El riesgo pais en estos
momentos es el más alto en décadas. El gobierno de Estados Unidos ha estado
presentando a México como un socio poco confiable. No en cuanto su talento y
fuerza laboral, si en cuanto a su estructura de gobierno.
La exigua colaboración del gobierno Morenista en los seis años de AMLO y el limitado proceder de la Presidencia de Claudia Sheinbaum, ha llevado al gobierno de EE. UU a invocar su derecho a la autodefensa y realizar incursiones con drones o fuerzas especiales, sin coordinación previa con el gobierno de México (26 embarcaciones hundidas en 2025 y nueve en lo que va de este 2026).
Es menester anotar que amén de las incursiones mencionadas, cancelo cincuenta visas de miembros de alto nivel de la administración Morenista por presuntos vínculos con el narcotráfico. Utilizando las cancelaciones como mensaje y medida de presión al gobierno de Claudia Sheinbaum.
De
aquellos polvos, estos lodos.
La revisión
del T-MEC que está por iniciar el 16 de marzo de 2026, va a estar ineluctablemente
ligada a los términos y acuerdos del Escudo de las Américas que recién firmo EE.
UU con doce naciones de Centro y Sur América. Acuerdo en el que no solo no fue
requerida la presencia de México, sino que se puso a este como el epicentro del
problema, debido a la inestabilidad e inseguridad de los 3,600 kilómetros de
frontera compartida con EE. UU.
La administración de Donald Trump argumenta que los 30,000 millones de dólares al año
que genera el crimen organizado en México, le permite comprar a políticos y
partidos para colocar a su gente en puestos claves del gobierno y de la
industria minera y agrícola, amén de usar los puertos del pais como puerta de
entrada a los productos y tecnología China; Rusa e Iraní.
Todo indica que EE. UU condicionará la extensión del T-MEC a la adopción por parte de México de las medidas de seguridad y combate de narcotráfico que la administración de Donald Trump le exija, así como la garantía de que las cadenas de suministro estén exentas de cualquier contenido o tecnología de origen chino, lo que inevitablemente hará que las reglas de origen vayan a ser mucho más estrictas.
Si México
decide no aceptar las condiciones que se le exigen, EE. UU sujetaría la
extensión del tratado a revisiones anuales obligatorias, lo que generaría una
enorme nivel de incertidumbre a la inversión extranjera y nacional.
Nota: Una planta automotriz o de semiconductores requiere un horizonte de 20
años para recuperar la inversión. Lo que hace que la inversión se ralentice, dado
que nadie va a invertir en un proyecto en el que las reglas del negocio cambian
cada año
La revisión anual es, desde la lógica económica, un error. Desde el combés
del poder, una herramienta de control.
Esto quiere
decir que en caso de que no llegar a un acuerdo, las revisiones se llevarían a
cabo durante la administración de Donald Trump, pero también con los gobiernos que
le sucedan.
Nota: El T-MEC
estipula que, si los tres países no acuerdan la extensión, este se deberá revisar
anualmente hasta que se logre un acuerdo o hasta que expire (2036).
El otro cambio por considerar en este entorno es que algunas empresas dejen de considerar la firma de contratos de suministro plurianual para pasar a compras “spot” (al momento), lo que amén de encarecer los productos, reduciría los volúmenes de intercambio.
Esto también podría incidir en el costo y disponibilidad de crédito, ya que es posible que los Bancos perciban a México como un pais de riesgo en lo referente al comercio exterior, limitando con ello la financiación de más proyectos.
El que
avisa no es traidor.
Para EE. UU,
el problema es México, no Canadá. Tan es así que le ha ofrecido un trato
preferencial si se distancia de México. Canadá ya acepto alinearse a las
estrategias de seguridad y de exclusión de tecnología china que le pide EE. UU.
México, no.
Si México no logra demostrar resultados contundentes en la detención de políticos y líderes del crimen organizado en los meses que dure esta revisión, la posibilidad de que EE. UU lleve a cabo acciones unilaterales en suelo mexicano…, será la más alta en décadas.
Esto no solo afectaría el tipo de cambio y la confianza de los inversionistas extranjeros, sino que además ayudaría a que otras latitudes del continente tomen un mayor nivel de relevancia. Lo que haría que la vecindad geográfica de México se vea más como riesgo que como ventaja.
Para colmo de males está el hecho de que el pais marcha a contracorriente, tan es así que el gobierno Morenista ya compró diez de los doce hospitales en los que existía una asociación pública – privada, amén de tener como objetivo prioritario la producción de las medicinas que necesita el pais, lo que, según el gobierno, lo eximiría de tener que comprárselas a los privados.
El tercer objetivo es incrementar en la medida de lo posible la intervención estatal en un porcentaje mayor al 54% que se tiene en este momento en todas las asociaciones público – privadas (energía, electricidad).
El gobierno Morenista está buscando Estatizar los activos productivos del país, lo que ineluctablemente frenara la inversión nacional y buena parte de la internacional.
No sabemos qué va a pasar, lo que sí sabemos es que estamos ante una oportunidad única y que el gobierno de EE. UU hará todo lo posible por mantener a México como el socio más importante y valioso del continente.
Cierto que la
ideología que norman las decisiones de Claudia Sheinbaum deja mucho que desear,
pero también es cierto que ha demostrado un cierto nivel de pragmatismo que bien
puede verse reflejado en esta revisión del T-MEC que está por iniciar.
Para ello va a ser menester que rompa con algunas alianzas del pasado y logre
un acuerdo en donde el gobierno de EE. UU la respalde y fortalezca, tal como lo
ha hecho con otros gobernantes de América Latina.
En cuestión de meses sabremos si la inversión nacional e internacional crece,
se estanca o migra a otros países.
En el inter de que ello ocurra, nos seguimos leyendo aquí.