jueves, 29 de octubre de 2026

Inteligencia y Razón.

Muchas veces se ha cuestionado el por qué personas tan inteligentes cometen errores tan estúpidos, cuando la realidad es que los aciertos y errores de un ser humano van a la par de su inteligencia.

Una inteligencia de diez produce aciertos y errores de diez. Una de cien, aciertos y errores de cien. Entre más inteligente es una persona, menos errores cometerá, pero los que cometa serán del tamaño de su inteligencia. No obstante, siempre será preferible cobrar y pagar los beneficios y errores de una inteligencia de cien, que los de cien personas con una inteligencia de diez. 
Cien brutos no hacen a un inteligente.

La inteligencia se crea a sí misma y se crea a través del lenguaje.
La inteligencia tiene dos sustratos: uno biológico y otro cultural. Elementos que condicionan las herramientas y soluciones que un ser humano puede desarrollar y generar. Difícilmente generará soluciones ajenas al entorno y cultura en las que creció y se desenvuelve, salvo, claro está, ese 0.0004% que nace con un motor que le permite ver más allá de su entorno y cultura.

El motor no lo podemos modificar, es genético; el entorno, sí. Si usted se rodea de personas con un nivel de inteligencia de diez, va a desarrollar una inteligencia de diez. Si se rodea de personas con una inteligencia de cien probablemente no llegue a cien si su motor (inteligencia) no posee el caballaje adecuado, pero si va a llevar al máximo el coeficiente intelectual que posee.

 La inteligencia es el motor; la razón, el volante.  
Una inteligencia bien dirigida le ayuda a poner distancia de la cosa en sí, para ver lo que la cosa es y no lo que desea que sea. El objetivo es tener imperio sobre la cosa en sí y no está sobre usted. Una amiga me decía: mi cerebro no está consciente de lo que hace mi dedo con el botón de compra de la aplicación.

Las otras dos funciones de la inteligencia son: ayudarnos a procesar la información para extraer de esta los datos y llevarlos al conocimiento (aplicación y uso de lo extraído); y ayudarnos a aprender, dirigir y fortalecer nuestra memoria selectiva; encontrar patrones, resolver problemas complejos y adaptarnos a lo nuevo (lo que irrumpe).  

La falsa medida del hombre.
La inteligencia es la falsa medida del hombre, pues si bien es cierto que hay personas que poseen más IQ que otras, también lo es el que todas suman y aportan a su nivel. Amén de que al analizar una inteligencia debemos considerar dos variables: Su coeficiente intelectual (IQ) y lo que con él ha hecho; y aquello hacia lo que gravita de manera natural: artes, letras, filosofía, números, comercio, producción y demás etcéteras.

Lo que le quiero decir con esto es que todos somos inteligentes para unas cosas y brutos para otras (las que no nos interesan). Y ahí es donde entra la dirección de la inteligencia (la razón). Esta es la que conduce a nuestra inteligencia para que atienda aquello que no nos interesa, pero que debemos resolver.

La razón nos ayuda a hacer un análisis crítico de lo que pensamos (pensar lo que se piensa), de nuestras querencias y de nuestras emociones (estas sienten, no piensan). Lo cual es muy importante, ya que la función de la emoción es neutralizar y/o confundir a la razón. De no ser así, usted jamás se habría enamorado (imbecilidad transitoria que nos hace ver preferentemente a una persona sobre todas las demás).

Una razón bien entrenada hace que nos sea más fácil regular nuestros impulsos; ponderar los hechos de forma objetiva y actuar conforme a la realidad y la lógica, no al sesgo o a la opinión ni al imperio del deseo (deseos hay muchos, necesidades, pocas). En otras palabras, la razón es la responsable del uso inteligente de la inteligencia.

Pero ambas, inteligencia y razón se deben trabajar, en especial, esta última. Ya que entre más inteligente es una persona, mejores argumentos le dará a su razón (racionalización) para justificar su decisión. Pasando por alto el hecho de que la única razón de que tengamos razón es para descubrir lo irracional de la razón.

En la vida no te dan; te invitan.
En la vida nadie te da nada; te invitan, pero siempre a tu nivel. Las más de las veces por debajo de él, nunca por encima de él. El secreto está en que siempre somos nosotros los que definimos nuestro nivel, aunque poco reparemos en ello, ya que siempre nos es más fácil quejarnos de la falta de oportunidades que reconocer lo que hemos dejado de hacer para que nos inviten a participar en otro nivel.

Si soy albañil, lo normal es que me inviten a participar en algunas obras, pero si además me distingo de los demás por lo que investigo y pienso para ser más eficiente, eficaz e innovador en lo que hago, es posible que al paso del tiempo me inviten a dirigir una obra con albañiles a mi cargo. Y si, aunado a ello empiezo a estudiar y a sugerir diseño de obras, es posible que llegue el momento en que me inviten a presentar y construir un proyecto a mi nivel. Somos nosotros los que definimos el tipo de invitaciones que vamos a recibir, porque de nuevo, nadie te da; te invitan a participar, pero siempre a tu nivel.

La mente va, a donde la intención de la mirada va.
Si en algo debemos ser selectivos es en aquello que vemos y en eso que con la mirada deseamos y analizamos, ya que es esta la que le sugiere al tímpano lo que debe escuchar y a la mente lo que debe pensar. Si usted cuida lo que ve, lo que oye y lo que lee, elegirá, como consecuencia natural, el nivel de las personas con las que se sentará a intercambiar palabras, ideas y conceptos.

Personas que no solo le van a ayudar a potenciar su inteligencia, sino que además le ayudarán a potencializar su razón, ya que si algo hace el intercambio dialógico es nutrir la mente con la mente de los otros, pero de nuevo, el nivel importa. A mayor edificación de mi nivel, mayor nivel de invitación.

Error e insensatez.
Una cosa es estar equivocado y otra ser un insensato. La diferencia entre estar y ser marca toda la diferencia. Puedo estar en el error o ser un insensato. Insensato es aquel que comete reiteradamente el mismo error o el que a sabiendas de que está mal, lo ejecuta (ente, que no conforme con su imbecilidad, la anuncia).

Errores cometemos todos. El problema en si no es el error. Es no aprender de él, ya que si algo nos ha enseñado la vida es que el camino al éxito está plagado de derrotas y que a fuerza de errar acotamos el acierto. Lo más importante del error es que cada uno de ellos nos enseñan a pensar mejor lo que pensamos, lo que a la postre nos permitirá realizar mejores decisiones y ejecuciones.

Recién llego a mí un joven que heredo una cuantiosa fortuna para pedirme que le ayudara a evaluar una financiera que lo estaba invitando a invertir en ella. La primera pregunta que le hice es: ¿Qué clase de financiero es ese al que hay que financiar? Lo que te están ofreciendo, le dije, es una solución a sus problemas, no a los tuyos.

La razón por la que se le hizo atractiva la oferta, a pesar de que es un hombre muy inteligente, es porque esta obedecía a una fantasía suya: la tener una financiera que al paso del tiempo se convierta en Banco. En este caso decidió no tomar la opción, no obstante, lo que deseo señalar con esto es que el error, por lo general, está en la base de la pirámide, la insensatez (decisión donde entra el ego), en la cúpula.  

Si no piensas como los que no piensan, te segregan.
Si a nuestro pensar le sumamos personas con una capacidad intelectual y argumentativa igual o mayor a la nuestra, encontraremos que al tiempo que nos hacemos selectivos en lo social, ganamos en calidad.

El hombre que deja de pensar lo que piensa se hace Masa. Y cuando los hombres se hacen Masa, los demagogos los hornean.

Nos leemos en el siguiente artículo.

martes, 13 de octubre de 2026

La fractura Europea.

Cristóbal Colón llego sin saber a dónde, sin saber cómo y siempre a expensas del estado. Hecho que lo convirtió en el santo patrono de los burócratas de todo el mundo. A los burócratas de Bruselas les paso lo mismo: llevaron a la Unión Europea a un lugar que no esperaban, sin estar conscientes de cómo lo hicieron y a expensas de los contribuyentes. Nota: Un burócrata es un ente de gobierno que para cada solución tiene un problema. 

El secreto está en el origen.
En la vida, en el amor como en los negocios, el secreto de todo está en el origen. Por lo que no nos debiera extrañar que la Unión Europea, que de origen nació mal, se esté fracturando. No va a desaparecer, pero va a empezar a funcionar más como un Tratado Comercial que como Unión.

Los países miembros están empezando a tomar decisiones de manera aislada o en bloques: Europa del norte; Europa central y del sur; Europa del este. Cosa que hacen y harán más allá de lo que digan los seguidores de Cristóforo Colombo en Bruselas, en los países verdes y en el único país que aún enarbola la bandera progresista (España). País que en noviembre de este año decidirá si gira hacia el realismo o continua en la Isla de la Fantasía.   

La fractura.
El origen de la fractura de la Unión Europea es la hiper regulación que emano de la ideología progresista que los países fundacionales impusieron a todos los miembros que se fueron sumando a la Unión. Idealismo que hizo que aquellos que otrora tiempo fueran el motor de la economía y de la innovación tecnológica, sean hoy una economía de holganza y exigencia que ha perdido terreno en la nueva economía del siglo XXI: la economía del conocimiento. 

El idealista es, por definición, un ignorante.
El lado oscuro de los idealistas es que ignoran que ignoran. Son el equivalente al líder de la manada de ciervos que lucha con denuedo para convertir al león en vegetariano. Y cuando los miembros de su manada le reclaman que el león se haya comido a otro de los suyos, les dice: Sí, pero a este se lo comió como con asco.  

Lo mismo le paso a la Unión Europea, pensaban que, con esa base industrial del siglo XX, podrían competir en el XXI, al grado que poseen una inversión muy baja en Inteligencia artificial, software y empresas tecnológicas. De las 50 empresas tecnológicas más grandes del mundo, solo 4 son Europeas y ninguna de ellas con un valor superior a los $100,000 mil millones de Euros, mientras que las de EE. UU., están por arriba del billón de dólares. 

Las empresas tecnológicas de EE. UU., representan el 9.2% del PIB; el 10.2% en China; el 13% en Corea del Sur; el 10% en Japón; el 11% en India y el 14% en Vietnam. La sobrerregulación de la Unión ha frenado el desarrollo de ese sector (5.4% de su PIB). La interrogante es: ¿Cómo piensan competir?

La cuota de la UE en los ingresos tecnológicos globales cayó del 22% al 18%, al tiempo que los de EE. UU., pasaron del 30% al 38%. Esto no quiere decir que la UE no posea el talento. Lo poseen, sin embargo, entre el 30% y 35% de los emprendimientos se mudan a EE. UU., porque la regulación de los burócratas de Bruselas les limita las posibilidades de financiamiento e innovación. Sobrerregulación que propicio la formación de bloques dentro de la UE para luchar contra los acólitos de Cristóforo Colombo en Bruselas. 

Bloque desregulatorio (13 países).
Este bloque está formado por 13 países liderados por los Países Bajos, los países bálticos (Estonia, Lituania, Letonia) e Irlanda. Lo que exigen es un freno radical a las leyes digitales que inhiben el desarrollo de las empresas tecnológicas y que propician el éxodo de talento.

Bloque en contra de la Ley de Inteligencia Artificial.
Francia y Alemania comandan este bloque y lo hacen no por convicción de los burócratas que gobiernan sus respectivos países, sino porque las empresas de IA (Mistral AI; Aleph Alpha) presionaron y amenazaron al gobierno con el éxodo.
 

Informe Draghi.
El Informe Draghi sobre competitividad (2024), denunció que la UE ha creado más de 13,000 leyes nuevas sobre la actividad económica, en especial sobre la Inteligencia Artificial, mientras que EE. UU, emitió 5,500 en la misma ventana de tiempo (cinco años). Las de la UE para frenar, las de EE. UU., para incentivar.    

Desde el año 2000, el crecimiento medio anual de la productividad en la UE ha rondado entre el 0.9% y 1.2% anual, una cifra inferior a la de Estados Unidos, 2.4%. Y dramáticamente inferior a la de China (4.8%), India (4.2%) y Vietnam (4.5%), países contra los que compiten directamente. Y sensiblemente menor que la de Irlanda (10.5%), Polonia (4.1%) y Países Bálticos (3.5%), las cuales, de seguir así, serán el nuevo motor económico de la UE.

Utilidades para hoy; Inversiones para mañana.
La responsabilidad de un mandatario, amén de la seguridad, bienestar y desarrollo de su país, es lograr utilidades para hoy e inversiones para mañana. Cosa que algunos países de la UE dejaron de hacer.

Alemania se subió a la ola China desde el 2006, generando utilidades para ese presente, pero sin inversiones para el hoy. La bonanza fue tal que dejaron de invertir y de innovar. Ya no era necesario hacerlo. Lo hacía China y le podían comprar barato.

En Francia la crisis del 2008 puso de manifiesto la estulta rigidez del mercado laboral, su alta fiscalidad, su desindustrialización y su irrefrenable déficit fiscal (5.4%), con una deuda que ronda el (119%) y con una disminución de su productividad del 8.5% del 2019 a la fecha (PIB por hora trabajada).

El nivel de productividad de los países de Europa central entro en una espiral a la baja desde hace dos décadas, lo que agrava su deuda. El problema de los países no es el porcentaje de la deuda respecto al PIB (ese es un dato engañoso). El problema es que la productividad no genera los ingresos para pagarla.

Italia y España dejaron de crecer desde 1996. Son países dependientes y consumidores. Y con un nivel de deuda que no solo no pueden subsanar, sino que va en aumento, pero sin producir más. 

La sobrerregulación de Bruselas les permite a los burócratas justificar su existencia, pero ha llevado a sus países miembros a una pérdida de competitividad de la que no saldrán en veinte años, salvo que en los próximos años dieran un giro de 180 grados, lo que en este momento se antoja difícil. 

En la UE están preocupados por la llegada de la mal llamada extrema derecha, sin embargo, han sido sus gobernantes los que han propiciado la llegada de estos, debido a que crearon, en cuanto a desarrollo y bienestar, expectativas altas y probabilidades bajas (un jubilado francés recibe de pensión un 102% más que lo que gana un empleado medio en Francia), lo que hace que la población se radicalice y le dé cabida a lideres populistas que en una economía plausible tendrían pocas o nulas probabilidades de triunfar. 

Lo que vamos a ver en los siguientes meses y años es una Unión Europea que comercia entre sí, pero en la que cada país o bloque de países forjarán alianzas que les permitan acceder a energía barata, al tiempo que emiten leyes que propicien la inversión y desarrollo de las nuevas tecnologías. Y lo harán de manera individual o en bloque, hasta que llegue a Bruselas una camada de líderes con visión de estado y de negocio (utilidades para el presente e inversiones para el mañana). 

En el intertanto de que eso pase, nos seguimos leyendo aquí. 

miércoles, 30 de septiembre de 2026

El polémico Donald Trump.

Hablar de política es como hablar del clima, por mucho que hables de ella no va a cambiar. Lo que tenemos que hacer es comprender y rentabilizar con lo que hay, conscientes de que el pan de hoy es más caro que el de ayer.

Donald Trump no es un político que guste a muchos. Sus declaraciones agreden los tímpanos finos y los mensajes en su red social a las retinas delicadas. No obstante, es menester no perdernos en el discurso electoral. A Donald Trump no le interesa que la manufacture regrese a su país ni hacer grande a América a través de la tecnología del siglo XX. Ese es un discurso para los nostálgicos, que es la basa de MAGA. Lo que le interesa es hacer grande a su pais a través de la tecnología del siglo XXI. Así pues, una cosa es lo que electoralmente dice y otra la que ejecutivamente hace.

El problema, claro está, es que a la Masa le es más fácil recordar que visionar. Si su discurso electoral fuera el de que van a invertir ingentes cantidades de dinero en la formación de graduandos en tecnología cibernética, de semiconductores y de Inteligencia Artificial y en empresas de silicio, el número de votantes hubiese sido sensiblemente menor al que obtuvo. A la Masa lo que le mueve y conmueve es el pasado, no el futuro.

También lo podemos criticar por lo de Venezuela e Irán, y por su postura con la Unión Europea, sin embargo, aunque no nos gusten sus formas, posturas y discursos, tiene razón. China posee el 90% de la capacidad de refino de materias raras del mundo, pero no el petróleo que necesita para operar como pais. Tienen un déficit de petróleo del 74%, el cual importaban de Venezuela, Irán y Rusia. 

Lo que Trump ha hecho es cortar las cadenas de suministro de petróleo que requiere China, emparejando con ello el tablero de competencias de ambos países. Uno necesita la materias raras refinadas y el otro el petróleo y los semiconductores de tres y dos nanómetros. Carencias que los obligan a negociar en el inter de que desarrollan algunas de las capacidades faltantes.

En esta hecatombe geopolítica que apenas comienza, México y Venezuela son y van a hacer pilares fundamentales para EE. UU., y lo van a ser sin importar quien sea el inquilino de la Casa Blanca. La estrategia de EE. UU., es que México se convierta en el taller de manufactura y ensamblaje de las industria del silicio con las que van a competir. El sector automotriz, industria en declive y prioridad del siglo XX, se lo dejan a Europa.
 

Venezuela les es clave debido a que es rica en agua, petróleo y con una población que tiene una alta necesidad de empleo. El país se va a convertir en el principal proveedor de petróleo y en el refinador de materias raras de EE. UU. Industria en la que los americanos van a invertir ingentes cantidades.

No se extrañe de que, en cuestión de uno o dos lustros, Venezuela supere a México en inversión extranjera y en educación. Para EE. UU., va a ser muy importante que en ese pais se desarrolle y forme la gente que lo va a hacer fuerte en el siglo XXI y que en México se desarrolle y forme la gente que lo va a soportar en manufactura. México tuvo su oportunidad, pero decidió no tomarla.

China está invirtiendo cuantiosas sumas de dinero en la preparación de las siguientes generaciones de ingenieros cibernéticos, tecnológicos y de Inteligencia Artificial, amén de invertir en laboratorios de Investigación y Desarrollo en esos temas. En este momento tienen Chips de cuatro y cinco nanómetros, pero no el conocimiento, la tecnología y maquinaria para los de tres, dos o menos nanómetros.

Los de cuatro y cinco nanómetros les permite competir en los sectores de telefonía celular, electrodomésticos y automóviles, pero no aún en el tipo de semiconductores que demanda la Inteligencia Artificial, amén de que esta avanza tan rápido que en cuestión de meses quedan en la obsolescencia muchos de los avances logrados.  

Ambos contendientes (EE. UU., y China) saben que el que gane la carrera de la Inteligencia Artificial será el que marque la pauta en el mundo. 

Las preguntas para nuestros políticos son: ¿Cómo se están preparando para lo que viene? ¿Qué infraestructura están desarrollando para que las empresas tecnológicas se instalen en el país? ¿Cuánto dinero están invirtiendo en desarrollar a las nuevas generaciones en las competencias tecnológicas que está demandando el siglo XXI?
 

Sirva de ejemplo los ciberataques. México, principal proveedor de muchos de los componentes que demanda EE. UU., corre el riesgo de ser el centro de los ataques cibernéticos de terceras entidades. Ataques que crearían interrupciones en el proceso de fabricación, ya sea por falta de agua, de electricidad y demás etcéteras que ralenticen la proveeduría, sin que ello implique una agresión directa a EE. UU. ¿Están nuestros políticos conscientes del riesgo? ¿Están actuando en consecuencia? 

Europa y Donald Trump.
Los adolescentes de la tercera edad que ostentan el poder político de la Unión Europea, están ofendidos e indignados con Trump, debido a que este ha tomado distancia con ellos. Y lo hacen sin considerar lo que ellos hacen con EE. UU.
 

Le exigen al gobierno de EE. UU., lo que no están dispuestos a otorgar. Le reclaman la falta de apoyo a Ucrania, pero rechazan apoyarlo en el conflicto de Irán. En palabras textuales le dicen que esa no es su guerra, olvidándose, claro está, que la de Ucrania tampoco lo es.

La razón por la que se involucraron en la de Ucrania fue por el temor de que la débil Rusia se posicionara en Europa del Este y que al paso de dos o tres lustros decidiera avanzar hacia Europa Central. Pero cuando EE. UU., les pidió que lo apoyaran para neutralizar a Irán, principal proveedor de Rusia en los drones y en la tecnología para atacar a Ucrania, se negaron a hacerlo. Y lo hicieron sin medir las consecuencias de lo mucho que les afecta la doble carencia de energía en la que están inmersos.

Perdieron la energía barata de Rusia y el petróleo barato de Irán, pero no se quieren involucrar. Lo que buscan es que EE. UU., les resuelva sus necesidades sin aportar nada a cambio (adolescentes).

Cercano, el interior. Lejano, el exterior.
Soy el primero en reconocer que las formas de Donald Trump no son las adecuadas, pero también el primero en reconocer que está haciendo lo que debe de hacer. Trump se va a ir en cuanto acabe su periodo, pero lo que los Europeos y los políticos de México van a descubrir cuando este se vaya, es que lo que va a cambiar son las formas, no las exigencias. 

Tripulación o pasaje.
EE. UU., y China se están preparando para competir, invirtiendo en educación, tecnología y en la investigación y desarrollo de las tecnologías que requieren para poder competir (China con una carencia de petróleo difícil de soslayar). 

Sin embargo, la otrora prospera y dinámica Europa no solo no se está preparando, sino que año a año pierde mercado y competitividad en el mercado global. Le abrieron las puertas a China y esta, que ve por los cercanos y no por los lejanos, los está destruyendo. Lo mismo le va a pasar a Canadá si sigue por ese camino.
Nota: La Unión Europea importaba 3,800 vehículos chinos a finales de 2024. Hoy importan cerca de 90,000 al mes (50,000 híbridos y 36,000 eléctricos) y en aumento. 

Nosotros no estamos mejor, nuestros políticos (entes de muy baja calificación y cualificación) están centrados en reconstruir un pasado que no existió, caminando hacia un futuro en el que seremos pasaje, pero no tripulación.

Nos leemos en el siguiente artículo.    

 

Imperio, dinastía y filantropía.

Lo normal es que el instinto y la razón nos impulsen a construir imperio para la dinastía, cuando lo que debiéramos hacer es crear dinastía para el imperio. Los imperios que se sostienen en el tiempo son aquellos que se forjan a través de varias dinastías. Los que se extinguen al paso de dos o tres generaciones son aquellos que se formaron en el espacio tiempo vida de un solo hombre. Hombre que se afano tanto en la construcción del imperio que descubre, cuando tiene que pasar la estafeta, que tiene imperio, pero no dinastía que lo soporte.

Son muy raras las personas que en su espacio tiempo logran construir un imperio (0.00001%). Los fundadores de imperios (personas que transforman su entorno a una escala que trasciende su espacio tiempo de vida) son una rareza estadística.
 

El secreto del imperio está en la dinastía, no en el imperio.
Las dinastías que perduran a través de varias generaciones le dan más valor a la educación que a la instrucción pública (universidades). Reconocen el valor de está, pero les es más importante la educación (educere = extraer lo mejor del otro), la cual se da en casa y por contagio.  

Otra variable a la que le otorgan un alto valor es a la cultura. Culto no es el que sabe más. Saber mucho de algo no me convierte en ese algo. El loro repite las palabras, pero no sabe hablar. Los sabios de segunda mano (personas que su único objetivo era obtener un título) son repetidores de repetidores, pero no saben hacer las cosas. Culto es el que entiende y comprende diferentes formas de hacer las cosas.
Nota: Recuerdo a ese culto de aparador que a los meses de haber muerto Octavio Paz me dijo: no sabes cuanto me dolió la muerte de Octavio Paz, aun cuando nunca haya leído un libro de él.      
 

El trabajo es otro valor. Se les educa para trabajar inteligente e intensamente (en ese orden). Es el pensamiento el que rige la acción y no al revés. Se les enseña a evaluar donde son más rentables sus ocho, diez o doce horas de decisiones y acciones: ¿boleando, vendiendo o fabricando zapatos? El producto es el mismo, lo que cambia es la responsabilidad y rentabilidad.  

El secreto del imperio está en formar una dinastía que posea la educación, visión y carácter que les permita recibir, acrecentar y consolidar lo poco o mucho que se les herede. Considerando, claro está, que una cosa es lo que queremos nosotros y otra la que nuestros hijos decidan hacer con todo y la formación o deformación que les hayamos dado.

En este formar dinastía debemos entender que a la naturaleza le gusta la medianía. Tan es así que en la historia de la humanidad solo el 0.004% de la humanidad han sido genios. Genios cuyos hijos regresan a la medianía o debajo de esta. Cierto es que existen varias decenas de genios que procrearon genios, pero son la anomalía, no la norma. A los hijos los tenemos que formar (morphe = moldear) para que aprendan a capitalizar y rentabilizar el talento que poseen, indistintamente de que sean o no genios.   

La otra variable por considerar es que, así como la naturaleza tiende a la medianía, la humanidad tiende a la pobreza intelectual y económica. Pobreza que además encuentra su caldo de cultivo en el irracional uso que hacemos del tiempo y del dinero. Voltee a ver a su alrededor y vea cuanto tiempo pasa la gente en distractores que no le suman, le restan. Así como el dinero que gastan en símbolos de poder y en esa infinidad de cosas que compran y que poco o nada usan. Tiempo y recursos que no producen, empobrecen.

Nunca pensamos en el futuro y ahí es donde vamos a vivir el resto de nuestra vida.
Las decisiones como creadores de imperio y de dinastías, las debemos llevar a cabo conscientes de que una buena parte de ellas darán frutos al paso de varias décadas. Y muchas de ellas cuando ya no estemos aquí. En otras palabras, más que buscar reconocimiento, lo que debemos buscar es que la enseñanza persista más allá de nosotros mismos. No por ego ni por trascendencia, sino por la responsabilidad de dejarle a la vida mejores seres humanos que lo que somos o fuimos. 

Es de naturaleza humana estimar en poco lo que cuesta poco.  
Los Rothschild les dicen a sus hijos: Nacer en la familia Rothschild no te convierte en un Rothschild. Tienes que ganarte el derecho de ser un Rothschild. 

Las familias que logran crear un legado generacional educan a sus herederos en una cultura en la que el mérito prima sobre el derecho de sangre. Son familias en las que el apellido no se ve como premio, sino como una deuda generacional que tienen que solventar y mejorar, administrando, consolidando y acrecentando el valor del apellido (fundamento del imperio).

Los apellidos que se desvanecen en dos o tres generaciones son aquellos a los que se les educo como merecedores (todo merecen, nada deben). En el anverso de esta moneda están los conquistadores. A estos se les obliga a empezar desde los peldaños más bajos, atendiendo mesas, engrasando máquinas, revisando libros de contabilidad o trabajando en puestos secundarios, en donde el objetivo de esta preparación es el que entiendan y comprendan el valor del capital humano y el valor del capital económico. Cada mano aporta y cada tornillo cuesta, hasta el que esta tirado en el piso. 

Empezar desde abajo no va le va a agregar talento al que carece de él, pero si le va a permitir apreciar el valor del capital humano y económico, cosa que le será de suma utilidad en todos los aconteceres de su vida.

A los conquistadores se les enseña a vivir con bajo perfil, rayando, en algunos casos, en el anonimato. Se les educa en la contención y sobriedad de la vida privada. Se les enseña a evitar la exposición innecesaria y a entender y comprender que una exposición innecesaria genera envidias innecesarias, lo que a la postre se convertirán en obstáculos.
 

El resurgimiento de la filantropía.
Cada vez va a ser más difícil lograr que el apellido se aprecie en el tiempo, dado que las nuevas generaciones no desean tener hijos, Decisión que esta más allá de la presencia o ausencia de recursos, ya que lo que realmente desean es tener tiempo para sí (eternizar la juventud). Son generaciones que van a descubrir que el trabajo de toda una vida va a ser para el Banco (cuentas no reclamadas), el Fisco (cosa que los hará muy felices) o para instituciones de beneficencia humana o animal.

Esto implica que cada vez va a haber menos apellidos dinásticos, sin embargo, serán apellidos más conocidos, ya que serán tan pocos que les será muy difícil pasar desapercibidos. Lo que hará que cambie el concepto de Imperio y Dinastía.

Nos leemos en el siguiente artículo.

lunes, 21 de septiembre de 2026

Confianza o colonización.

Un tema común en las relaciones es el de la confianza. Exigimos, para poder brindar nuestra confianza, un nivel de transparencia que no estamos dispuestos a ofrecer, dado que hay reservas del ser que no queremos y no debemos compartir con nadie. Lo paradójico, no obstante, es que cuando la otra parte no muestra la transparencia que exigimos, le retiramos nuestra confianza sin detenernos a pensar en lo que hacemos nosotros.  

La transparencia que pedimos, pero que no ofrecemos ni poseemos es la disolución entre el dentro y el fuera, la correspondencia entre lo que se es y se aparenta. Lo que pedimos pues, para brindar nuestra confianza, es la desnudez del ser. Que el otro se muestre tal como es, sin ambages y sin dobles caras. La realidad, no obstante, es que los únicos que en estricto sentido muestran la desnudez de su ser son: los niños en cuanto a inocentes y los enfermos mentales. 

Nuestro exterior es el envoltorio de nuestro caos interior.
En la Abstracción participa un cofrade que constantemente nos conmina a que clarifiquemos nuestras afirmaciones con el fin de que todos entendamos lo mismo. Comento eso debido a que tal vez sería prudente que definiéramos que es exactamente lo que exigimos de la otra parte para que sea meritoria de nuestra confianza, ya que es posible que, sin estar del todo consciente, lo que realmente estemos buscando es colonizar su privacidad (conocer el todo del otro). Una privacidad que tanto la otra parte como nosotros tenemos derecho a guardar. 

Es menester analizarlo a profundidad, ya que lo más probable es que usted llegue a creer, lo que no va a hacer. Creer que está dispuesto a exponer la desnudez de su ser en aras de crear una relación en la que también pueda exigir lo mismo. Lo cierto, no obstante, es que el que usted lo haga no obliga a la otra parte a hacer lo mismo. Pregúntese si eso que ofrece es lo que la otra parte quiere y necesita, porque de no ser así, no se dará la correspondencia que busca.

La cortesía es el disfraz elegante de la mentira.
Como usted bien sabe, una vida sin mentiras es mentira. Y prueba de ello es lo mucho que nos mentimos a nosotros mismos, sobre todo cuando justificamos nuestro accionar o el de los nuestros (las cosas se explican, no se justifican). Cuando la realidad es que si fuéramos tan trasparentes como exigimos, no nos sería menester justificar nada. Las cosas las llamaríamos por su nombre y lo haríamos sin descalificarlas o demeritarlas, ya que entenderíamos y comprenderíamos que las cosas son. Así de simple.  

El derecho a la privacidad.
La otra parte posee el mismo derecho que tiene usted de salvaguardar parte de sus pensamientos y actos. Amén de que nadie posee la fuerza mental y la madurez psicológica para recibir la cruda verdad del otro o de los otros. Ni para decir lo que realmente pensamos o sentimos de las otras personas en determinadas situaciones. Para eso inventamos la cortesía, para mentirnos a nosotros y a los otros con un nivel de elegancia que no nos haga sentir mal, y mucho menos, mentirosos.

La confianza en la relación de pareja.
Recién tuve la oportunidad de comer con una gran amiga. Esta me comento que había tenido una diferencia con su pareja. Él le oculto que se había reunido con unos amigos para ir a un evento. Me explico que, al descubrirlo y hablar con él al respecto, le pregunto la razón por la cual le había ocultado algo tan inocuo. A lo que este contesto que porque no quería pleitos ni dramas. Ella le pidió que le dijera las cosas como son. Que prefiere conocer y lidiar con la realidad como es, que descubrirla y especular sobre las razones de la ocultación.

Me preguntó que por qué los hombres tendemos a esconder las cosas. Las razones, le dije, son múltiples. Lo primero que debes comprender es que las diferencias entre hombres y mujeres son inexorables, debido a que nada agrede más al hombre que el tener que dar razón de la totalidad de sus actos. Y nada desea más la mujer que tener conocimiento de todas las razones de estos. La mujer siente, cuando no tiene el todo de las razones de su pareja, que la relación no está bien, ya que lo que intrínsecamente busca y necesita es tener colonizado todo su ser.

Cierto es que el afán de colonización es inversamente proporcional a la seguridad de la persona. Entre más insegura es una persona (hombre o mujer), mayor será la necesidad de saber el todo del otro. No obstante, el afán de colonizar es más constante en la mujer que en el hombre. Esta en su estructura antropológica.

La segunda razón por la que el hombre oculta las cosas es el drama. Para explicar esta parte le pregunté si con anterioridad le había hecho drama o si había recurrido a la persuasión emotiva (chantaje emocional) ante algo en lo que se hubiese sentido excluida o no tomada en cuenta. Me contesto que no, que solo le había dicho gracias por incluirme en algo que no la había incluido.

Le hice ver que si hay algo con lo que el hombre no puede, es con el drama. Lo que menos desea es tener problemas con la mujer que duerme. Amén, claro está, y aquí entramos a la tercera razón, es que una de las cosas que más teme el hombre de su mujer es, su portentosa memoria (espacio en el que las cosas ocurren más de una vez).

La mujer, dada su naturaleza, necesita hablar muchas veces de lo que siente, aun cuando ese sentir allá pasado hace mucho (en su memoria vuelve pasar una y otra vez). Es por lo que siente una ingente necesidad de hablar las cosas. Un hablar que, huelga decirlo, él entendió desde la primera vez, pero que ella necesita expresar una multiplicidad de veces para poder procesarla en su interior. Y espera que él, en ese proceso, la escuche con atención real, no figurada, aun cuando sea la décima ocasión que le expone el tema.

La pregunta es: ¿Quisiera ella saber lo que piensa él de eso o preferiría la diplomática cortesía que oculta la verdad? La pregunta es válida en todos los ámbitos de las relaciones humanas. ¿Realmente queremos saber lo que nuestra pareja, hijos, familiares, socios y amigos opinan de nosotros en determinados momentos? ¿Poseemos la fortaleza de mente para aceptar la realidad tal como es, sin que ello implique que descalifiquemos al otro o demeritemos lo que nos dice? ¿No será preferible ignorar intencionalmente algunas cosas que, si pasan, no pasa nada?

El peso de la idealización.
Es posible que una mujer que este profundamente enamorada de su novio, llegue a contemplar el suicidio ante la pérdida de una relación en la que había cifrado todas sus esperanzas, no obstante, es poco factible que una esposa contemple dicha posibilidad ante la pérdida de su esposo. Ya que una cosa es la irrealidad magnificada de lo soñado y otra la realidad de lo vivido. Lo vivido nos ayuda a conocer, aceptar y digerir los límites del otro. Limites que lo hacen tan humano como nosotros.

Antes de hablar de confianza definamos hasta donde estamos dispuestos a invadir o salvaguardar la privacidad de la otra parte para brindarle nuestra confianza y hasta donde esté dispuesta la otra parte a compartir esos rincones de su ser que desea preservar para sí, ya que, de no hacerlo, nuestras relaciones van a ser, en todos los ámbitos del ser humano, difíciles y conflictivas.

Y la segunda cosa que debemos hacer es preguntarnos que buscamos: ¿Compartir parte de nuestra vida con el otro o colonizarlo? Me queda claro que hay personas que son como el desierto… Por mucho que caminemos con ellas no vamos a llegar a la tierra prometida. Son desierto. Pero hay otras que valen la pena y que, en nuestro afán de colonizarlos, podemos, sin darnos cuenta, incentivar su independencia.

Si algo nos ha enseñado la historia es que todos los seres humanos, al ser colonizados, se independizan. Unos antes, otros después, pero se independizan…
 

No vaya a ser que por nuestro afán de colonizar perdamos eso, que en teoría, tanto amamos.

Nos leemos en el siguiente artículo.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Los Anómalos.

La estructura societaria la conforman tres segmentos antropológicos: El de los Hombres Masa, el de los Periféricos y el de los Anómalos. En este artículo nos centraremos en los Anómalos, no obstante, nos será menester aproximarnos a los dos primeros para entender lo que caracteriza y diferencia a cada segmento.

El Anómalo crea mundo (2%); El Periférico lo gobierna y vigila (5%); El Masa consume y opera (93%). Todo lo que usted usa y ve a su alrededor fue creado por un Anómalo. El mundo es un antes y un después de ellos y lo es en todo los ámbitos del quehacer humano. 

Los Hombres Masa y el mérito prestado.
Los Hombres Masa, aun cuando no estén conscientes de ello, ligan su valor y prestigio en la sociedad (pareja, familiares y amistades) al prestigio de la empresa o dependencia en la que trabajan y al puesto que en ella ocupan, así como a la adhesión de los dogmas, costumbres y rituales de su tribu familiar y social.

El Hombre Masa necesita para vivir de símbolos; mitos; retórica y ritual (cosa que el Periférico procurará crearles y darles).

Los Símbolos les dan identidad y sentido de pertenencia (camiseta de la empresa, del equipo deportivo, de la selección, así como de la marca de la ropa, de los accesorios, calzado y demás etcéteras).
Los Mitos les dan en que creer (para el Hombre Masa es más importante la creencia que la verdad).
La Retórica les da que hablar (un hablar que hablan los demás).
Y el Ritual, la tranquilidad y seguridad que brinda la repetición (son entes de rutina).

Los Hombres Masa no solo son
garantía de continuidad. Son los operadores que hacen que el mundo siga funcionando y consumiendo. Sin ellos, el mundo que han creado los Anómalos y que han gobernado los Periféricos, dejaría de funcionar.

El Hombre Masa es monolingüe. Entiende de emociones, sentimientos, tradiciones y costumbres. No solo se les dificulta en mucho la comprensión de todo aquello que este fuera de estas cuatro vertientes de su habla, sino que además han desarrollado una memoria de muy corta duración para todo aquello que se les diga o demuestre ajeno a las variables de su lenguaje basal.
     

El Periférico, razón disfrazada de emoción.
El Periférico, a sabiendas de que nada agrede más la sensibilidad del Hombre Masa que la falta de tacto al usar la lógica y la realidad, se comunican con ellos a través de emociones, narrativas y sentidos de pertenencia. Al hablar con la Masa usan la idealización que estos tienen de la ética, la moral, la familia y la patria para crearles, a través de una narrativa emotiva, la identidad y sentido de pertenencia que tanto necesitan y anhelan (los Masa son personas símbolo).

Esto no quiere decir que los Periféricos (personas Signo) no busquen la verdad, la justicia o el honor. Lo buscan, pero priman más en ellos el pragmatismo y la prevalencia del control, que la romántica idealización que el Masa hace de los conceptos símbolo.

Su métrica de éxito es el reconocimiento formal y la acumulación de poder dentro del sistema. Y aun cuando nada desean más que subir de nivel, cuidan, en su proceso de ascenso, de no enemistarse con los niveles superiores. La experiencia les ha demostrado que no solo es contraproducente, sino que estos pueden, en el mejor de los casos, obstaculizar su desarrollo o, en el peor de ellos, pararlo.

Entre sus pares (bilingües al fin), no hablan de emociones o valores. Su comunicación es pragmática, racional y centrada en recursos, correlación de fuerzas, capital y rentabilidad. Su motor no está en la creación de la realidad. Está en la gestión, comercialización y capitalización política y económica que esta ofrece.

El Anómalo. Ni razón, ni emoción: Creación.
Lo que para el Hombre Masa es la vida misma (la aprobación de los suyos y de los demás, el ritual, el confort, el estatus afectivo) y para el Periférico el fin (el poder, el dominio, la influencia), para el Anómalo es ruido de fondo. Para él todas estas cosas son, en sí mismas, un ejercicio de invención para desviación. Ni las entiende, ni las ve necesarias. Su razón y emoción están enfocadas a la creación.

El Anómalo considera que las convenciones sociales son herramientas diseñadas para homogenizar, distraer y simplificar las mentes. Su lealtad no es hacia la pareja, la tribu o la estructura de poder. Es hacia su proyecto. Lo demás, le es insustancial e irrelevante.

Disrupción y progreso.
El progreso de la especie no nace del consenso de la Masa ni de la administración del Periférico, sino de la ruptura que provoca el Anómalo. No obstante, es menester reconocer que una vez que el Anómalo crea una nueva realidad en las letras, artes, ciencias, tecnología, negocios y demás etcéteras del quehacer humano, el Periférico las capitaliza y comercializa, y el Masa las ópera y consume como si estas hubiesen existido siempre.

Lo que distingue al Anómalo no es necesariamente su Cociente Intelectual, sino la extraordinaria capacidad que tiene para ver en lo que todo el mundo ve, lo que nadie ve (las cosas están ahí, solo hay que saber verlas y materializarlas). Este ver diferente le permite crear nuevas ideas, productos o formas en todos los ámbitos del quehacer humano en los que esta su anomalía.

El Anómalo es anómalo en lo personal, familiar, social, laboral o empresarial. Se muestran diferentes desde la primera infancia. Se le dificulta en demasía las relaciones humanas, así como la plática trivial o superficial (esencia de la convivencia en los Masas y Periféricos), lo que hace que unos y otros los marginen. Cosa que padecen primero y agradecen después.

En el Anómalo no solo no cabe la charla insustancial, sino que tampoco se le dan los eventos multitudinarios. Amén de que es ajeno a todos esos ejercicios de invención para la desviación que tanto gustan al Hombre Masa y al Periférico (mundiales, olimpiadas y demás etcéteras).
 Al primero por lo que le hacen sentir, al segundo, por el aparador que representan.

Al Anómalo no es necesariamente elitista o asocial, el problema, si lo podemos llamar así, es que son muy pocas las interacciones sociales que le agregan valor, amén de las cosas más interesantes que vive y experimenta están su cabeza, no fuera de ella.

Podrá, es cierto, ir a un festejo, estadio o concierto, cosa que hará una vez en su vida y solo para analizar y diseccionar lo que esos fenómenos le generan al Masa y al Periférico. Después necesitara de varias décadas para purgarse de esa multitud. Si usted pudiera conversar con uno de estos, éste le diría que para él: uno es suficiente; dos, bastante; tres, multitud.

Lo normal es que vivan en solitud (el 99% de ellos). Y si bien es cierto que son los que más necesitarían de una pareja que les gestione el día a día (genios en lo suyo, ineptos en todo lo demás), también lo es que son extraordinariamente torpes en el tema de la pareja y en la relación que esta conlleva.

El Anómalo -Anómalo busca el anonimato por sobre todas las cosas. El Anómalo – Periférico busca el reconocimiento intermitente del aparador. Se cansan rápido de él, pero ineluctablemente regresaran a él al termino de una nueva creación. Cosa que al Anómalo – Anómalo jamás hará.

La sociedad requiere del Anómalo para avanzar, pero los quiere lejos de la sociedad y a cuentagotas.

Los Anómalos son, en sí mismos, una anomalía necesaria.

Nos leemos en el siguiente artículo.

sábado, 29 de agosto de 2026

Contradicción hecha carne.

Las contradicciones, por definición, no existen. No es posible ser y no ser al mismo tiempo, no obstante, nos es menester reconocer que la contradicción es coesencial a la naturaleza humana, debido a que nuestra estructura es Hile-Mórfica (Hyle -materia; Morphé -espíritu). La materia nos conduce hacia los apetitos y afectos sensibles (en ese orden), y el espíritu, al vector contrario. Y es en este constante conflicto entre razón y entrañas que vivimos el día a día.  

Si algo nos ha enseñado la antropología es que las entrañas siempre ganan. Y si bien es cierto que una mente educada las puede dirigir y contener, también lo es el que no las puede desaparecer. De tal suerte que éstas, listas y atentas a cualquier oportunidad del entorno, aprovecharán cualquier flaqueza de la mente para salir a flote y llevar a su huésped a la acción. Ya vendrá después el arrepentimiento, que puede ser temporal o de palabra. El primero nos llevará a la intermitente reiteración y el segundo a la constante consumación.

Usted me podrá decir que es ilógica esta afirmación, y tiene razón, lo es, pero los seres humanos somos incongruentes y alógicos. Y si no me cree, pregúntese cuantas cosas hace a sabiendas de que no las debe de hacer y cuantas las hace regodeándose en ellas. Le puedo asegurar que son muchas. Y no es que usted no sepa que no las debe hacer. Lo sabe, pero las entrañas lo llevan a ellas en la primera oportunidad o flaqueza de su mente y de su voluntad.  

La explicación no justifica la acción. 
Los seres humanos somos, pues, contradicción hecha carne. Esto, huelga decir, no nos excusa para dejarnos llevar por los apetitos de la materia, pero si nos hace patente que el conflicto entre entrañas y razón es, además de intenso, constante. Y que aún a sabiendas de que nuestro andar es a contrasentido, debemos hacer todo lo posible por gobernar lo que somos para que lo que somos no nos gobierne a nosotros. Tarea que, no se preocupe, dura toda la vida.  

El tema obedece a que en las últimas sesiones de la Abstracción hemos discutido abiertamente este punto (razón – entrañas), debido a que un miembro de ella puso sobre la palestra un tema personal para análisis y debate. Lo puso no con el ánimo de hacer público lo privado (cosa que la gente hace en las redes sociales), sino para nutrirse del análisis reflexivo de sus cofrades. Y lo hizo a sabiendas de que la reflexión constante de aquello que demandan las entrañas es lo que más ayuda a contenerlas, sobre todo cuando esta se hace con una lógica contundente.

Un día sin ayer.
En la vida de los seres humanos solo puede haber dos días sin ayer: El día que nace (literal) y el día que conoce a su otredad (figurativo). Como el lector ya puede educir, el caso gira en torno su pretendida otredad. O, por lo menos, a la mujer que él considera o consideraba su otredad. El caso, para no entrar en detalles, giro en torno a la viabilidad o inviabilidad de la relación. No por la ausencia de ganas de las partes (entrañas), sino por las diferencias psicosociales de estas (mente).

Ella pone como condición una casa que está, a juicio de él, más allá de las necesidades materiales de ambos (pareja sin hijos en casa). Una casa de cuatro o cinco habitaciones, doble sala y demás menesteres propios de una intensa vida social. Ella, fiel a sus necesidades sociales, le hizo saber que no se podría ir a vivir a una casa que este, en tamaño y espacio, por abajo de la que ya tiene.

No se trata de juzgar si la razón está del lado de ella o de él, ya que cada uno tiene diferentes ambiciones y necesidades. Él, eremita con una vida social que no va más allá de los círculos intelectuales con los que interacciona, propone un hábitat propio a su oficio y edad. Ella, aunque coetánea, necesita más. Uno demanda solitud, el otro, aparador.

De aquellos polvos, estos lodos.
Gabriel García Márquez era indigente en Paris. Pedía limosna afuera del Metro y de vez en vez se subía a los vagones del Metro a cantar para recolectar algunas monedas. Vivió, como la gran mayoría de los escritores y de la gente de cualquier oficio, días de penurias extremas, no obstante, nunca dejo de escribir. Y si bien es cierto que sus novelas no le daban para vivir ni para pagar la renta, también lo es que su esposa siempre estuvo ahí, invirtiendo con su tiempo, comprensión y apoyo. Lo demás es historia. Cien años de soledad fue y es un éxito mundial y le genero dinero a raudales.

Ella y él llegaron a la relación como inversores, no como cobradores. Tan es así que cuando llego el dinero, él siempre estuvo ahí para disfrutar con ella y sus hijos el trabajo de los dos. En conclusión, no todas las parejas son parejas. Unas llegan para invertir y otras para cobrar.

Encontrar tu otredad es encontrar tu segundo día sin ayer. Es encontrar a ese otro u otra con la que sientes que tu historia empieza de cero. Historia que construyen juntos para formar un nuevo amanecer. Estas parejas alcanzan tal plenitud en su relación que cuando una de las partes llega a faltar, la otra se disminuye sensiblemente.

En las parejas en donde el motor de una o de ambas partes es cobrar, el deterioro se deja notar: una parte se envejece y la otra se frustra. Y cuando llega a faltar una de ellas (sin importar cuál de las dos), la otra no solo se rejuvenece, sino que, además, se revitaliza y vuelve a sonreír.

El otro nunca te miente, te mientes respecto al otro.
De nuevo, el tema no es definir quién tiene la razón (cada parte defiende lo que le es esencial), sino entender que lo que nos engaña es la piel. Las entrañas te dicen que ahí es. Y la razón te dice que lo es en lo físico, pero no en lo psíquico. El otro no te está engañando, tus entrañas te están engañando respecto al otro.

Si partimos de la premisa de que el secreto de todo está en el origen, pregúntese: cual es la razón primera y última que me lleva a esa relación. Si es la piel, va a terminar por fenecer (el instinto se satisface al consumarse). Si es la razón, también. Debe haber un sano equilibrio entre piel y razón. Ya que si bien es cierto que el amor que no se escribe en la piel es poesía, también lo es que cuando solo hay piel, la razón se desespera y huye.
 

¿Llegas a esa relación para invertir con tiempo, apoyo y comprensión en lo que él otro es? ¿Llega ese otro como inversor o como cobrador? Ambos roles salen a flote muy rápido. A uno le corresponde decidir si deja llevar por las entrañas o si se da el tiempo para buscar o coincidir con ese otro u otra que además de piel y razón, es Inversor.

Es importante donde vas a vivir. Lo es más, el con quien vas a vivir.

Nos leemos en el siguiente artículo.