viernes, 7 de agosto de 2026

La revolución silenciosa de Mont Pelerin.

En 1947 Friederich von Hayek, Milton Friedman, Karl Popper, Wilhem Röpke y Ludwig von Mises fundaron la Sociedad Mont Pelerin.

Los objetivos de esta eran: I) Infiltrarse en las mejores universidades de Occidente para formar en las teorías del libre mercado, a los hombres de estado y de empresa que construirían el mundo de posguerra; II) Minar la influencia del consenso colectivista de Keynes; III) Crear las bases de la globalización. El éxito de la revolución que emprendieron estos intelectuales logro que el Keynesianismo desapareciera en casi todo occidente, excepto en América Latina.   

Evolución del ingreso personal.
De la edad de piedra al siglo XV, el 90.9% de la población mundial vivía en situación de pobreza extrema. Y entre el 15%  y 20% de la gente moría de inanición, pero como no había redes sociales (Facebook; Instagram), la gente consideraba que las cosas eran así, que era el ciclo natural de la vida.

El nacimiento del capitalismo permitió que la humanidad pasara de un ingreso que en el siglo XV oscilaba entre los $566 y $750 dólares al año, a uno de $25,000 dólares en el 2025. La diferencia, como dirían los socialdemócratas, es apenas perceptible.

La población de los paises que no entraron al capitalismo hasta bien entrado el siglo XX (China e India, por mencionar solo algunos), vivían a mitad del siglo (1950) en pobreza extrema. India, bajo un régimen socialdemócrata, con un ingreso promedio anual de $619 dólares. China, bajo un régimen colectivista radical, con uno de $448 dólares anuales.

China ingreso al capitalismo en 1978, pasando de un ingreso promedio anual de $448 dólares a uno de $25, 000 en 2025. India ingreso al capitalismo en 1990, pasando de un ingreso promedio anual de $619 dólares a uno de $10, 400 en 2025

Pragmatismo versus romanticismo.
Las generaciones que estaban enfocadas en la construcción patrimonial, no tenían otra cosa en mente más que trabajar intensa e inteligentemente para mejorar su nivel de vida y la de sus descendientes.

El cambio de tendencia lo suscitaron los que llegaron después de los constructores. Los descendientes de estas generaciones llegaron a un mundo con bases económicas, sociales y culturales que sus ancestros jamás hubiesen podido imaginar. Esta bonanza económica y cultural les permitió idealizar las teorías de Marx y Engels, al grado que hoy se enseña el manifiesto comunista, en más de tres mil programas de las mejores universidades de EE. UU.

Cierto que a los discentes de dichas universidades no se les dice que Carlos Marx jamás le pago un solo céntimo a su empleada, como tampoco se les hace saber que los trabajadores de Federico Engels tenían jornadas de doce a catorces horas diarias de trabajo, ya que son detalles insignificantes comparados con la idealización de la teoría… Y si bien es cierto que en los diez principios que publicaron en el manifiesto comunista exigían salarios justos para los trabajadores y la abolición del trabajo infantil, también es cierto que ambos hicieron suya la frase de: hágase la justicia, pero en los bueyes de mi compadre.

Los estudiantes universitarios que reciben estas teorías jamás se detienen a pensar que los académicos que promueven estás ideas, no solo están pacientemente clorofilando, sino que además disfrutan de un nivel de vida y de unas prestaciones laborales y económicas que están muy por arriba del americano medio. Las únicas preocupaciones de estos amantes de la clorofila, es ganar un poco más de espacio en el presupuesto de la universidad.

Es de naturaleza humana estimar en poco lo que cuesta poco.
Cuando llegas a un mundo en el que está casi todo resuelto, es fácil que vendas y compres utopías, ya que das todo por sentado. Amén de que ninguno de estos académicos va a perder un céntimo de sus beneficios al promover las ideas del marxismo. Tal vez, y solo tal vez, corran el riesgo de perder su posición por quejas de los donantes, tal como le paso a la rectora de la Universidad de Pensilvania, que tuvo que renunciar a la rectoría de la universidad por las presiones de estos.

La universidad, consciente de la difícil situación de esta, le dio una indemnización de $4,4 millones de dólares y un plaza de investigadora de tiempo completo con un ingreso asegurado. Fuera de ese altísimo nivel de riesgo que le dejo con una muy buena indemnización y un empleo de por vida, no le paso nada más allá de la perdida de la rectoría.

En síntesis, la bonanza económica y cultural que crearon los constructores, facilitaron la compra de utopías de las generaciones posteriores (lo mismo que te lleva al éxito, te lleva al fracaso).

El lento regreso del péndulo.
La llegada de las nuevas tecnologías trae consigo a una nueva generación de constructores que están cien por cien enfocados en el trabajo, el ahorro y la inversión. Invierten vida y capital en emprendimientos que los van a llevar al éxito o al fracaso. Estos inversores están haciendo que el péndulo inicie un lento regreso al origen (construcción y lucha).

El primer cambio que la nueva generación de constructores exigió a las universidades de la Ivy League, es el de que formaran a sus alumnos en una visión de lucha y conquista. Al no responder estas a sus exigencias, abrieron el mercado de contratación a graduados de todas las universidades, obligando a los graduados de la primeras a competir con candidatos que antes no competían.

Lo más interesante de esto es que las universidades que más están formando a sus discentes en las teorías de libre mercado, son las estatales. Excepto en algunos paises de América Latina en los que han decidido ignorar que un sistema político que comprime artificialmente las distancias económicas, destruye en su gente la idea y el esfuerzo del largo plazo. Generando con ello una disminución de la matrícula escolar y universitaria, y un menor espíritu de lucha.  

La verdad se construye, la realidad, es.
Generacionalmente hablando, todos venimos de la más ínfima pobreza, menos del 10% de las familias de occidente conservan una riqueza de cuatro o más generaciones.

El 70% de las familias pierden su patrimonio en la segunda generación y el 90% de ellas, en la tercera. Solo un residuo cercano al 10% logra mantener su estructura patrimonial y de trabajo por más de cuatro generaciones.

La inmensa mayoría de los millonarios actuales son de primera o segunda generación. El 79% de ellos no recibió ninguna herencia. El 3% heredo un millón o más. El 23.7% combino herencia con construcción y solo un 8.5% son ricos de más de cuatro generaciones.

Los comunes denominadores que he encontrado en los constructores y en los que heredan y construyen, es que el dinero lo ven como un instrumento de creación de valor y no como capacidad de consumo. El segundo común denominador es que todos son autodidactas y lo son más allá de los títulos académicos que ostentan. Nunca dejan de estudiar, aprender y aplicar. El tercero es que contratan gente que en lo suyo, saben más que ellos. La cuarta es que se rodean de personas que generan soluciones, no pretextos o culpables.

 El cambio nos va a llevar más de una generación, pero estamos en los albores de ello.

 En el inter de que esto se da, nos seguimos leyendo aquí.

viernes, 24 de julio de 2026

Un entorno en tensión.

El entorno siempre está en tensión, ya sea por el nivel de incertidumbre económico, político o militar que conlleva o por algo tan disruptivo como el nacimiento de un modelo de vida opuesto al que conocemos.

La mente va a donde la mirada va.
Cierto es que los cambios se gestan en el decurso de las décadas, y cierto también, que poca o nula atención le damos a estos. Al grado que cuando alguien nos dice lo que ve venir en función de esos cambios, lo calificamos de alarmista o exagerado, ya que nuestra visión raramente va más allá de la semana, mes o año en que vivimos, debido a que no hemos educado nuestra mente a ver más de allá de lo inmediato. Y cuanto más lejos se nos pida ver, más difícil e inútil nos parece la petición, cuando la realidad es que…, para el que sabe mirar, no es difícil encontrar.  

La administración de los odios.
Si algo va a distinguir en el futuro el decurso de la segunda década del primer cuartil (2001 -2025) y primera del segundo cuartil (2026 -2050), va a ser el de la administración de los odios políticos. Odios que hacen patente el desgaste de la democracia que tanto nos costó construir y de la que tan mal uso hemos hecho votantes y votados, llegando al nivel de degradación e incredulidad que padecemos hoy.   

Esta degradación y tergiversación de la democracia es lo que ha permitido que lenta y gradualmente diéramos cabida a nuevas corrientes que vienen gestándose desde principios de siglo. Corrientes que buscan instituir una democracia imperial en la que una pequeña elite de políticos, en el caso de la izquierda, o de empresarios, en el caso de la derecha, sea la que gobierne y decida más allá de los votos del pueblo. Un pueblo que ha demostrado, junto con los políticos elegidos por ellos, que ven la democracia como un sistema de gobierno en donde los que no generan ingresos deben ser socorridos con los impuesto de los que si los generan.  

Si los políticos se hubiesen abocado, junto con los que votaron por ellos, a incentivar el trabajo, la creación de empleo y el respeto a la constitución y leyes de sus países en lugar de comprar votos a través de las dádivas gubernamentales, los llamados neoconservadores jamás hubiesen encontrado eco en el electorado.

La realidad es que el desencanto actual es tal que cada vez más personas de más países ven con buenos ojos un cambio de sistema, que en este caso viene acompañado de un cambio tecnológico que revolucionará el mercado laboral, lo que desaparecerá una cantidad inimaginable de puestos de trabajo y, con ellos, el sistema de contribución y gasto de los países, amén, claro está, de los problemas sociales que esto va a generar.

La identidad y sentido de pertenencia del individuo se van a ver seriamente afectados en el siguiente lustro y recrudecidos en los otros cinco. Lo que, nos hará vivir una década de transformación, caos y ajuste, en la que unos defenderán una democracia que alienta y sustenta la medianía y otros que buscarán que el sistema ponga los medios jurídicos e institucionales para que el que esté dispuesto a salir adelante, lo haga sin recurrir a las dádivas del Estado.

Para colmo de males, la historia y el entorno nos presentan democracias imperiales en las que, en muy pocas décadas, se ha podido crear y hacer lo que en el mismo período las democracias representativas no han podido hacer. El objetivo no es promover un modelo específico, sino hacer patente el intervalo de transformación, caos y ajuste que vamos a vivir de aquí a diez años.

Los neoconservadores buscan implementar una democracia en la que solo puedan participar los que tengan el conocimiento y el coraje de hacer lo que se tiene que hacer, y que solo tengan derecho a voto los que en los hechos han demostrado que pueden salir adelante con su trabajo y no con los dádivas del Estado, argumentando que estas crean una sociedad parasitaria que no produce, pero sí consume.

Un ejemplo de lo anterior es la polémica que se está dando con las nuevas generaciones, las cuales no están de acuerdo en que las empresas tecnológicas trabajen en fortalecer la inteligencia y las capacidades militares de los gobiernos. Sin embargo, justo es reconocer que la razón por la que piensan y defienden ese punto de vista es porque nunca han enfrentado un conflicto bélico que los lleve a cuestionar su postura, mientras que los que han tenido la experiencia de un conflicto, lo que buscan es estar preparados por si este se llega a dar, lo que, sin duda alguna, puede pasar. Y más en un entorno en donde todo va a ser nuevo y nadie tiene el conocimiento ni las herramientas para afrontarlo, ya que estas se están desarrollando bajo el esquema de prueba-error, que es como se lleva a cabo todo lo inédito.

Puesta en escena.
Este desencanto ha hecho que la sociedad permita la llegada al poder de personajes que hace tres décadas hubiesen resultado impensables. Personajes que lo que más poseen, sin demérito de sus capacidades intelectuales, es el poder de poner en escena cosas tan atípicas y alógicas como la motosierra de Miley en Argentina. País que ha recibido muy poca inversión extranjera, ya que los inversionistas entienden que una cosa es la puesta en escena y otra la garantía de continuidad. Esto último se ve difícil en un pueblo que lleva siete décadas recibiendo dádivas gubernamentales, lo que ha creado, en una parte de su sociedad, una cultura de merecedores en la que el trabajo y la lucha no están dentro de sus prioridades.

Nunca pensamos en el futuro y ahí es donde vamos a vivir el resto de nuestra vida.
Lo importante ante todos estos cambios que ya se están gestando, es definir la forma en que cada uno de nosotros debe prepararse desde ya, para anticiparse a todo lo que viene. Los cambios políticos van a ser, en casos como el de Argentina, pendulares, y en otros, hacia una derecha ajena a las dádivas gubernamentales. A esto se suma la fuerte reestructura que va a darse en el contexto de lo laboral, donde las pensiones y dádivas van a surgir como el principal problema con el que tendrán que lidiar gobernantes y gobernados.

El otro tema a considerar es que las nuevas generaciones tienen que crear un portafolio de inversiones que les ayude a generar un fondo para la vejez, amén de construir nuevas formas de identidad y pertenencia, ya que el empleo, como lo conocemos, va a desaparecer. La identidad y el sentido de pertenencia de una persona ya no van a estar ligados a la empresa en la que trabaja, sino a lo que la personas es… Y eso, va a llevar tiempo.
 

Mientras todo esto sucede, nos seguimos leyendo aquí.  

miércoles, 15 de julio de 2026

El mito social de la educación.

La educación es un mito al que poco valor le damos en acto, mucho en el imaginario. De hecho, no solo es exiguo el valor que le atribuimos, sino que además vivimos confundiendo instrucción con educación. 

Confusión que hace que los padres les digan a sus hijos (y así mismos) que la mejor herencia que les pueden dar es la educación. Lo que los impele a matricular a sus hijos en las mejores escuelas y universidades que su capacidad económica les permita. Olvidándose de que en esas instituciones instruyen, no educan. La educación se da en casa, la instrucción, en las aulas.

Hay, en este revuelto mundo de la instrucción y educación, dos tipos de saberes que la sociedad nomina como útiles o inútiles. Útil es el que tiene que ver con el mundo de los haceres. El inútil, el que no produce dinero. El primero, amén de hacernos la vida más funcional, nos permite desarrollar un oficio, un puesto ejecutivo o un emprendimiento que aprecie y pague el mercado. El segundo, nos hace crecer como personas.

Ambos, instrucción y educación, están social y culturalmente, mitificados. Y el mejor ejemplo de ello es que la gran mayoría de las personas, al graduarse en un saber específico (carrera técnica, profesional, maestría, doctorado), se detienen ahí. Son poco los que nutren su saber con saberes ajenos al que ya poseen. Y muchos menos los que nutren su ser con saberes que les exijan el desarrollo de una disciplina física y mental que extenderán a todos los ámbitos de su vida.

Los saberes que la sociedad estigmatiza de inútiles son los que nos ayudan a darle una mejor dirección al ser (o aprende a gobernar lo que usted es, o lo que es le va a gobernar a usted).  

Es importante anotar que no hablamos aquí de nada que tenga que ver con la falacia de la autoayuda, en la que lo único que no le enseñan es a pensar y pensarse (jamás podrá dirigir y mucho menos cambiar lo que no conoce). Y es menester acotar que tampoco consideramos los que tienen que ver con la numerología, astrología y cosas así (aquel que cree en los horóscopos es porque nació bajo el signo equivocado).

El objetivo de estas falacias es alejarle de su esencia, en la inteligencia de que entre más lejos este de ella, más manipulable es.  

Usted podrá estar en desacuerdo con la idea de que la educación es un mito, ya que, etiquetarla así, demerita algo que, en apariencia, es muy importante. No obstante, le pido de favor que realice el siguiente ejercicio: Pregunte a sus conocidos, colaboradores o socios qué porcentaje de sus ingresos anuales utilizan para seguir instruyéndose o educándose.

Pregunta importante ya que, si la instrucción y la educación tienen el valor que supuestamente les otorgamos, el porcentaje debiera ser equivalente. No obstante, lo más probable es que descubra que estos, ya una vez que dan por terminados sus estudios, no invierten ni el uno por ciento de sus ingresos en la continuidad de su educación e instrucción. 

Un sí a algo irrelevante, es un no a algo importante.
El tiempo es el material del que está hecho la vida. Es el único recurso que no podemos recuperar y el que más debiéramos optimizar. La realidad, no obstante, es que hacemos un pésimo uso de él, debido a que nada se nos dificulta más que el hacernos presente en nuestro presente, lo que nos impele a poblar nuestro tiempo con un sinfín de actos irrelevantes que nos permitan escapar de nosotros mismos.

Elegante es el ente que sabe elegir. Ordinario, el que eligen por él. Este está poblado de actos irrelevantes. Esos que, si pasan, no pasa nada. Sale de ellos tal como entro: dúctil y adocenado. En las antípodas están los actos importantes. Esos que, si pasan, pasa todo. Cuando sale de un acto importante, ya no es el mismo. El conocimiento que este le brinda de usted mismo le ayuda a convertirse en una mejor persona, lo cual es de suma importancia, ya que los seres humanos no estamos hechos para la cantidad, sino para la calidad.

El Homo Sapiens - Homo Ludens.
La parte Ludens es esencial en el ser humano, sobre todo en la infancia y adolescencia. Este nos enseña a interactuar con los otros en un marco de reglas y límites. El problema de estas dos facetas del ser humano es que ya una vez que damos por terminado el proceso de instrucción o formación, nos instalamos de lleno en el Ludens, sin volver a entrar al Sapiens más que por obligada excepción.

Esto mata aquello.
En la vida, al matar una cosa, damos nacimiento a otras. Muere la inocencia, nace la adolescencia. El libro de papel hizo innecesaria la construcción de catedrales góticas, dado que ya no era necesario construir estas para educar al pueblo a través de esculturas que figuraban lo que encontrarían en el cielo o en el infierno. Así pues, el libro de papel mato al libro de piedra, pero la muerte de este gesto el nacimiento de la literatura y otras formas de arquitectura.

El internet es el mayor catalizador de la metamorfosis de nuestra era. Hizo innecesarias unas cosas (enciclopedias, mapas, diccionarios y demás etcéteras), al tiempo que dio nacimiento a otras (la economía de plataformas y algoritmos).

El agua corre por donde no hay obstáculos.
La frase es de Ramiro, un cofrade que todos los domingos llega con su tablero de ajedrez al parque para jugar con cuanto extraño se siente con él, pero tomo la frase porque explica muy bien el por qué hemos dejado de lado el Sapiens para instalarnos de lleno en el Ludens.

Entre más se observa y piensa un individuo menos susceptible es a las emociones y distractores externos. El uso de plataformas, redes, apuestas en línea y demás distractores, es inversamente proporcional al nivel de observación que el individuo hace de sí mismo. A menor observación, más necesidad de emociones, más uso de plataformas. Estas le proporcionan las emociones que no le puede proporcionar la observación y análisis de si mismo. El agua corre, por donde no hay obstáculos.

Un cofrade que es cirujano cardiovascular, está estudiando latín, amén de otros idiomas y habilidades que esta desarrollando, pero me quiero detener en el Latín, dado que para muchos es lo que podríamos denominar un saber inútil (no genera dinero), sin embargo, el estudio de esta lengua muerta, le ha brindado una mayor comprensión del lenguaje y de sí mismo, amén de nuevas conexiones cerebrales que enriquecen todos los ámbitos de su ser y de su hacer.

Me despido con las preguntas que le sugerí líneas arriba. Ya una vez que la gente da por terminada su instrucción y formación: ¿Qué porcentaje de su tiempo y de sus ingresos anuales destina a seguir educándose?

 La respuesta que usted le dé a estas interrogantes, le dejará ver si la educación es un mito social o una realidad.

Nos leemos en el siguiente artículo. 

 

lunes, 29 de junio de 2026

Una historia muchas veces contada.

El viaje a través de los libros te lleva al encuentro de grandes segmentos de la bibliofilia: el primero de ellos compuesto por toda la gama de la literatura; el segundo por el ensayo y la filosofía; y el tercero por la ciencia. Esta por demás anotar que la bibliofilia es tan rica que existen muchos más (teología, semiología y demás etcéteras), pero los tres primeros son los que más movimiento tienen en el mercado.

La literatura nos brinda personajes y marcos de referencia;
El ensayo y la filosofía, ideas y conceptos;
La ciencia, datos… En este artículo nos centraremos en la literatura.

En esta encontraremos libros que son muy buenos. Otros que entran en la clasificación de dudosos. Unos más que son escritos para la masa. Y por último los que forman el binomio compuesto por los no tan buenos y los que, al hacer algunos ajustes, se tornan en buenos o muy buenos.

Los buenos (clásicos o no), son aquellos que además de presentarnos un argumento que se sostiene por sí mismo, nos brindan un cúmulo de personajes que nos muestran lo que somos como especie y lo que somos en lo individual cada uno de nosotros.

Los dudosos son los libros de los escritores noveles. Al leerlos no sabes si te vas a encontrar a Mary Shelley o a Frankenstein. Sirva de ejemplo la primera novela de Carlos Ruiz Zafón (La sombra del viento). Fue todo un éxito. En este caso nos encontramos con Mary Shelley, pero en mucho otros lo que encontramos es un Frankenstein (los no tan buenos o de desecho).

Luego están los escritos para la Masa (personas en las que pesa más la emoción que la razón). En estos el argumento y los personajes son lo de menos. Lo importante es que reflejen las ambiciones y frustraciones del hombre masa. Sirva de ejemplo: El Conde de Montecristo. Un libro pobre en cuanto a personajes y argumento, pero rico en cuanto frustraciones y fantasías de la masa. Es la historia de un hombre que se hace inmensamente rico gracias a un tesoro (hoy la lotería, me late, pronóstico deportivo y demás etcéteras) y que usa su riqueza para vengarse de aquellos que lo ofendieron o dañaron.

Lo que Alexandre Dumas no le puede decir al lector (no le comprarían el libro), es que aquel que toma venganza se rebaja al mismo nivel de aquellos que le ofendieron.

Y por último están aquellos en los que el argumento no se sostiene por sí mismo (los no tan buenos). Esos que no son necesariamente un Frankenstein (libros de desecho), pero si rescatables. Por ejemplo: Drácula de Abraham Stoker. Este nos presenta un personaje que es inmortal y todo poderoso, pero que le tiene miedo al ajo. Si haces a un lado la figura de Drácula y te centras en los demás personajes, descubrirás que tienes ante ti una obra maestra que habla del valor de la amistad, de la palabra y de la dignidad del ser humano. Libro que, por la riqueza de sus personajes, es menester conservar.

Una historia muchas veces contada.
Lo más importante de la literatura es que esta te ayuda a entender que somos una historia muchas veces contada. Nos alegran, apenan y afligen exactamente las mismas cosas que alegraban, apenaban y afligían a nuestros ancestros... Y entre más atrás viajas en el tiempo, más claro es el que nos mueven los mismos principios, resortes y motores que movieron a nuestros ancestros y moverán a los que nos sucedan.

Las críticas que en el devenir de la historia ha hecho cada generación a la aparente decadencia de su entorno, a las generaciones que le antecedieron y a las que le suceden, son las mismas. Las nuevas se quejan de la incomprensión y obsolescencia de las que les anteceden…, y estas de la incomprensión, distancia y pérdida de valores de las que le suceden.

No importa si viajas a la Grecia clásica, al medievo, al renacimiento. A la era industrial, cibernética o de Inteligencia Artificial. Los libros editados de cada una de estas épocas nos muestran exactamente lo mismo: Que somos una historia muchas veces contada.
Nota: Pocos años después de que salió la imprenta, la gente culta del siglo XV se quejaba de que ya no había libros manuscritos, cosa que, desde la óptica de ellos, dejaba ver la debacle del ser humano. Similar a los que lo que hoy se dice de la Inteligencia Artificial.

La historia nunca se repite. El hombre, siempre.
El problema, si es que podemos usar esa palabra, es que sin importar cuantas veces se repita la especie, cada uno de nosotros tiene que vivir su propia historia. Y vivirla como si esta fuera única y diferenciada de todas las demás (que lo es). Aun cuando no exista en ella nada que no hayan padecido o disfrutado las generaciones que nos precedieron.

En la vida se entiende lo ajeno y se comprende lo propio. Y es precisamente la comprensión de lo propio lo que nos lleva a pensar que nuestra vida es más rica, interesante y compleja que la que han vivido todos los demás. Cosa que es cierto en lo individual y falso en lo universal (vivimos mejor que nuestros ancestros).

La importancia de la literatura.
Más allá de esa centrípeta ilusión que nos embarga y que nos hace ver nuestra vida como el centro de todo, lo invito a que nos centremos en la literatura y en el análisis de los personajes que esta nos regala. Análisis que nos va a ayudar a leernos mejor a nosotros mismos y a nuestros semejantes, amén de visualizar con algo de antelación las posibilidades de éxito o fracaso de las decisiones que tenemos en proceso. 

Quién es más necio: El necio o el que discute con el necio.
La tradición rige nuestro proceder con ideas y conceptos de gente que ya no está, pero también es el oráculo al que acudimos los vivos para acceder a lo ya probado (sabiduría del pasado). Podemos ver a la tradición como la democracia de los muertos o como el oráculo de los vivos, anverso y reverso de una moneda que encontraremos en la literatura. A nosotros nos corresponde decidir si aprendemos de ella y aprovechamos el camino o si la ignoramos y nos repetimos.

Aceptar lo que la literatura nos ofrece nos es de suma utilidad para no repetirnos en los errores que obedecen a nuestra natura (razón por la que nos repetimos), pero que la literatura nos ayuda a identificar, reconocer y atemperar. 

El análisis de los personajes que esta nos regala nos permite ser testigos del devenir y final de estos, al tiempo que nos ayuda a anticipar el nuestro. Comprendiendo que además de ser una historia muchas veces contada, somos también, perdonando el oxímoron, relevantemente irrelevantes.

No nos vaya a pasar lo que a ese candidato que perdiendo a sus padres cuando infante, le decía con mucho orgullo a la audiencia que presenciaba el debate…, que él se había hecho a sí mismo. A lo que su contrincante respondió: pues hizo poco.

En el intertanto de que exploramos esta veta del saber y tratamos de hacer más con lo nuestro, lo invito que nos leamos en el siguiente artículo.  

 

domingo, 14 de junio de 2026

La metamorfosis del amor.

Recién recibí una llamada de unos Operadores áureos. Un argentino y un mexicano. Ambos con vasta experiencia en el mercado del oro. El objetivo de la llamada no era otro más que el consultar sobre un instrumento financiero que les puso sobre la mesa un comprador ajeno a su mercado y con el que nunca habían trabajado. El instrumento, huelga decirlo, no tenía posibilidad de operarse. No en la forma en que opera el mercado áureo. El comprador, fiel a sí mismo y al mercado en el que trabaja, les ofreció un instrumento que se pagaría en el momento en el que a él le pagaran el oro.  

Les hice saber que la operación no era viable, debido a que el instrumento que se les ofreció no opera con liquidez inmediata. Sin embargo, era tal el interés de uno de ellos en cerrar la operación, que me pidió que buscará el cómo sí del instrumento en cuestión. 

Desesperado con este último, les comenté que en la vida nada hay más fácil que convencer a quien desea ser convencido. Y que si algo me quedaba claro es que ellos querían ser convencidos de que iban a poder hacer la venta con este cliente, dado que ellos creían, desde su imaginario, que al lograr una operación con un comprador de tal prestigio y relevancia, se vendrían en cascada muchas otras oportunidades de venta que nadie en el mercado áureo había contemplado.

El comprador, conocido social del socio Porteño, nunca ha operado en el mercado áureo. Su saber esta en las Notas de Termino Medio y en las mesas de intercambio, no en la compraventa de oro.

Les hice ver, dada la insistencia de uno de ellos, que se estaban enfocando en el síntoma y no en la causa. Y que la confianza, cuando carece de fundamento, se hace esclava de la suerte. Que yo entendía que confiaran mucho en su comprador, dado el prestigio que este tiene en el mercado secundario, pero que su confianza estaba basada en el prestigio y relevancia del comprador y no en el instrumento que este les ofrecía.

Al no poder vencer la resistencia de uno de los socios que con denuedo insistía en que buscará el cómo sí, me permití explicar lo que sucede cuando te enfocas en el síntoma y no la causa… Y lo hice a través de la problemática que está enfrentado la cultura occidental en lo concerniente a la baja en la tasa de natalidad. Para tal efecto les explique lo que habían hecho varios países del orbe para revertir este proceso y las razones por las que fracasaron.

La baja en la tasa de natalidad no se debe necesariamente a un tema económico. Este, en sí mismo, es síntoma, no causa. Razón por la que los incentivos económicos y fiscales que algunos países ofrecieron para revertir el proceso estaban condenados a fracasar.

La causa raíz que está generando una baja en la tasa de natalidad es que cambio el rol de la mujer en el mundo y mientras este no cambie, no va a cambiar la tasa de natalidad. Se van a requerir un mínimo de dos generaciones para que el rol de la mujer tome una nueva forma. No sabemos cuál va a ser, pero va a suceder.

Así ellos, a sabiendas de quienes son sus compradores, se abocaron a explorar nuevas alternativas de venta, pero en el mercado equivocado. Por lo que nada que hagan ahí va a funcionar. Lo que tienen que hacer es regresar al origen.

Usted dirá, y con justa razón, que qué tiene que ver esto con la metamorfosis del amor. Lo que pasa es que días después me llamó el socio mexicano para decirme que se había quedado rumiando el ejemplo (tiene tres hijas) y que no estaba de acuerdo con la causa que presente.

Que él pensaba que la causa raíz es que había cambiado el significado que las parejas le dan al amor. Para tal efecto me planteo la siguiente interrogante: ¿Existe el amor o lo que existe es la idea del amor en la pareja? Y si el amor existe, entonces lo que cambio es el significado que las parejas le dan al amor, lo cual poco o nada tiene que ver con el rol de la mujer en el mundo.

Mi respuesta a bote pronto fue que el amor de pareja existe y que el que tenga dudas de ello, que voltee a ver a sus ancestros, los cuales, más allá de los mil y un avatares y dificultades que tuvieron que enfrentar y resolver, hicieron una vida juntos.

El amor es una decisión.
Me queda claro que el ojo quiere su parte. Y es precisamente esa parte lo que hace que en un principio nos llame la atención la estética del otro. Pero, si bien es cierto que la piel atrae la mirada, también lo es el que no la retiene. Lo que nos retiene junto al otro esta más allá de la piel.

Conforme vamos tratando y conociendo lo que el otro es, es que nos vamos dando cuenta de si en su ser y hacer esta nuestra otredad (un yo mismo, pero mejorado). Así pues, lo que nos mantiene junto al otro es lo que lo que su humanitas es, no lo que su piel es.

Amas lo que la persona es, no lo que su cuerpo es.
El cuerpo va a vivir un inexorable deterioro, de tal suerte que si lo que te retiene junto al otro es solo su geografía corporal, entonces estas en una relación en la que prima el instinto, no el amor. Una relación que carece de profundidad sentimental, intelectual y espiritual, va a terminar más pronto de lo que las partes se imaginan, debido a que por lo mismo que llegas a una persona, la dejas.  

Si eso que te llevo a esa persona no posee esa abisal fisura que brinda la otredad, te vas a ir en cuanto el vació te alcance. Vació que, está por demás decirlo, lo vas sintiendo de manera progresiva…, hasta que llega el momento en ya no puedes con él. Y es justo ahí cuando renuncias a aquello que te lo genero, ya sea una relación de pareja, de trabajo o de evasión social.

No obstante, cabe aclarar que no es necesariamente que el otro o lo otro te haya generado ese vació, ya que desde un inició sabias que no era ahí. Lo que te convierte en coautor de tu propio vació. El problema es que, si no resuelves la vacuidad que te lleva a ello, te pasaras la vida migrando de vació en vació y de caos en caos.

 El significado del amor.
Y respecto al significado del amor, lo que ha cambiado es que estamos inmersos en un presentismo que carece de intención de futuro. Pero esto no va a poder extenderse más allá de una o dos generaciones, ya que, cuando el futuro los alcance (y los va a alcanzar), van a descubrir que no solo están más solos e insatisfechos que nunca, sino que además no están acompañados ni de sí mismos.

Justo cuando estas generaciones lleguen a ese momento, es que vamos a regresar al origen, pero como los seres humanos somos animales de corta memoria, regresaremos a ello atribuyéndoselo a otras causas…

En el intertanto, nos seguiremos leyendo aquí.

 


domingo, 24 de mayo de 2026

La cumbre China . EE. UU y el antiamericanismo.

Recién se llevó a cabo lo que en los medios se ha denominado la cumbre China – EE. UU, en la que la gran mayoría confirman el poderío creciente de China y la lenta debacle de la hegemonía de EE. UU. Opiniones que no solo encuentran su sustento en el antiamericanismo propio de la época, sino en la palabras de Xi Jinpin sobre la trampa de Tucídides.

Comentario, desde mi óptica, poco afortunado, ya que, si bien es cierto que Tucídides le hace saber a sus contemporáneos que Esparta, ante el temor del creciente poderío de Atenas, le declararía la guerra a esta, lo que en sí mismo será el principio del fin de Esparta. Lo que no se comenta de la trampa de Tucídides es que Atenas perdió la guerra.    

Los comentarios que los expertos y que el público en general ha hecho sobre la cumbre Chino – Americana, obedecen a nuestra época y circunstancia, somos hijos de nuestro tiempo. Si hubiésemos crecido en el siglo XIX y la cumbre hubiese sido Inglaterra – Alemania, los medios del momento promoverían la debacle de Inglaterra y el ascenso del segundo.

El antiamericanismo propio de la época nos ha llevado a achacar a EE. UU todos los males, al tiempo que romantizamos a Europa e idealizamos el innegable desarrollo de China. No obstante, en este romantizar al primero y denostar a Estados Unidos, se nos olvida que la Europa que idealizamos es la que invento dos de los sistemas (Nazismo y Socialismo) que más vida y daños han causado a la humanidad, amén de que fue la que promovió el esclavismo a nivel global.

Cierto que el esclavismo fue un fenómeno global y que los mismos esclavos cuando alcanzaban su libertad (libertos), compraban esclavos en cuanto su economía se los permitía para ponerlos a trabajar en sus tierras y alfarerías. También es cierto que en África imperaba el esclavismo antes de que llegará el hombre blanco. Pero fue Inglaterra la que hizo del esclavismo un mercado global, secundada por las otras naciones europeas que deseaban capitalizar ese mercado.

El objetivo no es denostar el esclavismo que Europa impuso a nivel global. Este obedecía a su tiempo y si lo hemos de juzgar, tendría que ser con los ojos de su tiempo y no del nuestro. Lo que si nos queda más cerca es el nazismo y socialismo que los europeos le legaron al mundo y en que muchos lugares han tomado carta de natalidad.

Por otro lado, es menester reconocer que China es una potencia en ascenso. Muy lejos aún del poderío de EE. UU, pero en ascenso, sin embargo, tiene algunos problemas estructurales que le llevaran varias décadas resolver antes de pensar en aventurase como Hegemon, cosa, que es menester anotar, no está en su ADN.

Lo que vemos de China representa el 20% de lo que esta es. El otro 80% está a años luz de ese 20% que observamos y publicitan. Es como si usted viajara a la ciudad de Chihuahua, Querétaro y Monterrey y pensará que todo México es así. Pus lo mismo acece con lo que ve de China. El 80% que no ve está muy lejos del 20% que si ve.

China tiene problemas estructurales que no vemos pero que debemos considerar:
En esta primera etapa de su desarrollo necesita entre 15 y 16 millones de barriles de petróleo por día para operar, pero sus campos petrolíferos (maduros y de alto costo de extracción), difícilmente llegan a los 4 millones de barriles al día. En otras palabras, necesita importar más del 70% del petróleo que requiere, el cual pasa, en su gran mayoría, por el Estrecho de Malaca. Si EE. UU. o una coalición hostil bloqueara ese estrecho de apenas 2.5 kilómetros de ancho en su punto más angosto, la economía china se asfixiaría en semanas.

Aunado a lo anterior, es menester considerar que China no tiene salida al mar. La salida al mar la tienen Japón, Taiwán, Filipinas, todas aliadas de Occidente, amén de que son paises con los que históricamente se lleva mal.

El otro punto por considerar es el del agua potable y el de las tierras cultivables. China tiene el 18% de la población mundial, pero solo el 7% del agua dulce y el 9% de las tierras cultivables del planeta. Necesita de Brasil y de EE. UU. para alimentar a su población y a su ganado.

Su demografía y economía interna son bombas de tiempo. China implementó la política de un solo hijo, lo que en sí mismo es un suicidio demográfico. Su población ya empezó a encogerse y su fuerza laboral alcanzó su punto máximo hace años. Tan es así que para el 2050 perderá cientos de millones de personas en edad de trabajar. Tendrán una pirámide poblacional en la que un joven en edad de trabajar mantendrá a dos padres y cuatro abuelos.

Es menester anotar que más allá de sus encomiables avances tecnológicos, sigue dependiendo de la propiedad intelectual y de los semiconductores avanzados de Occidente (y de Taiwán, ASML en los Países Bajos, EE. UU., Japón). Cierto es que está invirtiendo ingentes sumas de dinero en replicar tecnologías que sus competidores ya dominan, pero su avance va a tomar algunas décadas más.

Amén de lo ya dicho, es menester considerar que lo que milenariamente impera en ellos es el concepto de "Reino Medio" (Zhongguó). En otras palabras, ni buscan ni les interesa evangelizar o expandir su estilo de vida como antaño lo hizo Inglaterra y hoy EE. UU. Lo que buscan es que el resto del mundo reconozca su capacidad tecnológica y comercial y que no se metan con su forma de gobierno.

El tema es que cuando China llegue a ser una potencia próxima a EE. UU se va a encontrar otra igual o más fuerte que ella que le va a preocupar mucho más. India ya superó a China en población, amén de que tiene una demografía que promedia los 28 años, frente a los 39 de China.

En síntesis, a lo que fue EE. UU a China es definir la forma en que van a operar la interdependencia que tienen una de la otra. China, como gesto de buena voluntad, regresará la vista antes de las elecciones de medio termino en EE. UU, lo que le permitirá a Trump reposicionarse con su base y enamorar a ese 60% que decide el voto.

Nota: el que esto escribe ha hablado erróneamente de la polarización reinante en EE. UU. La Base de Trump representa el 25% del electorado. La base de los Demócratas, el 15%. El 60% restante decide en función de su economía personal, es decir, votan en función de las circunstancias del momento. Ese 60% es el segmento que llevo a Trump a la Presidencia y el que buscará rescatar.

Conclusión: No hay tal polarización. Lo que hay un un voto racional sujeto a la economía de ese 60% del electorado que no decide en función de un partido, sino de lo bien o mal que lo ha hecho el gobernante de turno. 

Nos leemos en el siguiente artículo.  

viernes, 22 de mayo de 2026

El éxito de las malas noticias.

La prudencia, cuando joven, virtud. Cuando mayor, instinto.
La prudencia nos ha mantenido vivos y es ese instinto natural hacia la conservación el que hace que le demos más valor a las malas que a las buenas noticias. Un medio que en su origen decida distinguirse de los demás por la publicación de buenas noticias, está condenado a perecer. Los seres humanos poseemos un sesgo natural hacia las notas negativas y entre más negativas y alarmantes, mejor.

Analice los titulares de los medios o de los videos de YouTube. Todos se presentan con encabezados alarmistas, ya que estos captan más la atención que los que enuncian y explican con una racionalidad lógica la realidad. Cierto que esto se matiza en función de la geografía, raza, historia y cultura que dicha geografía generó.

Un entorno cálido (América Latina) desarrolla seres exultantes en lo positivo e iracundos en lo negativo. Un entorno gélido (Países Nórdicos) desarrolla seres reflexivos e introspectivos. Los primeros les dan un muy alto valor a las notas alarmantes y las asumen con un muy bajo nivel de escrutinio. Los segundos, sin demeritar el valor alarmista de los titulares, lo que valoran es el contenido de estas. Esto no significa que una latitud sea mejor que otra, simplemente, son distintas. Cada una con sus yerros y aciertos, pero distintas.  

Sirva esta disgregación para explicar el caso México. En un artículo anterior (https://antropologiayotrashierbas.blogspot.com/2026/03/riesgo-mexico.html), comentaba que el gobierno de EE. UU, sin importar quien sea el inquilino de la Casa Blanca, ve al gobierno de México como un socio no confiable, con un cáncer ideológico e institucional que representa para ellos un problema de seguridad nacional (3,145 kilómetros de frontera) y que a nosotros nos va a llevar más de dos sexenios revertirlo.

Recién nos hizo saber el Secretario de Economía del pais (Marcelo Ebrard) que tenemos que aprender a trabajar con aranceles y revisiones anuales, dado que es la realidad con la que operará el T-MEC en lo sucesivo. Cosa que seguirá bajo este tenor (y estos son palabras mías), hasta que México deje de representar un problema de seguridad nacional para EE. UU, lo cual estimo nos va a llevar de dos a tres lustros.

El inteligente prevé, el estúpido constata.
Dado lo anterior es menester que tomemos en cuenta en nuestra planeación financiera, de ahorro y de inversión, el hecho de que vamos a enfrentar una suma de años de bajo crecimiento económico, en donde el ahorro y la racionalidad del gasto deberán ser la prioridad de las familias y de las empresas.  

Es importante anotar que el partido en el poder no solo se va a radicalizar antes las presiones que está recibiendo del gobierno y de las cortes americanas, sino que van a hacer todo lo que sea menester para conservar la silla presidencial de uno a dos sexenios más, ya que están ciertos que en cuanto sean defenestrados de esta, serán juzgados y encarcelados por quienes les sucedan en el poder.

EE. UU y México: Vencedores y vencidos.
La diferencia entre vencedores y vencidos no es necesariamente la astucia de los primeros, sino la vanidad de los segundos. Esta les obnubila la mirada y en lugar de ver las cosas con ojos de realidad, las ven con ojos de posibilidad.

Justo es lo que le está pasando al gobierno de México. La Presidenta posee cerebro científico, pero no alma de científico. Su animae no está en la ciencia. Está en una izquierda utópica, anacrónica y retrograda que no tuvo, tiene ni tendrá lugar en nuestro pais, ya que atenta contra lo más profundo del ser humano: la libertad y seguridad del individuo.

La memoria es caprichosa. La melancolía, más.
Lo más peligroso de la melancolía es que esta nos puede llevar a sentir nostalgia de lo que no sucedió. La presidenta está consciente de la situación, pero pesa más en su animae lo que no ha sucedido que la situación actual. Al grado que tanto ella como su guía y rector, están dispuestos a sacrificar al pais en aras de cristalizar lo que no han podido lograr: la consolidación de un gobierno seudo socialista que les permita perpetuarse en el poder, no para el beneficio del pueblo de México, si para el de ellos.

Duro oficio el del rey el de contradecirse a sí mismo.
No obstante, y sin el ánimo de contradecir lo ya enunciado, pienso que lo que es más probable que acontezca es que la presión de EE. UU sea tan fuerte, que el partido en el poder va a batallar más con el crimen organizado que con la ciudadanía para conservar la presidencia y gubernaturas que ostenta.  

Conforme el crimen organizado pierda cotas de poder y de negocio por el embate que las autoridades se vean obligadas a hacer, será más público y notorio el cobro de facturas que estos les hagan a los políticos con los que establecieron alianzas electorales y de negocio.

Esto no quiere decir que los índices de seguridad vayan a mejorar de manera expedita, pero sí que al paso de los años iremos constatando una mejoría en los índices de seguridad. Mejoría que incentivará el desarrollo del comercio y de la pequeña empresa.

Es importante anotar, para los que tienen la esperanza de un rápido cambio de gobierno, que la posibilidad de que así sea es muy baja. Cierto es que de aquí a que termine el sexenio muchas cosas pueden pasar, pero para que ello suceda, la oposición debería construir un plan de gobierno que le haga sentido al elector… Y en este momento, ni oposición hay.

EE. UU va a seguir con la presión, pero sin desestabilizar de manera contundente a Morena. Esto significa que también vamos a ver ordenes de extradición de miembros prominentes de otros partidos (principalmente Verde y PT), lo cual será magnificado por Morena para enunciar los yerros de estos y ocultar los propios.

Nos quedan, pues, de uno a dos sexenios más con Morena, pero con condiciones más amables para la ciudadanía, para el comercio y para la pequeña empresa.

Nos leemos en el siguiente artículo.