miércoles, 25 de marzo de 2026

Trump, la guerra y el ruido mediático.

El conflicto bélico en Irán está causando el ruido mediático característico de un evento de esa envergadura. Y si bien es cierto que todo conflicto puede salirse control, también lo es que este lo han sobredimensionado los medios.

Cuando un divulgador, conferenciante o experto en el tema decide informar a su base, lo hace bajo cualquiera de los siguientes escenarios:

Mentirle a los que quieren que se les mienta, asegurando con ello mayor audiencia e ingresos;
Decirle la verdad a quienes desean escuchar la verdad. Lo que le dará para vivir, pero nada más.
Decirle la verdad a quienes desean que se les mienta. Lo que lo llevará a la ruina.

Sirva lo anterior para que usted se cuestione que tipo de comunicador es el que le está informando: el que busca alarmar para vender o el que busca informar lo que es (la realidad). 

Trump y la guerra.
Trump es, ante todo, un maestro en la gestión de la incertidumbre y la teatralidad del poder, por lo que si bien es cierto que conviene escuchar lo que dice, conviene más analizar lo que hace. Las cosas se dicen haciéndolas, no diciéndolas. El decir es para la Masa, el hacer para los tomadores de decisiones. 

Trump utiliza una estrategia de comunicación que no tiene otro fin más que el de alimentar a su base y convencer a sus oponentes de que es capaz de hacer lo dice que va a hacer (nota antropológica: si las cosas las tienes que decir, es porque no son). 

No obstante, lo que enuncian los alarmistas, la realidad es que Trump es un aislacionista, no un belicista. Su decir está dirigido a esa base que desea ver reflejado en él al guerrero que ellos dejaron de ser hace mucho. 

Créame que, si hay alguien que está convencido de que la hegemonía se define por el territorio y por el control de la tecnología a través de la energía, es él… Y sus hechos así lo demuestran.

Cierto que siempre puede haber un error de cálculo que haga que el conflicto escale (cosa que en este momento se ve poco factible), pero también es cierto que Trump sabe que sus conciudadanos migraron desde hace décadas de una sociedad de conquista a una de consumo. Hoy, las batallas más violentas del americano promedio están en Instagram, fuera de ahí, no llegan a más.

Otra variable que motivaría a Trump a evitar que el conflicto escale más allá de las fuerzas ya asignadas a él, es el costo del ataúd. La pérdida de un hijo en el conflicto de Irán haría que el electorado le cobre facturas de las que difícilmente se podría recuperar. Dos son las cosas que el ciudadano castiga electoralmente: el costo de la despensa que lleva a casa y la pérdida de un hijo en una guerra que no busco. 

Escenario bélico.
El conflicto no es una guerra por territorio, es una guerra de desgaste económico y tecnológico que Irán no puede ganar. Todo indica que el régimen buscará llegar a un acuerdo (ya están en pláticas) en el que aceptara, en aras de conservar el poder, restricciones en lo referente a energía nuclear y capacidad militar, pero para lograr esto necesita que la guerra termine cuanto antes, ya que esto disminuiría la posibilidad de un estallido social. 

Israel y los países del golfo asegurarían con el fin del conflicto la desaparición de una potencia bélica regional y EE. UU estabilizaría temporalmente la zona y el Estrecho de Ormuz.

Ya controla la franja marítima entre Panamá, Venezuela, Cuba y Golfo de México. Controla la vía ártica (Groenlandia), incide en el Canal de Suez y está en proceso definir lo que transite por el Estrecho de Ormuz. Todo esto en la inteligencia de que el controla los mares (talasocracia), controla el comercio y con ello el abastecimiento y distribución del petróleo.

El mito de la recesión Inminente.
Los vendedores de riesgo nos hablan en todos los medios de la inminente recesión, lo cual, en sí mismo, es un asústame panteón, ya que los indicadores económicos y del mercado de futuros no dan muestra de ello. 

Cierto que el barril de petróleo ha estado oscilando entre los $90 y $120 USD, pero a diferencia de crisis pasadas, EE. UU es hoy el mayor productor de petróleo y gas del orbe, lo que amortigua en mucho el mercado interno. Por otro lado, los países del G7 tienen reservas para meses de consumo sin necesidad de importar del Golfo.

La realidad es que a los mercados les inquieta más la incertidumbre que la guerra. Las Bolsas, ya una vez que los inversores calculan el alcance del conflicto (cosa que ya están haciendo), tienden a recuperarse muy rápido.
 

A lo que le tenemos que poner atención es a la inflación de los fertilizantes (han subido un 30%), ya que esto podría incidir en el precio de los alimentos en algunos países en desarrollo, pero no necesariamente generar una recesión. 

Lo que se ve venir en los mercados es un repunte en las acciones del mercado energético. Los datos del primer trimestre del año muestran que los centros de datos de IA están consumiendo energía a un ritmo sin precedentes. Se estima que, para finales de año, el consumo de los hiper escaladores (Google, Microsoft, Meta) representará casi el 20% del crecimiento de la demanda eléctrica mundial.

Tan es así que las acciones de las empresas que proveen energía 24/7 no solo están superando al Nasdaq, sino que se pueden convertir en acciones refugio. En otras palabras, el mercado, previo al conflicto, empezó valorar más la innovación que el software. Otra estimación por considerar es la revaloración del dólar, ya que en tiempos de guerra el dólar se ve como refugio, lo que significa que los Fondos de Inversión en dólares vuelven a ser opción.

El costo electoral.
Aunque EE. UU. produzca su propio combustible, el precio del galón de gasolina se rige por el mercado global (WTI/Brent). Si el petróleo se mantiene sobre los $110 USD (al momento de escribir esto estaba en $97.19 USD y estima en un  mes este en $90), el costo electoral será alto para los Republicanos. Un votante puede aguantar una caída en la bolsa, pero no perdona que llenar el tanque y el refrigerador cueste un 20% más mientras los salarios se estancan.

Trump tiene seis meses para lograr un acuerdo (lo más factible es que se concrete en dos). Estabilizar el precio de los combustibles (petróleo y gas) y, si es posible, lograr que bajen de precios. Si lo logra, las elecciones no serán tan perjudiciales para los Republicanos.

En el intertanto de que los alarmistas nos siguen asustando…

Nos leemos aquí.

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