La utopía camina hacia adelante; la ucronía, hacia atrás.
La distopia es lo que resulta del enfrentamiento social o bélico entre la
utopía y la ucronía.
Todo el progreso que hoy nos rodea y que nos hace la vida
más amable y funcional fue, en algún momento dado, una utopía.
Las utopías serán un éxito en cuanto no atenten contra lo que ser humano es. Todas aquellas que han ido contra natura humana (totalitarismo, comunismo, socialismo y demás ismos), han fracasado. Debido, entre otras cosas, a que las personas, metafóricamente hablando, deciden con los pies: cuando las cosas no marchan, se marchan.
Las utopías que atentan contra lo que el ser humano es se han tenido que
imponer través de la represión y de la violencia. Y, en la mayoría de los casos,
con violencia extrema. Sirva para ilustrar lo anterior, dos aseveraciones del
joven Vladimir Ilich Uliánov (que siempre estuvo financiado por el gobierno
Alemán).
Este le decía a su gente:
“Creéis realmente que podemos salir victoriosos sin utilizar el terror más
despiadado”.
“Al menor intento
de resistencia, debe fusilarse en masa a los rehenes, no debe caber ni la menor
vacilación, ni la menor indecisión en la aplicación del terror de masas (22 de
septiembre de 1918).
El ciclo de la historia.
El fantasma que recorría el mundo en el primer cuartil del siglo XX (1901 –
1925), fue el comunismo. Este se impuso con extrema violencia en todo Europa. Fue
tal el avance de este, que las fuerzas contrarias llegaron a extremos similares
en aras de frenarlo y recuperar ese pasado mítico en el que todo estaba bien
(Ucronía).
El choque entre estas dos fuerzas fue tal, que al final
del primer cuartil y devenir del segundo, se caracterizó por un enfrentamiento
bélico (distopía) entre la utopía y la ucronía.
Lo que vivimos en el primer cuartil de este siglo (2001 – 2025) e inicio del
segundo (2026 -2050), es muy similar lo que vivimos en los dos primeros
cuartiles del siglo XX.
El fantasma que recorrió el mundo en el primer cuartil de
este siglo (2001 -2025) fue el mal llamado socialismo del siglo XXI. Fue tal el
avance y la degradación social que este generó, que al final del cuartil
empezamos a ver importantes avances de las fuerzas contrarias, la cuales
tomaron un alto grado de relevancia en el devenir de este año.
La ingente necesidad de dejar atrás los nocivos efectos del socialismo del
siglo XXI anuncia una vuelta de tuerca en donde las fuerzas sociales,
económicas y de poder buscarán regresar a ese pasado mítico (ucronía) en el que
la sociedad tenía estructura y orden. Será un regreso fallido en el caso de que
no entiendan el impulso de las nuevas generaciones Y positivo si las formas de
orden y estructura contemplan e integran las nuevas formas de ser y hacer de
las generaciones en curso.
De una forma u otra lo que vamos a ver en el devenir de este cuartil es el enfrentamiento entre la utopía y la ucronía. Los que ayer ostentaban el dominio y control bajo la bandera de una utopía que iba contra natura, buscarán por todos los medios conservar algunos espacios de poder que les permita conservar sus privilegios, al tiempo que los lideres que impulsan el regreso a las formas del pasado (ucronía), harán todo lo necesario para minimizar o eliminar a los primeros.
Esto no quiere decir que el enfrentamiento que se dé entre ambas fuerzas (utopía y ucronía) termine forzosamente en un tema militar (distopía), no obstante, y sin descartar la posibilidad de un conflicto bélico, lo que si va a acaecer y de manera inmediata es un choque entre ambas fuerzas.
Es posible que en los países de América Latina en los que
no hay elecciones libres (Cuba; Nicaragua), veamos una colisión entre sociedad
y gobernantes, pero también es factible que en los países en donde si hay
elecciones libres veamos un giro de tuerca que frene de tajo el avance de la
utopía que se buscó imponer.
La mal llamada derecha (el nombre correcto sería nacionalistas) mostro un crecimiento
moderado en el intervalo 2015 -2020, sin embargo, es en el último lustro donde
el crecimiento estallo a nivel mundial. Primero en Europa central (Alemania;
Inglaterra; Francia, Italia, Países Bajos, Austria), pasando después a Europa
del este (Polonia; Hungría; Rumania; Republica Checa; Bulgaria) y posteriormente
a América del Sur, América Central y EE. UU.
No deja de llamar la atención que el nacionalismo de los últimos cinco años este mostrando un comportamiento similar en cuanto a radicalismos que el que mostro en el mismo periodo la derecha de hace un siglo. Esto no quiere decir que vamos a vivir una guerra como la de ese entonces (las circunstancias son diferentes), pero si un fuerte enfrentamiento económico y comercial, con fuertes restricciones al comercio y al tránsito de personas.
Estamos, pues, entrando a un enfrentamiento que nos va a llevar a una distopia política, comercial y económica que puede ralentizar el desarrollo social y económico los próximos cinco años.
Enfrentamiento que se pudiera llegar a atemperar si la Unión Europea y Rusia llegarán a un acuerdo. La UE pensaba que, al derrotar a Rusia, las indemnizaciones de guerra que esta tendría que pagar le ayudaría a subsanar su déficit, sin embargo, la realidad les está haciendo ver que eso no va a pasar.
Lo que más le conviene a las partes y al mundo, es que
dejen atrás sus diferencias y formen una alianza comercial y económica. Esto le
permitiría a la UE volver a competir en los mercados al tener acceso a energía
barata, al tiempo que Rusia expandiría su comercio e influencia en toda Europa.
Cierto que EE. UU no vería con buenos ojos este acuerdo, pero también es cierto
que el futuro de EE. UU está en América, en cuanto al abasto de materias primas
y raras, petróleo, litio y recursos hídricos y agrícolas. Variables que le
permitirían ofrecer a su propio mercado, al de la UE y socios asiáticos,
recursos y productos más competitivos en cuanto a costo y calidad.
En el inter tanto de los acuerdos o desacuerdos que se dé entre las utopías y ucronías
en conflicto, vamos a vivir cinco años de mucha agitación política, financiera,
comercial con fuertes restricciones al tránsito de las personas entre naciones,
amén de un cierto riesgo de conflictos regionales que mal manejados, pudieran
llegar a algo más.
En el inter de este devenir…, nos seguimos leyendo aquí.