo que tenemos que sostener, razón por la cual nos es menester habrá de ella, tanto para escucharnos a nosotros mismos como para escuchar al otro (el conocimiento se da hablando). En el inter de que la aceptamos o rechazamos, nuestro humor se torna irritable. Es algo que no nos deja en paz y que no lo hará hasta que decidamos que hacer con ella.

El proceso de aceptación o rechazo es arduo y doloroso, ya que nos obliga a diseccionar la idea una y otra vez, hasta que después de un largo y difícil proceso de disección, la podamos rechazar o aceptar con fundamento. Momento en el que descansamos, ya sea porque la rechazamos y jamás volvemos a pensar en ella, o porque la aceptamos y hacemos de ella una creencia.

Es importante anotar que aquellas ideas que nunca llevamos a profundidad (las que no metemos a proceso), se quedan en la superficie de nuestro ser con el disfraz de creencia, sin embargo, estas ideas o creencias de superficie, que son las creencias que creemos creer, están muy lejos de ser una creencia.

Estas, las ideas de superficie, son las que nos confunden y nos hacen difícil distinguir, identificar y nombrar (lo que no podemos nombrar, no existe en nuestro ser) nuestra creencia motora, esa que conscientes o no de ello, determina nuestro quehacer biográfico.

Líneas arriba decíamos que las ideas las tenemos que sostener, mientras que las creencias nos sostienen. Una idea que ya llevamos al fondo de nuestro ser, que nos peleamos con nosotros mismos para aceptarla o rechazarla con fundamento, se convierte, ya una vez aceptada, en una creencia.

La importancia de las creencias es que estás, sin importar si encuentran o no sustento en la realidad objetiva, se convierten en una realidad subjetiva en medio de nuestros parietales. Justo en ese momento es cuando empiezan a regir nuestro destino.

En síntesis, lo común es que la gente confunda ocurrencias con ideas e ideas con creencias, lo que ineluctablemente les hace creer que creen, pero creer que se cree no es creer. Lo más probable es que usted al leer esto esté haciendo una mueca de fastidio, lo cual es entendible, pero por favor pregúntese: ¿Cuánto tiempo le ha dedicado en su vida a este tema? ¿Puede identificar cual es la creencia o creencias que han regido su vida?

Tal vez usted sea de esos pocos que tienen plenamente identificada su o sus creencias, no obstante, le puedo asegurar que la gran mayoría vivimos lejos de nosotros mismos. Nos es más fácil ocuparnos de los otros que de nosotros.

Lo invito, como prueba de lo anterior a que haga el siguiente ejercicio con sus allegados, ya sean familiares. socios, amigos o colaboradores. Esto no solo confirmarán lo anterior, sino que será un ejercicio muy enriquecedor para ellos y para usted.

Facilíteles por favor una hoja o un archivo electrónico con las siguientes preguntas:
¿En qué cree usted?
Enuncie por favor su creencia o creencias basales (las que han sustentado su vida).

¿Cuál o cuáles de sus creencias son las que está dispuesto a defender contra todo y contra todos?

Antes de contestar estas preguntas se le pide que por favor considere que una creencia es considerada creencia basal, si y solo si es intrínseca a usted, es decir, es algo que está en su quehacer biográfico y que desaparecerá con usted al morir. Razón por la cual no puede ni debe considerar como creencia basal a su pareja, familiares, hijos, amigos, socios y colaboradores.

Todos ellos, aunque importantes, son ajenos a usted, es decir, son entes extrínsecos que sin duda alguna nutren y enriquecen su vida, pero no son su vida. Nadie en su sano juicio cifra sus esperanzas en lo que hoy es y mañana no es… Los demás, por muy valiosos e importantes que sean, no son más que una bella y amable transitoriedad en su vida, pero ninguno de ellos puede nacer, vivir y morir por usted.

Así, pues, la creencia o creencias basales que rigen su vida, tienen que ver con usted, no con los demás ni con las transitoriedades o accidentes de su vida.

Termino la nota con la pregunta inicial: ¿En qué cree usted?

Fin del archivo electrónico u hoja.

Le pido de favor que cuando lleve a cabo el ejercicio, observe el rostro de los participantes. Lo más probable es que todos lo volteen a ver con cara de estupefacción, como si usted se hubiese fumado algo o viniese de otro planeta.

Le anticipo que casi nadie va a poder contestar las preguntas, ya que la gran mayoría de nosotros no sabemos cuál o cuales son nuestras creencias basales, amen, claro está, que jamás hemos sentido la necesidad de pensar en ello. No obstante, y he aquí la paradoja, todos de alguna manera u otra aspiramos a ser líderes, cuando la realidad es que el mundo solo sigue a aquellos que están instalados en su creencia basal.

Cuando una persona se instala conscientemente en su creencia basal, se le nota. Lo transmite. Da la percepción de que es poseedor de un secreto que hace que la vida sea más fácil…, y lo es, ya que, a partir de ese momento, habrá mil y una cosas que dejarán de interesarle, ya que son ajenas a su creencia basal.

Por el contrario, una persona que no esta instalada en su creencia basal, se preocupa e incordia de todo, incluso hasta de lo que no le compete.

Veamos algunos ejemplos que nos van a ayudar entender que una cosa es creer que se cree y otra muy distinta creer. Para ilustrar lo anterior me serviré de ejemplos comunes, algunos extrínsecos y por lo tanto incorrectos, y otros intrínsecos y por ende atinentes.

Extrínseca:
¿Cuánta gente conoce usted que dice creer en Dios, y cuantos, en el análisis de sus hechos, actúan como si en realidad creyeran en dios?

Extrínseca:
¿Cuántos dicen creer en el matrimonio y cuantos, sustentado en hechos, viven para construir un matrimonio?

Intrínseca:
¿Cuántos dicen creer en la fidelidad y cuantos, sustentados en hechos, lo son?

Intrínseca:
¿Cuántas personas dicen querer estar delgadas y cuantas, sustentadas en los hechos, han desarrollado la disciplina nutricional y deportiva para lograrlo?

Intrínseca:
¿Cuántas personas conoce usted que dicen querer hacer dinero, y cuanta, en el análisis de los hechos, están haciendo algo para lograrlo?

Ejemplos podemos enunciar muchos, sin embargo, lo importante aquí no son los ejemplos, sino evidenciar dos cosas: la primera es demostrar que una cosa es creer que se cree, y otra muy distinta, creer.

La segunda es que, este o no usted consciente de ello, hay una creencia basal que ha dirigido su vida, y le ayudaría en mucho identificarla, llevarla a la conciencia y decidir si esa es la creencia basal que quiere para su vida o si debe de construir una nueva, lo cual de suyo es difícil pero no imposible.

Es importante anotar que no podrá hacer cambio alguno si no tiene clara su creencia basal, razón por la que el ejercicio arriba mencionado toma una relevancia especial.

La creencia intrínseca es una, si me apura, dos, y ya si alguien cree que cree en la reencarnación e imagina que es uno de los románticos del siglo XVIII, tres. Y conste que tres ya es mucho, no solo es mucho, sino que es anormal.

La creencia intrínseca es una (la dominante) y es la que ha determinado su ser y su hacer. Por supuesto que en su haber puede haber más de una, pero son creencias secundarias. La determinante es una, solo una.

Permítame por favor dar un ejemplo de la vida real.

A Pedro lo conozco desde hace más de tres lustros. De él, tres cosas llamaron mi atención: su preclara inteligencia, su decencia y lo accidentado de su devenir biográfico. Al tiempo de conocernos se fue interesando en la antropología.

Le explique que una cosa es creer que se cree y otra muy distinta creer. Y que todos, conscientes o no de ello, tenemos una creencia basal, la cual, ya una vez que la identificas…, o la aceptas y te instalas en ella, o la rechazas y trabajas en la edificación de una nueva creencia.

Pedro trabajo arduamente en su proceso. Cuando por fin logro identificar su creencia basal, entendió los accidentes de su devenir y lo que tenía que dejar de hacer.

Desde primera infancia tuvo problemas para dar razones de sus actos, lo cual obviamente le causo más de una reprimenda de sus padres. Creció y con él, el no querer dar razones.

Su decencia y su muy asombrosa inteligencia, lo llevaron a ocupar los niveles más altos de las dos empresas en las que estuvo, renunciando en ambos casos por la misma causa, no dar razones de sus actos. Se caso y al paso de muy pocos años se divorció. Su decencia, no obstante, lo ha hecho asumir la responsabilidad total de su exesposa y de sus hijos, como si aun viviera ahí.

Al paso de los años intento varios proyectos. La característica de estos es que en todos había más de un involucrado (él y alguien más), lo que a la postre hizo que estos no alcanzaran los niveles de éxito que prometían. Al terminar su proceso antropológico, decidió instalarse en su creencia y pagar el precio de esta. Arranco varios proyectos, pero en esta ocasión los arranco solo. Todos, sin excepción, han sido un éxito.

Instalarse en su creencia le ayudo también a mejorar la relación con sus seres queridos. Ahora hace las cosas por que quiere, no porque debe. Ya no se siente comprometido con nadie y por ende no se deja chantajear por nadie. Es más pleno, más feliz y lo único que hizo fue reconocer su creencia basal e instalarse en ella, lo que paradójicamente termino siendo mejor para él y los suyos.

Herramientas.
Son tres las herramientas que nos ayudan a desvelar la creencia basal:
1) Contestar las preguntas del ejercicio arriba mencionado. Revisarlas una y otra vez, hasta que al paso de los días, semanas y meses llegué a la conclusión de estas.

Es una tarea asaz difícil, ya que su mente va a tratar de llevarlo por el sendero equivocado (el más fácil, el más cómodo), por lo que será menester que usted le ponga distancia a sus respuestas para no involucrarse emocionalmente, ya que es necesario un espíritu crítico para poder desvelar la creencia dominante.

2) Ponerse el traje de escritor y escribir su biografía, consciente de que toda auto biografía hay algo de novela, por lo que deberá hacer hasta lo imposible para no romantizar su devenir biográfico.

Escríbala, revísela y hágale las modificaciones pertinentes, hasta que este cierto que elimino todas las florituras de las primeras versiones. Ya una vez que este conforme con ella, archive el documento 90 días.

Al termino de los 90 días, descubrirá las fallas que se le pasaron por alto. Por favor corríjalas y archive el documento 45 días.

3) Pasado este intervalo, rescate el archivo, revíselo y señale en negrillas los hechos relevantes de su acontecer biográfico. Entendiendo que esos hechos son los que incidieron en lo que usted es hoy.

Ya una vez que los haya señalado con toda la objetividad posible, guarde el documento y déjelo descansar otros 45 días, para que su mente no contamine el siguiente proceso.

Al término del periodo, revise el archivo y haga un análisis concienzudo de los hechos relevantes, identificando aquellos en los que usted tuvo un rol secundario debido a que son hechos generados por terceras personas, y aquellos en los que usted fue el actor primario.

En el primer caso, esos en los que usted tuvo un rol secundario, deberá identificar la forma en que estos hechos incidieron en lo que usted es hoy y las razones de esa incidencia. En los segundos, en los que usted fue un actor primario, deberá identificar las razones que lo llevaron a tomar esa decisión, así como lo que el acto en si dice de usted, como, por ejemplo: ¿lo que estaba buscando en ese momento, curar, dañar o resolver?

En los primeros, en los que usted no fue el actor primario, pero sí el que recibió las consecuencias, ya sea de manera parcial o total, va a encontrar en la interpretación que hizo de ellas las primeras señales de su creencia basal.

En las segundas, en las que usted fue el actor primario, va a encontrar que, en todas ellas o la mayoría de ellas, hay un hilo conductor que bien desde su primera infancia. Identifíquelo. Ahí está su creencia basal. Ya una vez que lo haga, verbalícela, escríbala, léala y vea si le hace sentido.

Esta no solo debe explicar su devenir, sino que además debe hacerle entender el por qué ha hecho lo que ha hecho. De no ser así, deberá regresar al análisis hasta que dé con ella.

Ya una vez que la identifique, pregúntese si es lo que usted quiere o si deberá construir una nueva creencia.

Si resulta que no está de acuerdo con su creencia basal, deberá trabajar arduamente para crear otra, la cual le va a llevar varios años, pero le va a ayudar mucho estar consciente en todo momento, de que mucho de lo que hace obedece a una creencia que no le gusta y que quiere cambiar.

Deténgase, piense varias veces las cosas y haga lo que considere pertinente. Esto, poco a poco le ira a ayudando a definir la creencia basal con la que trabajara de ahí en adelante.

En caso de que sí esté de acuerdo con su creencia basal, instálese en ella y trabaje en consecuencia, entendiendo que los accidentes de su biografía obedecen al conflicto que se gesta entre eso que intrínsecamente quiere hacer…, y eso que supone que los demás esperan de usted.

Me despido con una nota final para que por favor la considere… cuando mejor le ha ido, es cuando ha sido fiel a su creencia basal. Si no me cree, revise su biografía y vera que es cierto.

Nos leemos en el siguiente artículo.

Jaime Ramos.

domingo, 19 de abril de 2020

Mente creativa, mente ejecutiva.


En una prueba que se hizo de inteligencia creativa a 150 niños en edad preescolar, se descubrió que el 98% de ellos obtuvieron nota de genios, lo cual no fue sorpresa, ya que cada que nace un niño, nace un genio, no obstante, la nota o notas discordantes fueron las que se obtuvieron con el mismo grupo de infantes cinco y diez años después.

A los cinco años que se les volvió a aplicar la prueba, el 23% de ellos obtuvieron nota de genio, y cinco años después, cuando ya oscilaban entre los 13 y 15 años, solo el 10% obtuvo nota de genio, el resto, como bien se puede usted imaginar, ya eran parte de la media.

En el tránsito de la vida los padres, la sociedad y la escuela hacen hasta lo imposible para que estos migren de lo extraordinario a lo ordinario. No porque nuestra intención sea hacer de ellos uno más de la media estadística (Masa), sino porque lo que buscamos es que sean habitables, es decir, que encajen en la sociedad.

Así, conforme los vamos conformando en eso que llamamos deber ser y en ese falso pragmatismo que nos lleva a evitarles que pierdan el tiempo descubriendo lo ya descubierto (el hilo negro), lo que en realidad estamos haciendo es inhibirles el sentido de exploración y creación, características fundamentales en el ser humano.

Por el contrario, si los dejamos gastar energías en aquello que ya existe (el hilo negro), lo que en realidad estamos haciendo es brindarles la oportunidad de descubrir por si mismos las cosas. Cierto que esto hace más lento el proceso, pero también les permitirá potenciar su genio creativo, amén de que, en el proceso, van a ir descubriendo más cosas.

Antropológicamente el ser humano aprende (de aprehendere = asir con la mente) lo que descubre, no lo que se le dice. Cuando nos centramos en que aprendan lo que les decimos, lo único que lograremos es que sean repetidores de repetidores, lo que en el lenguaje coloquial se conoce como sabios de segunda mano (gente que sabe las cosas de oídas). Basta con que voltee a ver a sus conocidos. Una buena parte de ellos se han vuelto expertos en el coronavirus, aun cuando su especialidad es otra…, son pues, sabios de segunda mano.

El objetivo de este artículo no es explicar la forma en que nos convertimos en sabios de segunda mano la forma en que inhibimos la creación de los nuestros. El objetivo es poner a su consideración algunas ideas que fomenten su genio creativo y con uste, el de los suyos. El genio creativo lo tenemos. Nacemos con él, no obstante, lo hemos dejado en pausa. Lo que tenemos que hacer para activarlo es crearle, valga la redundancia, los escenarios que le permitan florecer.

Si no hay dolor, no hay creación.
Es importante entender que la creatividad tiene tantas formas de manifestación como seres humanos hay. Con esto lo que pretendo enunciar es que no hay un manual de creación, por lo menos no con la rigidez que hablan los expertos. No obstante, hay tres pilares antropológicos que la explican: la ausencia (carencia); el dolor de ausencia y; el sentido de trascendencia.

La ausencia (carencia), bien entendida, es una bendición, no obstante, es menester reconocer que la carencia no funciona igual para todos. Algunos la hacen parte de sí y la usan para victimizarse, lo que hace que difícilmente salgan de ella. Otros la usan como motor, lo que los lleva a convertirse en tránsfugas (personas que huyen de su origen para construir un futuro mejor).

Permítaseme una pequeña disgregación. En el artículo previo a este (La Dinámica del Cambio), explico que lo peor que le pudo pasar a España es descubrir América, ya que fue tal la riqueza que encontró en ese continente, que a partir de ese momento dejo de conquistar para empezar a cosechar. Pensó que la riqueza lo era todo y así, poco a poco, sin darse cuenta, fue perdiendo el coraje y espíritu de lucha que lo llevo a ser un conquistador, para pasar a ser un merecedor,

En México nos pasa algo similar. Los estados que más remesas de dólares reciben de Estados Unidos, de parte de los mexicanos que viven allá y mandan dinero a sus familias, son también los estados que menos riqueza generan. Son estados merecedores que viven de lo que les envían del exterior, por lo cual no es extraño que en lo político y en lo social sean los más conflictivos, los que menos aportan y los que más demandan (propio del merecedor).

Veamos otro ejemplo. El norte de México es árido, por ende, industrioso. Le tienen que arrancar al desierto lo que este no da. El centro y occidente son ricos en vegetación, recursos hidráulicos y horticultura, lo que ha hecho de ellos unos comerciantes. El sur es rico en playas, pesca y fruticultura. Lo único que tienen que hacer es estirar la mano y tomar lo que necesitan, lo que ha hecho que graviten a lo festivo, la gastronomía, las letras y las artes.

Así, el norte, donde no hay nada, genera industria, producción; en el centro se comercia lo que el norte genera, y el sur disfruta lo que ambos hacen.

La Carencia es uno de los motores de la creatividad. Cuando a un hijo o a un colaborador se le da todo lo que pide, se le responden todas sus preguntas o se le resuelven todos sus problemas, lo que en realidad estamos haciendo es minar el potencial creativo de uno y otro.

Por supuesto que la carencia en si no garantiza nada. Si la carencia fuera el único condicionante no habría pobres, y si algo nos ha demostrado la realidad es que los hay y en abundancia.

El segundo motor o condicionante de la creación es: el dolor de ausencia. Si la carencia no te duele, no va a pasar nada. La razón por la que hay muchos pobres es porque la pobreza no les duele. Por favor no se incordie, no estoy diciendo que les guste ser pobres. A nadie le gusta ser pobre. Lo que estoy diciendo es que el dolor que les genera la pobreza la han hecho parte de sí. No la han convertido en motor. Todo lo contrario, se refugian en la idea de que son pobres pero buenos… Humildes y buenos.

El dolor de ausencia es lo que nos lleva a resolver. Si no te duele, no resuelves. Si tu capacidad de resignación es mayor que tu dolor, jamás vas a resolver. Por lo general lo que tendemos a hacer es resolver el día a día, pero no más allá, y esto se debe a que nuestra capacidad de resignación es mayor que el dolor que la ausencia nos genera.

Nuestro papel como padres y líderes es frustrar, no resolver. Debemos formar para cuando no estemos. La vida, nos guste o no, los va a frustrar, por lo que es menester que constantemente les estemos dosificando una dosis de frustración, para que cuando no estemos, tengan la capacidad de resolver y salir adelante.

Debemos aprender a crear hijos y colaboradores que no acepten lo establecido. Cierto que va a ser mucho más difícil nuestra gestión, pero también va a rendir más frutos (en ellos y en nosotros).

El tercer motor es el sentido de trascendencia. Hay, decíamos líneas arriba, quienes resuelven por resolver, es decir, el día a día, sin embargo, hay otros que lo buscan es trascender en la carencia. A estos, les duele tanto la ausencia que lo único que les ocupa es trascender en la carencia.

La ausencia, el dolor de ausencia y la necesidad de trascender el dolor de la carencia, es lo que nos lleva a una constante creación. El rico hace dinero porque le tiene un miedo enorme a la pobreza. El culto le tiene un miedo enorme a la ignorancia; el trabajador a la pereza; el social a la soledad; el poderoso a la pérdida de influencia y el inteligente, a la estupidez.

¿A qué le tiene miedo usted? Por favor no conteste que a su mujer. Eso ya lo sabemos. La pregunta es: a qué, ajeno a ella, le tiene miedo usted. Descubrirá que a eso que le tiene miedo es donde está su creatividad y voluntad, en lo demás, solo resolverá por resolver, pero no para trascender.

Conozco personas a las que, en apariencia, les duelen muy pocas cosas. Y, sin embargo, es precisamente esa ausencia de dolor lo que les hace estar lejos de todo aquello que no les duele, centrándose única y exclusivamente en eso que les duele de verdad, haciendo de su dolor una genialidad. No son personas fáciles, pero son las que construyen el mundo donde vivimos los demás.

La creatividad, pues, está en la ausencia, en el dolor que nos genera esa ausencia y en la necesidad que tenemos de trascender a ella.

Es muy posible que usted en este momento no tenga claro en qué es donde sus hijos y colaboradores sientan la necesidad de trascender, sin embargo, si usted les da todo lo que piden al tiempo que les resuelve todos sus problemas e interrogantes, poca o nula posibilidad tendrá de saber jamás en qué van a trascender, por ende, no sabrá que botones tocar para llevarlos a la acción.

Solo recuerde, si la ausencia no duele en lo más profundo del ser, no se sentirá la necesidad de trascender en ella.

Un ejemplo acorde a los tiempos de la pandemia que estamos viviendo es el de la pareja. La tasa de divorcios y o separaciones va a explotar cuando termine la cuarentena (como ya ha sucedido en otros países), sin embargo, también habrá a quien la distancia y el aislamiento le dolió a tal grado, que buscará trascender en su pareja como nunca lo había hecho. Trascendemos en lo que nos duele.

Regresemos a la creación. La mente trabaja de múltiples formas, no obstante, en este momento me es menester detenerme en dos de ellas, ya que estas están íntimamente ligadas a la creación y a la ejecución: La Mente Descendente y la Mente Ascendente.

La primera es lógica, analítica; la segunda, intuitiva, visionaria.

Mente Descendente.
La mente descendente la conforman la parte lógica y analítica de nuestro proceso pensante. Es la que usamos para resolver, para ejecutar. Su proceso pensante es lineal, especifico, rígido (no ve más allá que lo que tiene que hacer). Es la que, a fuerza de repetición, nos lleva a la excelencia. No obstante, es menester entender que, si bien es cierto que esta es un sirviente fiel, también lo es que hay que educarla, conscientes de que esta nos hace especialistas en un mundo de generalistas.

El especialista es aquel que cada día sabe más de menos. Más de lo suyo, menos de los demás.

La mente descendente está más en la ejecución que en la reflexión. Es una mente ocupacional que centra su pensar en lo que tiene que hacer, pero no en la trascendencia de lo que tiene que hacer…, hasta que una mente creativa, innova otra forma.  

No olvidemos que el cerebro no está hecho para pensar. Está hecho para adaptarse y sobrevivir, por lo que es menester educarlo. Ordenarle de manera impositiva y dictatorial aquello en lo que debe de pensar, y hacerlo con una disciplina castrante, ya que este aprovecha cualquier descuido de nuestra parte para pensar por sí mismo, y por lo general, puras estulticias.

Sirva como ejemplo de lo anterior el acontecer de la gran mayoría en esta cuarentena…
Los negocios que más han crecido en esta cuarentena son: las drogas; el alcohol, la pornografía y la industria del entretenimiento (Netflix, Amazon Prime, Tik Tok y otros). Distractores que nos ayudan a ocupar la mente en cosas ajenas a nosotros. Cierto que estos distractores nos hacen el aislamiento más amable, pero también es cierto que nos eximen de pensar y, por ende, de crear.

Regresemos a la mente descendente. Esta es una mente focal, resolutiva. Su operar es lógico procesal. No obstante, hay que tener cuidado, ya que su lógica procesal es funcional y justificativa. Es una mente que le da razones a su razón, y si algo sabemos bien es que las cosas se explican, no se justifican, por lo que debemos tener mucho cuidado de no caer en las trampas de esta.

La mente descendente es la que más se centra en el aquí y en el ahora, no obstante, necesita ayuda. De las actividades humanas, el sexo y la diversión son las únicas en las que la persona esta cien por cien en el aquí y en el ahora (por eso se les pasa el tiempo sin que reparen en él). El aquí y el ahora en el ejercicio pesado, es de un 90%; en la conversación, de un 60%; en la lectura, en el estudio, el trabajo y análisis de las cosas, un 30%.

La mejor forma de ayudar a que la persona se centre en el aquí y en él ahora es a través de un adecuado ejercicio de dirección.

Hay tres estilos de dirección: Dirección por Objetivos; Dirección por Control y Dirección por Crisis. De estas tres, la última es la que más ayuda a que la persona se centre en el aquí y en el ahora.

Dirección por Objetivos. Este estilo de dirección es el que usamos cuando la persona posee las siguientes características antropológicas:
Alta capacidad de reflexión (capacidad de pensar lo que se piensa);
Alta capacidad de riesgo (toma de decisiones);
Alta capacidad de ejecución (llevar lo pensado al ser);
Alto dominio de la función (domina el qué, el cómo, el porqué; el cuándo y el para quien de las cosas);
Alta tolerancia a la frustración (capacidad de empezar de nuevo cuantas veces sea necesario).

Este estilo es el que se usa en los Consejos de Administración. Los accionistas necesitan que el Presidente Ejecutivo del Consejo y/o Director General de la empresa, posean y dominen las cinco variables, ya que el ejercicio de presión al que estos acores van a estar sujetos es muy alto, tanto por la responsabilidad de manejar y hacer rentables los activos de los accionistas, como por las presiones de la dirección en sí (todo ejercicio de dirección es antagónico e impopular y se requiere temple para lidiar con ello).

Dirección por Control. Estilo que usamos cuando la persona no posee el nivel de madurez que requiere el ejercicio de dirección, ni el dominio de la función, ni las habilidades arriba mencionadas. Nota: madurez la tiene ese ser emocional que no permite que su emoción dirija su razón.

Dirección por Crisis. Estilo que usamos para sacar a la gente de su zona de confort. Este estilo es el más eficiente de todos, amén de que es el que más se adapta a lo que el ser humano es: un animal de confort. A nada tiende más el ser humano que al confort. Estamos hechos para el confort, no para la lucha.

El estilo de dirección por crisis parte de la premisa antropológica de que en la vida no hay mejor opción que la de no tener opción. Cuando no tienes opción, o luchas o claudicas, pero no hay términos medios. Es importante entender esto, ya que el confort, por natura, nos impele a buscar los términos medios.

Nuestros ancestros salían a cazar y ya una vez que lograban una pieza, se sentaban a descansar. Saliendo de su zona de confort, cuando ya no tenían opción. Lo mismo nos pasa a nosotros. Cuando ya dominamos el Qué; el Cómo; el Por qué; el Cuándo y el Para quien, de las cosas, dejamos de exigirnos como lo hacíamos antes. Nos posicionamos en un término medio hasta que algo o alguien nos saca de nuestra zona de confort.

El estilo de dirección por crisis, consiste, en como su nombre lo indica, situarnos y situar a los nuestros en un constante escenario de crisis, exigiéndonos y exigiendo a los nuestros más y mejores metas (inteligentes, rentables) y más y mejores formas de hacer las cosas (productividad). El objetivo es que por ningún motivo nos demos y le demos a nuestra gente la oportunidad de instalarse en un punto medio. La vida es biografía, no biología, y la biografía se escribe a diario.

Mente Ascendente.
La mente ascendente es un don creativo y como tal, hay que dirigirlo, ya que esta, por natura, es dispersa.

La mente ascendente se nutre de todo lo que los sentidos captan, tenga o no relación con lo que le ocupa, sin embargo, y más allá de su dispersión, la principal razón por la cual hay que dirigirla, es porque está, al resolver dentro de sí, ya no siente la necesidad de ejecutar, por lo que de inmediato migrara a otro ejercicio de creación.

En otras palabras, si ya está dentro de mi (resuelto en mi mente), ya no me es menester ejecutarlo, ya no me reta. Lo que me reta es otra creación. Por ello es menester dirigirla, para obligarla a materializar la creación.  

La mente ascendente trabaja con nuestra parte intuitiva, visionaria. Es una mente errante, que tiene el don de asociar lo que ve con aquello que le ocupa u ocupo en un tiempo. De tal suerte que puede estar usted haciendo algo totalmente ajeno a lo que le ocupa y asociar algo que ve, siente, escucha o huele con aquello que antaño no pudo resolver.

Es una mente emocional, oblicua, global. Se alimenta de los sentidos, de las sensaciones. Es cien por cien alógica, irracional. Es una mente en la que nada tiene que ver con nada, aunque todo lo asocia con todo (generalista).

Es curiosa, inquisitiva. Todo se pregunta. Todo pregunta. Es activa en mente, pasiva en acción. Razón por la cual es desesperante la cohabitación con los creativos. Lo activo es su mente, no su acción, amén de que para la mente creativa (ascendente), el otro, los otros, no existen, por lo menos no como social y humanamente necesitan.

La mente ascendente no toma en cuenta las necesidades de los demás, lo único que le ocupa es la creación, lo que hace que a los creativos se les perciba como monotemáticos, no porque lo sean, sino porque en el inter de que resuelven, el único tema que habitará su mente es el que les ocupa.

Las personas en las que la mente que domina es la ascendente, suelen ser individualistas, centrípetos, con un alto nivel de indiferencia social, debido a que no les interesa lo que interesa a los demás. Por lo que poseen pocas nulas habilidades sociales…, las cuales, por cierto, no les preocupan.

La historia de las ideas es la historia de los solitarios. Estos, los solitarios, son los que crean, los que gestan aquello que mañana regirá la vida de los demás, no obstante, son pésimos ejecutores, por lo que les es menester educar su mente para aprender a migrar de la ascendente a la descendente.

Si usted, por formación o desviación de oficio, esa instalado en la mente descendente, le recomiendo que considere la posibilidad de tomarse una hora al día para estar consigo mismo, sin teléfono, música o algo que lo distraiga.

Salga a caminar, no a hacer ejercicio, simplemente a caminar y siempre por diferentes rumbos. Observe el paisaje y paisanaje del lugar. Pregúntese que le dice lo que ve. Analice lo que sus sentidos captan. Haga de esto un hábito. Descubrirá, al paso del tiempo, que su mente se tornará más ágil, más creativa, lo que mejorará en mucho su mente descendente.

Por el contrario, si usted es una persona que está instalado en la mente ascendente, va a necesitar un esfuerzo extraordinario para exigirse la ejecución de las cosas, ante de migrar a nueva creación.

Considere la posibilidad de rodearse de gente funcional, pragmática. Gente que no solo le va a ayudar a cuestionar lo que hace, sino que le va a exigir que su hacer sea un hacer funcional. Por supuesto que va a ser desesperante, sin embargo, si se disciplina y le exige a su mente que no claudique, va a encontrar que al final su mente no solo será más creativa, sino que también será más ejecutiva.

En síntesis, tenemos que identificar que es aquello que en verdad nos duele al grado que nos lleve a trascender en ello, al tiempo que aprendemos a migrar de una mente a otra para enriquecer nuestro ser y quehacer.

Nos leemos en el siguiente artículo.

Jaime Ramos.

sábado, 28 de marzo de 2020

La dinámica del cambio.


Hemos escuchado hasta la saciedad que el cambio es la única constante del mundo, no obstante, es una frase que poco o nada nos detenemos a pensar. La dinámica del cambio ha sufrido, valga la redundancia, cambios en su dinámica.

Los cambios, antaño, se sucedían a una velocidad que en ese entonces se consideraba vertiginosa, sin embargo, estos, como los que se fueron sucediendo, no son nada si los comparamos con la dinámica del cambio actual.

Hoy, que vivimos en mundo que no solo es global, sino que además esta interconectado en todos los niveles, hace que los cambios que se suscitan en cualquier parte del orbe generen cambios más allá de sus lugares de origen, de tal suerte que hoy más que nunca, aplica eso que llamamos efecto mariposa.

Veamos algunos ejemplos que nos permitan entender el devenir del cambio. Para entender el mundo es menester verlo como una casa, y en una casa, lo sabemos bien, siempre hay alguien que manda. No vamos a entrar aquí a debate sobre quien manda en casa, eso lo sabemos bien…, y el que tenga dudas que por favor le pregunte a su mujer.

En el siglo XIV y XV, para no irnos más atrás, el líder del mundo era España. Esta definía la moda, la cultura, las ambiciones y formas de ser del resto de las naciones y sus habitantes. Lo peor que le pudo pasar a España fue descubrir América, ya que, en ese momento, sin estar conscientes de ello, empezaron a migrar de una cultura creativa y conquistadora, a una pasiva y merecedora.

Los españoles encontraron un filón de recursos en América que poco a poco los llevo a cosechar en lugar de conquistar. Las cosas las dieron por hechas y eternas, tal como nos sucede a todos los seres humanos cuando las cosas nos van bien.

Este filón de recursos generó en Francia e Inglaterra un espíritu de conquista inversamente proporcional al de España. Así, poco a poco, Francia le arrebato el liderazgo a España, de tal suerte que en el siglo XVI y XVII, Francia se corono como líder absoluto del mundo, imponiendo en el resto del mundo la forma de ser francés, tal como hoy lo hace USA.

No entraremos al detalle de lo que aconteció en Francia, pero le paso lo mismo que a España, las cosas las dieron por hechas y eternas, lo que a la postre los llevo a perder el poder en manos de los ingleses, los cuales rigieron el mundo en el siglo XVIII y XIX, esparciendo su cultura por todos sus territorios y con ella la forma de ser del mundo.

Hasta aquí la dinámica del cambio se daba cada doscientos años. El caos se manifestaba de manera violenta y brutal en el transito de la estafeta, lo cual duraba de una a dos décadas, no obstante, pasado este intervalo el mundo regresaba a su dinámica con los ajustes de aprendizaje que demandaban las nuevas formas.

En el siglo XX Inglaterra dominaba el mundo. Inglaterra era dueña del 25% del mundo, no obstante, los cambios se avecinaban en el entorno. Alemania necesitaba acceso a recursos y expandir su comercio, y el único medio para lograrlo era a través de la confrontación bélica, para lo cual le era menester debilitar a sus contendientes, principalmente a Rusia.

Conforme a este objetivo, el Kaiser decide apoyar a Vladimir Ilich Uliánov, quien usaba el seudónimo Lenin debido a que el rio Lena era el más largo de Rusia y corría en sentido contrario a Volgin (rio Volga), que era el seudónimo que usaba Gueorgui Valentinovich Plejánov, anarquista contrario a Lenin.

El Kaiser financia a Lenin con diez millones de marcos, amén de proporcionarle la salvaguarda y el tren que lo lleva a Rusia con la intención de desestabilizar el Imperio Ruso, evitando, así lo creía él, que esta participara en la guerra.

Lo demás es historia. Estalla la Primera Guerra Mundial (la cual fue una guerra entre primos) y con ella el reacomodo de fuerzas en el mundo. La derrota de Alemania se manejó tan mal que gestaron con sus condiciones la Segunda Guerra Mundial.

Esta, como todos sabemos, se concluyó cuando la coalición formada por Estados Unidos, Inglaterra, Rusia y Francia venció a Hitler. Así, al término de la guerra el mundo había experimentado un constante cambio de estafeta en el liderazgo del mundo, preludiando con ello lo que se avecinaba.

De 1946 a 1985, el mundo se debatía entre dos sistemas opositores que se peleaban el liderazgo del mundo, Estados Unidos y la URSS. Para 1980 todo indicaba que la URSS ganaba la batalla. El 75% de las naciones del mundo gravitaban bajo la influencia del socialismo…, hasta que la realidad los alcanzo.

La URSS se había inmerso en una debacle económica financiando a sus países satélites, lo que a la postre la debilito a tal grado que ya no podía ni sostener a su propia nación, quedando, en 1990, Estados Unidos como líder absoluto del mundo. Lo curioso de este intervalo fue que Hollywood, al ya no tener un enemigo claro, se aboco a hacer películas en las que el enemigo era la naturaleza: meteoritos, terremotos, huracanes y demás fenómenos terrestres…, y en ocasiones, espaciales.  

De 1990 al 2000, el liderazgo se lo disputaban en distintas áreas diferentes actores: EUA era el gran policía (liderazgo político); Japón contendía por el liderazgo económico (época en la que Japón salió de compras, tal como hoy lo hace China), al tiempo que Alemania disputaba el liderazgo tecnológico y Rusia el militar.

Como podemos ver, la dinámica de los cambios se trastocó en el siglo XX. En un solo siglo, el mundo vivió el liderazgo de Inglaterra; el de la Alemania de Hitler; el militar e ideológico del URSS, el político y económico de Estados Unidos, el emergente de Japón y el tecnológico energético de Alemania. En los siglos precedentes, los cambios se sucedían cada doscientos años, en el siglo XX se sucedían en décadas.

En el siglo XXI la dinámica del cambio se trastoco de nuevo. La revolución cibernética cambio el mundo, como antaño lo había hecho la Industrial. Así, pues, los cambios en el primer cuartil de este siglo (año 01 – año 25) se han venido gestando, primero cada cinco años, después cada dos años, reduciendo cada vez más el intervalo hasta llegar a este momento en el que se suscitan de un día a otro.

Cierto que Estados Unidos sigue siendo el líder del mundo, sin embargo, Rusia y China están codo a codo peleándole el liderazgo. China, el liderazgo tecnológico y económico; Rusia, el liderazgo militar. Cambios, todos, que se ven fuertemente afectados por la tecnología, los mercados (financieros y comerciales), la migración y la energía (petróleo), sin demeritar, claro está, los que gesta y va a gestar, social, política y económicamente, el coronavirus.

Hoy usted puede llegar a una idea determinada del acontecer mundial y verse en la necesidad modificarla en menos de una semana. Los cambios, sin ánimo de ser repetitivo, se suscitan a una velocidad inconcebible hace una década, amén de que estos están generando, como ya mencionamos líneas arriba, serias alteraciones en la estructura societaria de las naciones, de los mercados y, por ende, en el liderazgo en sí, de tal suerte que lo que era válido hace una semana, no lo es hoy.

Veamos un ejemplo. Antaño los adultos mayores eran venerados en todas las culturas, cosa que hoy ya no acontece, de hecho, son vistos más como una carga que como un oráculo.

Antaño, cuando el mundo cambiaba cada doscientos años, los adultos mayores poseían el saber que necesitaban las nuevas generaciones. Lo más normal era que un joven viviera exactamente lo mismo que habían vivido sus padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos y trastatarabuelos, por lo que lo prudente era acudir a ellos, ya que estos tenían el conocimiento que los jóvenes iban a necesitar para hacer la vida un poco más fácil.

Todo esto fue cambiando en el siglo XX y lo hizo de tal forma que, para la segunda mitad de la centuria, los adultos mayores ya no tenían, en las nuevas generaciones, el peso que ostentaban en el pasado. Ni que decir de este siglo. La dinámica del cambio es tan acelerada, que personas que rondan los cincuentas y sesentas, son, en su gran mayoría, material de desecho en el mundo actual.

Los adultos mayores, es decir, los que están en los sesentas, setentas o más, ya no tienen cupo en el mundo actual, de hecho, ni siquiera son considerados como fuente de opinión, mucho menos en el combes de lo laboral. Su obsolescencia ante los vertiginosos cambios de la tecnología y la cada vez más cambiante forma de hacer negocios, ha hecho que ellos mismos se sienten fuera de lugar, tanto con sus hijos y como con el mundo en general.

El entorno…, o lo formas o te deforma.
Los seres humanos nos movemos en dos entornos: un entorno socio afectivo restrictivo y otro entorno socio racional propositivo.

Lo común es que nos desenvolvamos en uno solo de ellos: el socio afectivo restrictivo. Este es un entorno que nos acoge, nos salva, nos reconforta. Es un entorno conformado por aquellos que nos quieren, que nos aceptan tal como somos, que nos han acompañado en las buenas y en las malas, amén de que muchos de quienes los integran son personas que han estado con nosotros de años ha. Son amigos que hemos ido cultivando desde la primaria y en algunos casos desde el preescolar.

Este entorno está integrado, amén de la familia, por personas que nos quieren y aceptan tal como somos, al grado que nos tienen una tolerancia afectiva que nos permite ser y expresarnos tal como somos, cosa que no podemos hacer en ningún otro entorno.

Este entorno, que debemos cuidar y salvaguardar, tuvo y tiene un gran valor en nuestro acontecer biográfico, sin embargo, quedarnos única y exclusivamente en este entorno, nos va a llevar a no buscar nada más, por lo que, sin darnos cuenta, nos va a pasar lo mismo que le paso a España.

Encontramos en ellos un filón de amor, amistad y tolerancia que, ineluctablemente, nos va a meter de lleno en una zona de confort que nos hará migrar, sin estar conscientes de ello, de una cultura de lucha y conquista a una cultura de confort y cosecha, precipitándonos, sin darnos cuenta, a los brazos de la obsolescencia.

Luego, que no nos extrañe que el mercado laboral y la sociedad en sí, no nos vean como oráculo…. Nos lo ganamos a pulso.

El otro entorno es el socio racional propositivo. Este es un entorno conformado por gente que está en abierta competencia con nosotros. Gente que valora nuestra funcionalidad, más que nuestra persona, por lo menos al principio.

Para estar en él nos es menester cambiar nuestra conducta, nuestra forma de hablar, vestir, comer y socializar con los demás. En este entorno nos es menester aprender cosas nuevas, estar a la vanguardia de los cambios, cambiar nuestra forma de ver las cosas y lo que en el mundo sucede, ya que de ello depende que el entorno nos acepte o nos rechace y con ello el que podamos capitalizar las oportunidades que se gestan en ese entorno.

La inteligencia, lo sabemos bien, es la falsa medida del hombre, ya que son inteligencias diferentes para retos diferentes. Por ejemplo, la inteligencia que se desarrolla al jugar ajedrez es muy útil para jugar ajedrez, pero no necesariamente lo es para los negocios y para lo humano... Y en estos entornos nos es menester desarrollar diferentes tipos de inteligencias: la social, la empresarial y la de negocios (que es diferente a la empresarial). Una empresa esta compuesta de mil y un negocios, y en todos ellos nos va a ser menester hacer empresa.

En estos entornos nos es necesarios mostrarnos, a un mismo tiempo, listos e inteligentes. Listos para captar las oportunidades del entorno (sentido de oportunidad) e inteligentes para identificar la mejor forma de instrumentarlas (pensamiento vertical: causa -raíz).

El entorno socio afectivo restrictivo no nos demanda ninguna de estas capacidades, a excepción de la inteligencia social. En este entorno las otras inteligencias son deseables, pero no indispensables, tan es así que si tenemos amigos que no han desarrollado las otras inteligencias, es tal el afecto que les tenemos que no encontramos óbice alguno para estar con ellos, ya que es un grupo con el que nos reunimos como divertimento, no como ejercicio de construcción.

No obstante, es menester apuntar que podemos lograr, a través de la creación del caos (caos creado, caos controlado), convertir nuestro entorno socio afectivo restrictivo, en un entorno socio racional propositivo.

Para ello, por ejemplo, va a ser menester pedirles a los miembros de nuestro entorno que nos ayuden a crear ideas disruptivas. Ideas que nos permitan a nosotros y a nuestros hijos, irrumpir en el mercado con un producto, aplicación o servicio novedoso, en donde lo importante no es si se cristaliza como proyecto (que lo ideal sería que si lo hicieran), lo importante es que los moviste de su zona de confort…, y tú con ellos.

Otro ejemplo es organizar una visita cultural con los hijos de todos a un museo, a un pueblo pintoresco de la localidad o a una de las empresas de alguno de los miembros de nuestro entorno socio afectivo restrictivo. Al llegar al museo es menester que uno de los miembros del grupo asuma la responsabilidad de ser el guía (para lo cual se debió haber preparado muy bien) y que le explique a todos las obras que hay expuestas y el entorno o situación en la que se hicieron, así como lo que autor quería expresar.

En el pueblo va a suceder lo mismo, sin embargo, el objetivo es que los presentes busquen entender porque el pueblo es como es y qué es lo que les hace ser como son, entonces y solo entonces habrán entendido lo que el pueblo es… No olvidemos que jamás podrás cambiar y mucho menos dirigir, lo que no conoces.

Con la visita empresarial sería lo mismo, el objetivo es que los hijos del grupo, así como los otros miembros del grupo, conozcan lo que en la empresa se hace, a quien se le vende y porque… Todo esto lo que va a generar es una apertura de mente que, sin darse cuenta, estarán aplicando en su diario quehacer, convirtiendo su entorno en grupo cultural demandante y constructivo.

Carlos Slim es famoso en todo el mundo porque una vez al año organizar un congreso en alguna parte del mundo, al que invita a los empresarios más prominentes América Latina, para que estos acudan acompañados de sus hijos, en donde el objetivo es conocer que hacen las empresas de los asistentes, los nuevos negocios en los que han incurrido y los proyectos que están en ciernes, amén de que se conozcan los hijos y trabajen en proyectos conjuntos, lo que les permite establecer alianzas sociales, empresariales y, en algunos caos, matrimoniales. No porque se acuerden matrimonios en dichas reuniones, sino porque al conocerse y tratarse, se han dado algunas relaciones sentimentales que han terminado en matrimonio.

En alguna ocasión, una maestra de secundaria les pidió a sus alumnos su colaboración para hacer una dinámica. Les explico que la dinámica consistía en resolver anagramas. Creo el interés y ya una vez que lo logro, repartió entre sus alumnos dos tipos de anagramas, unos de fácil solución y otros de difícil solución, no obstante, esto lo hizo haciéndoles creer a todos que tenían el mismo anagrama. Al resolverlo debían levantar la mano, pero sin decir cuál era la palabra. A los quince minutos, la mitad que tenía el anagrama fácil levanto la mano y la otra mitad, los que tenían el anagrama difícil, se volteaban a ver con cara de estupefacción.

La maestra les pidió que lo tomaran con calma, que iba a ver dos intentos más. Repitió el ejercicio, repartiendo dos nuevos anagramas, uno de fácil solución al mismo grupo y uno de difícil solución a los que no había resuelto el anterior.

El resultado fue el mismo. Los que habían vuelto a recibir un anagrama fácil levantaron la mano con cara de satisfacción, al tiempo que los que no habían resuelto el primero, se encontraron con la sorpresa de que esta vez tampoco lo habían podido resolver. La maestra insistió en que no pasaba nada. Que tal vez era cosa de suerte. Que estaba segura de que en el tercer intento les iría mejor.

En el tercer intento repartió un anagrama de dificultad media a todo el grupo, de tal suerte que ahora todos tenían la misma oportunidad, ya que en esta ocasión no había segmentado la distribución. A los pocos minutos, casi todos los que había resuelto los dos anagramas anteriores levantaban la mano para indicar que ya lo habían resuelto y junto con ellos dos o tres del grupo que no había podido resolver los anteriores.

La maestra le pregunto a los que no habían podido resolver los anagramas, que qué es lo que ellos pensaban que había pasado, y casi todos dijeron que no eran buenos resolviendo anagramas.

La maestra les explico que es lo que había hecho y les dijo que hay una cosa que se llama “indefensión aprendida” … Cuando crees que no puedes hacer algo, lo mas probable es que termines no pudiendo, de tal suerte que cuando les dio el mismo anagrama a todos los participantes de la dinámica, lo normal es que los que no habían podido resolver, se atrofiaran en este último y tampoco pudieran.

Los mismo nos acaece a nosotros cuando nos quedamos en el mismo entorno, este, sin que nosotros estemos conscientes, al paso del tiempo nos va brindando una “indefensión aprendida”, la cual adquirimos por contagio de los mismos miembros de nuestro entorno. Y no porque haya mala voluntad, sino porque la media de todos marca lo que y lo que no se puede hacer. En síntesis, cambias de entorno y cambian las posibilidades.

Así, pues, los invito a que consideren la posibilidad de crearle a su entorno socio afectico restrictivo las variables de caos que lo lleven a convertirse en un entorno socio racional propositivo, al tiempo que en paralelo construyen para sí, un entorno socio racional propositivo con nuevos elementos que les lleven a exigirse más de ustedes mismos, lo cual no solo ralentizará su (nuestro) proceso de obsolescencia, sino que además les (nos) ayudara a construirse mejor, tanto a ustedes mismos como a los suyos.

Nos leemos en el siguiente artículo.

Jaime Ramos.

martes, 24 de marzo de 2020

El coronavirus de los conspiradores.


Cierto que a la gente le gusta el chisme (está en nuestra naturaleza), sin embargo, es menester reconocer que no solo hay a quienes les gusta el chisme, sino que además hay quienes los mejoran. Y este intervalo de ocio que algunos llaman elegantemente cuarentena, ha propiciado que los amantes de las conspiraciones le den rienda suelta a su imaginación, inventando un cumulo de ideas y argumentos que ya quisiera cualquier escritor.

Comento lo anterior debido a que me han llegado todo tipo de especulaciones y afirmaciones, y en todas ellas el tema de la conspiración es la base. Algunas más alógicas que otras, pero en todas se acusa una ignorancia mayúscula (igual o mayor que la mía), y una carencia sin parangón de sentido común.

En aras de vestirlas de legitimidad, le achacan las mismas a Noam Chomski, quien sin duda alguna es uno de los intelectuales (lingüista, filosofo, antropólogo, psicólogo, político) más respetados del orbe; otras tantas a Bill Gates, quien predijo hace algunos años lo que estamos viviendo hoy, razón por la cual piensan (si es que eso se le puede llamar pensar), que aprovechó la coyuntura junto con su esposa Melinda para capitalizar las ventajas del virus.

La última que recibí es una en donde se me informa que a finales del año pasado, hubo una junta de alto nivel en Nueva York, en la que se reunieron prominentes políticos, banqueros, dueños de la industria farmacéutica y de salud, amén de otras tantas de otros rubros, salidas todas de la fértil imaginación de los conspirologos, en la que se acordó, dicen ellos, liberar el virus para hacer una purga económica, colocando a la gente en el nivel que deben de estar, amén de deshacerse de las personas de la tercera edad, las que en poco tiempo, argumentan ellos, serian carga y no aporte.

Por supuesto que las preguntas obligadas que les podemos hacer son: ¿Cómo saben ellos, simples ciudadanos, lo que esas prominentes personalidades acordaron en dicha reunión? ¿Cómo es posible que hayan logrado obtener información de una junta que, de hacerse hecho, jamás hubiesen sido convocados?

Los seres humanos estamos hechos para la fantasía y el rumor, y más en tiempos donde el ocio es visto como defecto y no como virtud. El Estagirita de Tracia (Aristóteles 384 a. C – 322 a. C) decía que el líder debe dirigir hacia el ocio, ya que es ahí, en el silencio y la soledad, donde se gestan las grandes decisiones y hazañas.

La mente ascendente, esa que es responsable de crear, innovar y acuñar soluciones disruptivas. Esa que se da el permiso de explorar cuanta alternativa sea posible para resolver un problema, se gesta en el silencio y en la soledad. En ese aislamiento social que hoy, gracias al coronavirus, llamamos distancia social.

No obstante, la realidad es pocos son los que saben estar consigo mismos. La gran mayoría se la pasa en las redes sociales, en la televisión de paga y o en cualquier distracto que los salve de escucharse a sí mismos. Estas personas son los que se la pasan inventando cuanta explicación se les ocurre: que si es un castigo divino; que si la naturaleza se quiere deshacer de nosotros; que si determinadas potencias están atrás de todo esto; que si los hombres del poder y del dinero acordaron esparcir el virus… Y así como estas, muchas cosas más.

No pongo en tela de juicio el hecho de que se puedan crear conspiraciones de orden político y empresarial, pero no como las arribas mencionadas. Son los líderes de una nación o de un grupo de naciones los que se unen, transitoriamente, para competir con otra nación o naciones, como es el caso de la competencia entre China y USA; Rusia y Arabia Saudita. Por supuesto que los políticos de dichas naciones están en bloque unidos con su líder para sacar las mayores ventajas para su país, para lo cual crearan cuanta barrera arancelaria puedan, ya que lo buscan es obstaculizar al otro país, no para eliminar sus posibilidades (porque lo necesitan como mercado), pero si para impedir que tome el liderazgo o se lleve la tajada principal de ese pastel.  

De la misma forma, los ejecutivos de una empresa acordaran con su líder una serie de estrategias para ganarle mercado a su competidor, sin embargo, de ahí a que políticos, empresarios, médicos y líderes de la banca y del mundo se pongan de acuerdo para conspirar tal como se dice en las redes sociales, es falso.

Creer y afirmar que este tipo de personas conspiran para crear la pandemia que hoy nos ocupa, es propio de personas que acusan una clara ignorancia de la naturaleza humana. Por favor pregúntese: ¿Usted en realidad ve posible que este tipo de líderes se deje dirigir por otros iguales a ellos para hacer algo así?

Estas personas son lo que son debido a que no encontraron cupo en el mercado de la obediencia. Son personas que siempre tuvieron problemas con las figuras de autoridad de su entorno, y que, en lugar de luchar estérilmente contra ellas, decidieron crear un entorno para sí, donde los demás quisieran estar.

Son personas que nunca subordinaron la redacción de su biografía al lápiz de otro escritor. Jamás, por ninguna razón, aceptarían ser dirigidos por sus iguales. Con ellos mantienen alianzas transitorias o feroces competencias, pero jamás subordinarán sus querencias a las querencias de sus iguales.

La realidad es que el coronavirus no es una entelequia o invento de alguna potencia o grupo político o empresarial, es una realidad que esta muy lejos de esas ideas que se construye la masa para explicar lo que no pueden o no quieren entender.

Cierto estoy de que este será el primero de muchos que vendrán más adelante. El progreso económico y social ha generado un calentamiento global que favorece a algunas naciones y perjudica a otras. De tal suerte que algunas naciones se van a ver beneficiadas al ir retrocediendo el hielo, ya que este va a dejar al descubierto enormes cantidades de tierra fértil que permitirá una mejor siembra y cosecha, pero también saldrán a flote virus y bacterias que tenían millones de años enterradas y de las cuales no sabemos nada. Virus que los amantes de las conspiraciones podrán atribuir al ominoso proceder de esos líderes que, según ellos, conspiran contra la humanidad.

Efectivamente los estragos económicos que las medidas sanitarias están y van a generar, son mayúsculas, no obstante, la realidad es que las consecuencias económicas, políticas y sociales serían mucho mayores si no las hubiésemos tomado.

La debacle económica que estamos viviendo y que vamos a vivir, es lo que hace que los amantes de la conspiración edifiquen cuanta teoría (mencionada así con el debido respeto que merece toda teoría) justifique su falta de prevención. Siempre es bueno tener a quien echarle la culpa de nuestros yerros y desaciertos.

Cierto que hay quienes poseen un ingreso que nos les permite hacer ningún tipo de prevención, dado que en ocasiones el ingreso ni siquiera alcanza para el diario vivir, pero también es cierto que esta gente no piensa en conspiraciones, lo que les apremia es llevar algo de dinero a su casa y no buscar a quien echarle la culpa de las cosas. La realidad no les da espacio para la especulación.

Las conspiraciones encuentran su caldo de cultivo en la mente de esos que, frustrados ante su propia irrealización, construyen escenarios en donde son otros y no ellos los responsables de su pobre proceder.

Cierto que los amantes de la conspiración son individuos con educación media o profesional inconclusa, pero son los menos. La mayoría de los conspiradores, por decirlo así, son personas que tuvieron grandes logros académicos en la universidad. Logros que, en su mente mágica de Winnie Pooh, los llevo a creer que obtendrían el mismo nivel de logros en el combes de lo empresarial.

Así, pues, la creencia de que todo se debe a una conspiración es más fácil que la crean los académicos y estudiosos que se distinguen de los demás por el alto nivel de notas escolares que recibían en la universidad. Personas que están plenamente conscientes de la superioridad de su poder e intensamente frustradas de la inferioridad de su poder.

Estas personas son las que crean, escriben y divulgan la idea de que el coronavirus obedece a una conspiración y lo hacen debido a que ello les permite atribuir, a la malignidad de otros, sus propias incapacidades.

La realidad es que el coronavirus no es una entelequia ni tampoco es algo creado intencionalmente. Nadie en su sano juicio escupe hacia arriba. Por favor pregúntese: ¿Qué potentado de la política o del dinero crearía una cosa que a todas luces va a afectar gravemente su estamento de poder (en el caso de los políticos) o a su patrimonio (en el caso de los hombres del dinero)?

Las repercusiones económicas del coronavirus van a hacer, por lo bajo, de cuatro a cinco veces más grandes que la crisis del 2008, amén de que va a cambiar el mundo en todos sus aconteceres. Va a cambiar el estamento político, ya que los reclamos y exigencias de la gente van a alcanzar cotas nunca vistas, al grado que la primavera árabe o los disturbios de América Latina, se van a ver como juego de infantes contra lo que se viene.

Los políticos se van a tener que reinventar para poder lograr un espacio en la mente de los electores, y esto es algo que se va a ver en todo el mundo, incluso en las democracias imperiales, que son, hay que reconocerlo, las que mejor han manejado la crisis.

Los hombres del dinero no la tienen más fácil. La gente le va a cobrar las facturas a aquellas empresas que dejaron a su gente a la deriva. Un ejemplo de ellos es una cadena de cafés que tiene como símbolo una medusa, la cual opto por despedir a un buen número de personas al tiempo que paraba todas sus inversiones (lo cual es inteligente) y mandaba a otras a su casa sin goce de sueldo (lo cual no es inteligente). Esta empresa ni siquiera se detuvo pensar en las necesidades de su gente o en buscar como mediar sus perdidas y la de su gente. Se centro solo en las de ella y eso se lo van a cobrar.

Por otro lado, está la sociedad en sí, La dinámica de los tiempos es tan acelerada que hoy, para lo único que no tenemos tiempo, es para estar con nosotros mismos. Sin embargo, la distancia social o cuarentena a la que nos obliga como medida sanitaria el virus arriba mencionado, va a hacer que mucha gente se pierda y mucha otra se encuentre.

Habrá parejas que descubran que no tienen nada en común y que van a aprovechar este estadio para crear nuevos y mejores vínculos. Habrá otras que no sepan cómo hacerlo o no quieran hacerlo. Habrá quienes descubran talentos que no sabían que tenían; otros que decidirán cambiar de trabajo y otros de vida. Habrá los que inventen nuevos productos, servicios y formas de hacer negocios y trabajar, no obstante, sin importar lo que hayan descubierto, lo cierto es que la sociedad va a cambiar.

El Renacimiento surgió después de la Peste Negra. Esta fue la que llevo a la humanidad a un nuevo renacer, al descubrir que las formas en que estaban llevando la vida no era la mejor. Lo mismo nos va a pasar con el coronavirus. El estadio de aislamiento al que nos vimos obligados nos va a llevar a gestar nuevas formas en lo individual, en lo familiar y en lo social.

El mundo se va a poder dividir en un antes y en un después del coronavirus. Va a cambiar todo, absolutamente todo, y hoy, más que nunca, necesitamos de exploradores expertos en caminos inexplorados, porque lo que viene es un mundo no explorado.

El reto que nos ofrece este intervalo de aislamiento en el que estamos inmersos, es el de reinventarnos a nosotros mismos, de lo contrario nos vamos a quedar fuera de este nuevo mundo en el que vamos a vivir y que nadie sabe a ciencia cierta como va a ser.

Nos leemos, si los conspiradores nos dejan, en el siguiente artículo.

Jaime Ramos.