lunes, 29 de junio de 2026

Una historia muchas veces contada.

El viaje a través de los libros te lleva al encuentro de grandes segmentos de la bibliofilia: el primero de ellos compuesto por toda la gama de la literatura; el segundo por el ensayo y la filosofía; y el tercero por la ciencia. Esta por demás anotar que la bibliofilia es tan rica que existen muchos más (teología, semiología y demás etcéteras), pero los tres primeros son los que más movimiento tienen en el mercado.

La literatura nos brinda personajes y marcos de referencia;
El ensayo y la filosofía, ideas y conceptos;
La ciencia, datos… En este artículo nos centraremos en la literatura.

En esta encontraremos libros que son muy buenos. Otros que entran en la clasificación de dudosos. Unos más que son escritos para la masa. Y por último los que forman el binomio compuesto por los no tan buenos y los que, al hacer algunos ajustes, se tornan en buenos o muy buenos.

Los buenos (clásicos o no), son aquellos que además de presentarnos un argumento que se sostiene por sí mismo, nos brindan un cúmulo de personajes que nos muestran lo que somos como especie y lo que somos en lo individual cada uno de nosotros.

Los dudosos son los libros de los escritores noveles. Al leerlos no sabes si te vas a encontrar a Mary Shelley o a Frankenstein. Sirva de ejemplo la primera novela de Carlos Ruiz Zafón (La sombra del viento). Fue todo un éxito. En este caso nos encontramos con Mary Shelley, pero en mucho otros lo que encontramos es un Frankenstein (los no tan buenos o de desecho).

Luego están los escritos para la Masa (personas en las que pesa más la emoción que la razón). En estos el argumento y los personajes son lo de menos. Lo importante es que reflejen las ambiciones y frustraciones del hombre masa. Sirva de ejemplo: El Conde de Montecristo. Un libro pobre en cuanto a personajes y argumento, pero rico en cuanto frustraciones y fantasías de la masa. Es la historia de un hombre que se hace inmensamente rico gracias a un tesoro (hoy la lotería, me late, pronóstico deportivo y demás etcéteras) y que usa su riqueza para vengarse de aquellos que lo ofendieron o dañaron.

Lo que Alexandre Dumas no le puede decir al lector (no le comprarían el libro), es que aquel que toma venganza se rebaja al mismo nivel de aquellos que le ofendieron.

Y por último están aquellos en los que el argumento no se sostiene por sí mismo (los no tan buenos). Esos que no son necesariamente un Frankenstein (libros de desecho), pero si rescatables. Por ejemplo: Drácula de Abraham Stoker. Este nos presenta un personaje que es inmortal y todo poderoso, pero que le tiene miedo al ajo. Si haces a un lado la figura de Drácula y te centras en los demás personajes, descubrirás que tienes ante ti una obra maestra que habla del valor de la amistad, de la palabra y de la dignidad del ser humano. Libro que, por la riqueza de sus personajes, es menester conservar.

Una historia muchas veces contada.
Lo más importante de la literatura es que esta te ayuda a entender que somos una historia muchas veces contada. Nos alegran, apenan y afligen exactamente las mismas cosas que alegraban, apenaban y afligían a nuestros ancestros... Y entre más atrás viajas en el tiempo, más claro es el que nos mueven los mismos principios, resortes y motores que movieron a nuestros ancestros y moverán a los que nos sucedan.

Las críticas que en el devenir de la historia ha hecho cada generación a la aparente decadencia de su entorno, a las generaciones que le antecedieron y a las que le suceden, son las mismas. Las nuevas se quejan de la incomprensión y obsolescencia de las que les anteceden…, y estas de la incomprensión, distancia y pérdida de valores de las que le suceden.

No importa si viajas a la Grecia clásica, al medievo, al renacimiento. A la era industrial, cibernética o de Inteligencia Artificial. Los libros editados de cada una de estas épocas nos muestran exactamente lo mismo: Que somos una historia muchas veces contada.
Nota: Pocos años después de que salió la imprenta, la gente culta del siglo XV se quejaba de que ya no había libros manuscritos, cosa que, desde la óptica de ellos, dejaba ver la debacle del ser humano. Similar a los que lo que hoy se dice de la Inteligencia Artificial.

La historia nunca se repite. El hombre, siempre.
El problema, si es que podemos usar esa palabra, es que sin importar cuantas veces se repita la especie, cada uno de nosotros tiene que vivir su propia historia. Y vivirla como si esta fuera única y diferenciada de todas las demás (que lo es). Aun cuando no exista en ella nada que no hayan padecido o disfrutado las generaciones que nos precedieron.

En la vida se entiende lo ajeno y se comprende lo propio. Y es precisamente la comprensión de lo propio lo que nos lleva a pensar que nuestra vida es más rica, interesante y compleja que la que han vivido todos los demás. Cosa que es cierto en lo individual y falso en lo universal (vivimos mejor que nuestros ancestros).

La importancia de la literatura.
Más allá de esa centrípeta ilusión que nos embarga y que nos hace ver nuestra vida como el centro de todo, lo invito a que nos centremos en la literatura y en el análisis de los personajes que esta nos regala. Análisis que nos va a ayudar a leernos mejor a nosotros mismos y a nuestros semejantes, amén de visualizar con algo de antelación las posibilidades de éxito o fracaso de las decisiones que tenemos en proceso. 

Quién es más necio: El necio o el que discute con el necio.
La tradición rige nuestro proceder con ideas y conceptos de gente que ya no está, pero también es el oráculo al que acudimos los vivos para acceder a lo ya probado (sabiduría del pasado). Podemos ver a la tradición como la democracia de los muertos o como el oráculo de los vivos, anverso y reverso de una moneda que encontraremos en la literatura. A nosotros nos corresponde decidir si aprendemos de ella y aprovechamos el camino o si la ignoramos y nos repetimos.

Aceptar lo que la literatura nos ofrece nos es de suma utilidad para no repetirnos en los errores que obedecen a nuestra natura (razón por la que nos repetimos), pero que la literatura nos ayuda a identificar, reconocer y atemperar. 

El análisis de los personajes que esta nos regala nos permite ser testigos del devenir y final de estos, al tiempo que nos ayuda a anticipar el nuestro. Comprendiendo que además de ser una historia muchas veces contada, somos también, perdonando el oxímoron, relevantemente irrelevantes.

No nos vaya a pasar lo que a ese candidato que perdiendo a sus padres cuando infante, le decía con mucho orgullo a la audiencia que presenciaba el debate…, que él se había hecho a sí mismo. A lo que su contrincante respondió: pues hizo poco.

En el intertanto de que exploramos esta veta del saber y tratamos de hacer más con lo nuestro, lo invito que nos leamos en el siguiente artículo.  

 

domingo, 14 de junio de 2026

La metamorfosis del amor.

Recién recibí una llamada de unos Operadores áureos. Un argentino y un mexicano. Ambos con vasta experiencia en el mercado del oro. El objetivo de la llamada no era otro más que el consultar sobre un instrumento financiero que les puso sobre la mesa un comprador ajeno a su mercado y con el que nunca habían trabajado. El instrumento, huelga decirlo, no tenía posibilidad de operarse. No en la forma en que opera el mercado áureo. El comprador, fiel a sí mismo y al mercado en el que trabaja, les ofreció un instrumento que se pagaría en el momento en el que a él le pagaran el oro.  

Les hice saber que la operación no era viable, debido a que el instrumento que se les ofreció no opera con liquidez inmediata. Sin embargo, era tal el interés de uno de ellos en cerrar la operación, que me pidió que buscará el cómo sí del instrumento en cuestión. 

Desesperado con este último, les comenté que en la vida nada hay más fácil que convencer a quien desea ser convencido. Y que si algo me quedaba claro es que ellos querían ser convencidos de que iban a poder hacer la venta con este cliente, dado que ellos creían, desde su imaginario, que al lograr una operación con un comprador de tal prestigio y relevancia, se vendrían en cascada muchas otras oportunidades de venta que nadie en el mercado áureo había contemplado.

El comprador, conocido social del socio Porteño, nunca ha operado en el mercado áureo. Su saber esta en las Notas de Termino Medio y en las mesas de intercambio, no en la compraventa de oro.

Les hice ver, dada la insistencia de uno de ellos, que se estaban enfocando en el síntoma y no en la causa. Y que la confianza, cuando carece de fundamento, se hace esclava de la suerte. Que yo entendía que confiaran mucho en su comprador, dado el prestigio que este tiene en el mercado secundario, pero que su confianza estaba basada en el prestigio y relevancia del comprador y no en el instrumento que este les ofrecía.

Al no poder vencer la resistencia de uno de los socios que con denuedo insistía en que buscará el cómo sí, me permití explicar lo que sucede cuando te enfocas en el síntoma y no la causa… Y lo hice a través de la problemática que está enfrentado la cultura occidental en lo concerniente a la baja en la tasa de natalidad. Para tal efecto les explique lo que habían hecho varios países del orbe para revertir este proceso y las razones por las que fracasaron.

La baja en la tasa de natalidad no se debe necesariamente a un tema económico. Este, en sí mismo, es síntoma, no causa. Razón por la que los incentivos económicos y fiscales que algunos países ofrecieron para revertir el proceso estaban condenados a fracasar.

La causa raíz que está generando una baja en la tasa de natalidad es que cambio el rol de la mujer en el mundo y mientras este no cambie, no va a cambiar la tasa de natalidad. Se van a requerir un mínimo de dos generaciones para que el rol de la mujer tome una nueva forma. No sabemos cuál va a ser, pero va a suceder.

Así ellos, a sabiendas de quienes son sus compradores, se abocaron a explorar nuevas alternativas de venta, pero en el mercado equivocado. Por lo que nada que hagan ahí va a funcionar. Lo que tienen que hacer es regresar al origen.

Usted dirá, y con justa razón, que qué tiene que ver esto con la metamorfosis del amor. Lo que pasa es que días después me llamó el socio mexicano para decirme que se había quedado rumiando el ejemplo (tiene tres hijas) y que no estaba de acuerdo con la causa que presente.

Que él pensaba que la causa raíz es que había cambiado el significado que las parejas le dan al amor. Para tal efecto me planteo la siguiente interrogante: ¿Existe el amor o lo que existe es la idea del amor en la pareja? Y si el amor existe, entonces lo que cambio es el significado que las parejas le dan al amor, lo cual poco o nada tiene que ver con el rol de la mujer en el mundo.

Mi respuesta a bote pronto fue que el amor de pareja existe y que el que tenga dudas de ello, que voltee a ver a sus ancestros, los cuales, más allá de los mil y un avatares y dificultades que tuvieron que enfrentar y resolver, hicieron una vida juntos.

El amor es una decisión.
Me queda claro que el ojo quiere su parte. Y es precisamente esa parte lo que hace que en un principio nos llame la atención la estética del otro. Pero, si bien es cierto que la piel atrae la mirada, también lo es el que no la retiene. Lo que nos retiene junto al otro esta más allá de la piel.

Conforme vamos tratando y conociendo lo que el otro es, es que nos vamos dando cuenta de si en su ser y hacer esta nuestra otredad (un yo mismo, pero mejorado). Así pues, lo que nos mantiene junto al otro es lo que lo que su humanitas es, no lo que su piel es.

Amas lo que la persona es, no lo que su cuerpo es.
El cuerpo va a vivir un inexorable deterioro, de tal suerte que si lo que te retiene junto al otro es solo su geografía corporal, entonces estas en una relación en la que prima el instinto, no el amor. Una relación que carece de profundidad sentimental, intelectual y espiritual, va a terminar más pronto de lo que las partes se imaginan, debido a que por lo mismo que llegas a una persona, la dejas.  

Si eso que te llevo a esa persona no posee esa abisal fisura que brinda la otredad, te vas a ir en cuanto el vació te alcance. Vació que, está por demás decirlo, lo vas sintiendo de manera progresiva…, hasta que llega el momento en ya no puedes con él. Y es justo ahí cuando renuncias a aquello que te lo genero, ya sea una relación de pareja, de trabajo o de evasión social.

No obstante, cabe aclarar que no es necesariamente que el otro o lo otro te haya generado ese vació, ya que desde un inició sabias que no era ahí. Lo que te convierte en coautor de tu propio vació. El problema es que, si no resuelves la vacuidad que te lleva a ello, te pasaras la vida migrando de vació en vació y de caos en caos.

 El significado del amor.
Y respecto al significado del amor, lo que ha cambiado es que estamos inmersos en un presentismo que carece de intención de futuro. Pero esto no va a poder extenderse más allá de una o dos generaciones, ya que, cuando el futuro los alcance (y los va a alcanzar), van a descubrir que no solo están más solos e insatisfechos que nunca, sino que además no están acompañados ni de sí mismos.

Justo cuando estas generaciones lleguen a ese momento, es que vamos a regresar al origen, pero como los seres humanos somos animales de corta memoria, regresaremos a ello atribuyéndoselo a otras causas…

En el intertanto, nos seguiremos leyendo aquí.