Hablar de política es como hablar del clima, por mucho que hables de ella no va a cambiar. Lo que tenemos que hacer es comprender y rentabilizar con lo que hay, conscientes de que el pan de hoy es más caro que el de ayer.
Donald Trump no es un político que guste a muchos. Sus declaraciones agreden los
tímpanos finos y los mensajes en su red social a las retinas delicadas. No
obstante, es menester no perdernos en el discurso electoral. A Donald Trump no
le interesa que la manufacture regrese a su país ni hacer grande a América a través
de la tecnología del siglo XX. Ese es un discurso para los nostálgicos, que es
la basa de MAGA. Lo que le interesa es hacer grande a su pais a través de la
tecnología del siglo XXI. Así pues, una cosa es lo que electoralmente dice y
otra la que ejecutivamente hace.
El problema, claro está, es que a la Masa le es más fácil recordar que visionar.
Si su discurso electoral fuera el de que van a invertir ingentes cantidades de
dinero en la formación de graduandos en tecnología cibernética, de semiconductores
y de Inteligencia Artificial y en empresas de silicio, el número de votantes hubiese
sido sensiblemente menor al que obtuvo. A la Masa lo que le mueve y conmueve es
el pasado, no el futuro.
También lo podemos criticar por lo de Venezuela e Irán, y por su postura con la Unión Europea, sin embargo, aunque no nos gusten sus formas, posturas y discursos, tiene razón. China posee el 90% de la capacidad de refino de materias raras del mundo, pero no el petróleo que necesita para operar como pais. Tienen un déficit de petróleo del 74%, el cual importaban de Venezuela, Irán y Rusia.
Lo que Trump ha hecho es cortar
las cadenas de suministro de petróleo que requiere China, emparejando con ello
el tablero de competencias de ambos países. Uno necesita la materias raras
refinadas y el otro el petróleo y los semiconductores de tres y dos nanómetros.
Carencias que los obligan a negociar en el inter de que desarrollan algunas de las
capacidades faltantes.
En esta hecatombe geopolítica que apenas comienza, México y Venezuela son y van
a hacer pilares fundamentales para EE. UU., y lo van a ser sin importar quien sea el inquilino
de la Casa Blanca. La estrategia de EE. UU., es que México se convierta en el
taller de manufactura y ensamblaje de las industria del silicio con las que van
a competir. El sector automotriz, industria en declive y prioridad del siglo XX, se lo dejan a Europa.
Venezuela les es clave debido a que
es rica en agua, petróleo y con una población que tiene una alta necesidad de
empleo. El país se va a convertir en el principal proveedor de petróleo y en el
refinador de materias raras de EE. UU. Industria en la que los americanos van a invertir
ingentes cantidades.
No se extrañe de que, en cuestión de uno o dos lustros, Venezuela supere a
México en inversión extranjera y en educación. Para EE. UU., va a ser muy
importante que en ese pais se desarrolle y forme la gente que lo va a hacer
fuerte en el siglo XXI y que en México se desarrolle y forme la gente que lo va
a soportar en manufactura. México tuvo su oportunidad, pero decidió no tomarla.
China está invirtiendo cuantiosas
sumas de dinero en la preparación de las siguientes generaciones de ingenieros cibernéticos,
tecnológicos y de Inteligencia Artificial, amén de invertir en laboratorios de
Investigación y Desarrollo en esos temas. En este momento tienen Chips de
cuatro y cinco nanómetros, pero no el conocimiento, la tecnología y maquinaria
para los de tres, dos o menos nanómetros.
Los de cuatro y cinco nanómetros les permite competir en los sectores de
telefonía celular, electrodomésticos y automóviles, pero no aún en el tipo de
semiconductores que demanda la Inteligencia Artificial, amén de que esta avanza
tan rápido que en cuestión de meses quedan en la obsolescencia muchos de los
avances logrados.
Ambos contendientes (EE. UU., y China) saben que el que gane la carrera de la
Inteligencia Artificial será el que marque la pauta en el mundo.
Las preguntas para nuestros políticos son: ¿Cómo se están preparando para lo
que viene? ¿Qué infraestructura están desarrollando para que las empresas
tecnológicas se instalen en el país? ¿Cuánto dinero están invirtiendo en
desarrollar a las nuevas generaciones en las competencias tecnológicas que está
demandando el siglo XXI?
Sirva de ejemplo los ciberataques. México, principal proveedor de muchos de los componentes que demanda EE. UU., corre el riesgo de ser el centro de los ataques cibernéticos de terceras entidades. Ataques que crearían interrupciones en el proceso de fabricación, ya sea por falta de agua, de electricidad y demás etcéteras que ralenticen la proveeduría, sin que ello implique una agresión directa a EE. UU. ¿Están nuestros políticos conscientes del riesgo? ¿Están actuando en consecuencia?
Europa y Donald Trump.
Los adolescentes de la tercera edad que ostentan el poder político de la
Unión Europea, están ofendidos e indignados con Trump, debido a que este ha
tomado distancia con ellos. Y lo hacen sin considerar lo que ellos hacen
con EE. UU.
Le exigen al gobierno de EE. UU., lo que no están dispuestos a otorgar. Le reclaman la falta de apoyo a Ucrania, pero rechazan apoyarlo en el conflicto de Irán. En palabras textuales le dicen que esa no es su guerra, olvidándose, claro está, que la de Ucrania tampoco lo es.
La razón por la que se
involucraron en la de Ucrania fue por el temor de que la débil Rusia se
posicionara en Europa del Este y que al paso de dos o tres lustros decidiera
avanzar hacia Europa Central. Pero cuando EE. UU., les pidió que lo apoyaran
para neutralizar a Irán, principal proveedor de Rusia en los drones y en la tecnología
para atacar a Ucrania, se negaron a hacerlo. Y lo hicieron sin medir las consecuencias
de lo mucho que les afecta la doble carencia de energía en la que están
inmersos.
Perdieron la energía barata de Rusia y el petróleo barato de Irán, pero no se quieren
involucrar. Lo que buscan es que EE. UU., les resuelva sus necesidades sin
aportar nada a cambio (adolescentes).
Cercano, el interior. Lejano, el exterior.
Soy el primero en reconocer que las
formas de Donald Trump no son las adecuadas, pero también el primero en
reconocer que está haciendo lo que debe de hacer. Trump se va a ir en cuanto
acabe su periodo, pero lo que los Europeos y los políticos de México van a
descubrir cuando este se vaya, es que lo que va a cambiar son las formas, no
las exigencias.
Tripulación o pasaje.
EE. UU., y China se están
preparando para competir, invirtiendo en educación, tecnología y en la
investigación y desarrollo de las tecnologías que requieren para poder competir
(China con una carencia de petróleo difícil de soslayar).
Sin embargo, la otrora prospera y
dinámica Europa no solo no se está preparando, sino que año a año pierde mercado
y competitividad en el mercado global. Le abrieron las puertas a China y esta,
que ve por los cercanos y no por los lejanos, los está destruyendo. Lo mismo le
va a pasar a Canadá si sigue por ese camino.
Nota: La Unión Europea importaba
3,800 vehículos chinos a finales de 2024. Hoy importan cerca de 90,000 al mes (50,000
híbridos y 36,000 eléctricos) y en aumento.
Nosotros no estamos mejor, nuestros políticos (entes de muy baja calificación y
cualificación) están centrados en reconstruir un pasado que no existió,
caminando hacia un futuro en el que seremos pasaje, pero no tripulación.
Nos leemos en el siguiente artículo.