La estructura societaria la conforman tres segmentos
antropológicos: El de los Hombres Masa, el de los Periféricos y el de los
Anómalos. En este artículo nos centraremos en los Anómalos, no obstante, nos
será menester aproximarnos a los dos primeros para entender lo que caracteriza
y diferencia a cada segmento.
El Anómalo crea mundo (2%); El Periférico lo gobierna y
vigila (5%); El Masa consume y opera (93%). Todo lo que usted usa y ve a su
alrededor fue creado por un Anómalo. El mundo es un antes y un después de ellos
y lo es en todo los ámbitos del quehacer humano.
Los Hombres
Masa y el mérito prestado.
Los Hombres Masa, aun cuando no estén conscientes de ello, ligan su valor y
prestigio en la sociedad (pareja, familiares y amistades) al prestigio de la empresa o
dependencia en la que trabajan y al puesto que en ella ocupan, así como a la adhesión
de los dogmas, costumbres y rituales de su tribu familiar y social.
El Hombre Masa necesita para vivir de símbolos; mitos; retórica y ritual (cosa
que el Periférico procurará crearles y darles).
Los Símbolos les dan identidad y sentido
de pertenencia (camiseta de la empresa, del equipo deportivo, de la selección,
así como de la marca de la ropa, de los accesorios, calzado y demás etcéteras).
Los Mitos les dan en que creer (para el Hombre Masa es más importante la
creencia que la verdad).
La Retórica les da que hablar (un hablar que hablan
los demás).
Y el Ritual, la tranquilidad y seguridad que brinda la repetición
(son entes de rutina).
Los
Hombres Masa no solo son garantía de continuidad. Son los operadores que hacen que
el mundo siga funcionando y consumiendo. Sin ellos, el mundo que han creado los
Anómalos y que han gobernado los Periféricos, dejaría de funcionar.
El Hombre Masa es monolingüe. Entiende de emociones, sentimientos, tradiciones
y costumbres. No solo se les dificulta en mucho la comprensión de todo aquello
que este fuera de estas cuatro vertientes de su habla, sino que además han
desarrollado una memoria de muy corta duración para todo aquello que se les
diga o demuestre ajeno a las variables de su lenguaje basal.
El Periférico, razón disfrazada de emoción.
El Periférico, a sabiendas
de que nada agrede más la sensibilidad del Hombre Masa que la falta de tacto al
usar la lógica y la realidad, se comunican con ellos a través de emociones, narrativas
y sentidos de pertenencia. Al hablar con la Masa usan la idealización que estos
tienen de la ética, la moral, la familia y la patria para crearles, a través de
una narrativa emotiva, la identidad y sentido de pertenencia que tanto necesitan
y anhelan (los Masa son personas símbolo).
Esto
no quiere decir que los Periféricos (personas Signo) no busquen la verdad,
la justicia o el honor. Lo buscan, pero priman más en ellos el pragmatismo y la
prevalencia del control, que la romántica idealización que el Masa hace de los
conceptos símbolo.
Su
métrica de éxito es el reconocimiento formal y la acumulación de poder dentro
del sistema. Y aun cuando nada desean más que subir de nivel, cuidan, en su
proceso de ascenso, de no enemistarse con los niveles superiores. La experiencia
les ha demostrado que no solo es contraproducente, sino que estos pueden, en el
mejor de los casos, obstaculizar su desarrollo o, en el peor de ellos,
pararlo.
Entre
sus pares (bilingües al fin), no hablan de emociones o valores. Su comunicación
es pragmática, racional y centrada en recursos, correlación de fuerzas, capital
y rentabilidad. Su motor no está en la creación de la realidad. Está en la gestión,
comercialización y capitalización política y económica que esta ofrece.
El Anómalo. Ni razón, ni emoción: Creación.
Lo que para el
Hombre Masa es la vida misma (la aprobación de los suyos y de los demás, el
ritual, el confort, el estatus afectivo) y para el Periférico el fin (el poder,
el dominio, la influencia), para el Anómalo es ruido de fondo. Para él todas
estas cosas son, en sí mismas, un ejercicio de invención para desviación. Ni
las entiende, ni las ve necesarias.
El Anómalo considera que las convenciones sociales son herramientas diseñadas para
homogenizar, distraer y simplificar las mentes. Su lealtad no es hacia la pareja,
la tribu o la estructura de poder. Es hacia su proyecto. Lo demás, le es insustancial
e irrelevante.
Disrupción y progreso.
El progreso de la especie no nace del consenso de la Masa ni de la
administración del Periférico, sino de la ruptura que provoca el Anómalo. No
obstante, es menester reconocer que una vez que el Anómalo crea una nueva
realidad en las letras, artes, ciencias, tecnología, negocios y demás etcéteras
del quehacer humano, el Periférico las capitaliza y comercializa, y el Masa las
ópera y consume como si estas hubiesen existido siempre.
Lo que distingue al Anómalo no es necesariamente su Cociente Intelectual, sino
la extraordinaria capacidad que tiene para ver en lo que todo el mundo ve, lo
que nadie ve (las cosas están ahí, solo hay que saber verlas y materializarlas).
Este ver diferente le permite crear nuevas ideas, productos o formas en todos
los ámbitos del quehacer humano en los que esta su anomalía.
El Anómalo
es anómalo en lo personal, familiar, social, laboral o empresarial. Se muestran
diferentes desde la primera infancia. Se le dificulta en demasía las relaciones
humanas, así como la plática trivial o superficial (esencia de la convivencia
en los Masas y Periféricos), lo que hace que unos y otros los marginen. Cosa
que padecen primero y agradecen después.
En
el Anómalo no solo no cabe la charla insustancial, sino que tampoco se le dan los
eventos multitudinarios. Amén de que es ajeno a todos esos ejercicios de
invención para la desviación que tanto gustan al Hombre Masa y al Periférico
(mundiales, olimpiadas y demás etcéteras). Al primero por lo que le hacen sentir, al
segundo, por el aparador que representan.
Al
Anómalo no es necesariamente elitista o asocial, el problema, si lo podemos
llamar así, es que son muy pocas las interacciones sociales que le agregan valor,
amén de las cosas más interesantes que vive y experimenta están su cabeza, no fuera
de ella.
Podrá,
es cierto, ir a un festejo, estadio o concierto, cosa que hará una vez en su
vida y solo para analizar y diseccionar lo que esos fenómenos le generan al
Masa y al Periférico. Después necesitara de varias décadas para purgarse de esa
multitud. Si usted pudiera conversar con uno de estos, éste le diría que para
él: uno es suficiente; dos, bastante; tres, multitud.
Lo
normal es que vivan en solitud (el 99% de ellos). Y si bien es cierto que son los
que más necesitarían de una pareja que les gestione el día a día (genios en lo
suyo, ineptos en todo lo demás), también lo es que son extraordinariamente
torpes en el tema de la pareja y en la relación que esta conlleva.
El Anómalo -Anómalo busca el anonimato por sobre
todas las cosas. El Anómalo – Periférico busca el reconocimiento intermitente del
aparador. Se cansan rápido de él, pero ineluctablemente regresaran a él al termino
de una nueva creación. Cosa que al Anómalo – Anómalo jamás hará.
La sociedad requiere del Anómalo para avanzar, pero los quiere lejos de
la sociedad y a cuentagotas.
Los Anómalos son, en sí mismos, una anomalía necesaria.
Nos leemos en el siguiente artículo.
Antropología y otras hierbas
Un Blog donde hablamos de temas antropológicos y empresariales. El objetivo es compartir palabras, frases e ideas que puedan ser de utilidad para la vida, la familia y la empresa. En esta diversidad que somos, me doy por bien servido si uno solo de los conceptos aquí expuestos les es de utilidad.
lunes, 14 de septiembre de 2026
Los Anómalos.
sábado, 29 de agosto de 2026
Contradicción hecha carne.
Las contradicciones, por definición, no existen. No es posible ser y no ser al mismo tiempo, no obstante, nos es menester reconocer que la contradicción es coesencial a la naturaleza humana, debido a que nuestra estructura es Hile-Mórfica (Hyle -materia; Morphé -espíritu). La materia nos conduce hacia los apetitos y afectos sensibles (en ese orden), y el espíritu, al vector contrario. Y es en este constante conflicto entre razón y entrañas que vivimos el día a día.
Si algo nos ha enseñado la antropología es que las entrañas siempre ganan. Y si bien es cierto que una mente educada las puede dirigir y contener, también lo es el que no las puede desaparecer. De tal suerte que éstas, listas y atentas a cualquier oportunidad del entorno, aprovecharán cualquier flaqueza de la mente para salir a flote y llevar a su huésped a la acción. Ya vendrá después el arrepentimiento, que puede ser temporal o de palabra. El primero nos llevará a la intermitente reiteración y el segundo a la constante consumación.
Usted me podrá decir que es ilógica esta afirmación, y tiene razón, lo es, pero los seres humanos somos incongruentes y alógicos. Y si no me cree, pregúntese cuantas cosas hace a sabiendas de que no las debe de hacer y cuantas las hace regodeándose en ellas. Le puedo asegurar que son muchas. Y no es que usted no sepa que no las debe hacer. Lo sabe, pero las entrañas lo llevan a ellas en la primera oportunidad o flaqueza de su mente y de su voluntad.
La explicación no justifica la acción.
Los seres humanos somos, pues, contradicción
hecha carne. Esto, huelga decir, no nos excusa para dejarnos llevar por los apetitos de la materia, pero si nos hace patente que el
conflicto entre entrañas y razón es, además de intenso, constante. Y que aún a
sabiendas de que nuestro andar es a contrasentido, debemos hacer todo lo
posible por gobernar lo que somos para que lo que somos no nos gobierne a
nosotros. Tarea que, no se preocupe, dura toda la vida.
El tema obedece a que en las últimas sesiones de la Abstracción hemos discutido
abiertamente este punto (razón – entrañas), debido a que un miembro de ella
puso sobre la palestra un tema personal para análisis y debate. Lo puso no con
el ánimo de hacer público lo privado (cosa que la gente hace en las redes
sociales), sino para nutrirse del análisis reflexivo de sus cofrades. Y lo hizo
a sabiendas de que la reflexión constante de aquello que demandan las entrañas
es lo que más ayuda a contenerlas, sobre todo cuando esta se hace con una
lógica contundente.
Un día sin ayer.
En la vida de los seres humanos
solo puede haber dos días sin ayer: El día que nace (literal) y el día que
conoce a su otredad (figurativo). Como el lector ya puede educir, el caso gira
en torno su pretendida otredad. O, por lo menos, a la mujer que él considera o consideraba su
otredad. El caso, para no entrar en detalles, giro en torno a la viabilidad o
inviabilidad de la relación. No por la ausencia de ganas de las partes (entrañas), sino por las diferencias psicosociales de estas (mente).
Ella pone como condición una casa que está, a juicio de él, más allá de las necesidades materiales de ambos (pareja sin hijos en casa). Una casa de cuatro o cinco habitaciones, doble sala y demás menesteres propios de una intensa vida social. Ella, fiel a sus necesidades sociales, le hizo saber que no se podría ir a vivir a una casa que este, en tamaño y espacio, por abajo de la que ya tiene.
No se trata de juzgar si la razón está del lado de ella o de él, ya que cada uno tiene diferentes ambiciones y necesidades. Él, eremita con una vida social que no va más allá de los círculos intelectuales con los que interacciona, propone un hábitat propio a su oficio y edad. Ella, aunque coetánea, necesita más. Uno demanda solitud, el otro, aparador.
De aquellos polvos, estos lodos.
Gabriel García Márquez era
indigente en Paris. Pedía limosna afuera del Metro y de vez en vez se subía a
los vagones del Metro a cantar para recolectar algunas monedas. Vivió, como la
gran mayoría de los escritores y de la gente de cualquier oficio, días de penurias
extremas, no obstante, nunca dejo de escribir. Y si bien es cierto que sus
novelas no le daban para vivir ni para pagar la renta, también lo es que su
esposa siempre estuvo ahí, invirtiendo con su tiempo, comprensión y apoyo. Lo
demás es historia. Cien años de soledad fue y es un éxito mundial y le genero
dinero a raudales.
Ella y él llegaron a la relación como inversores, no como cobradores. Tan es así que cuando llego el dinero, él siempre estuvo ahí para disfrutar con ella y sus hijos el trabajo de los dos. En conclusión, no todas las parejas son parejas. Unas llegan para invertir y otras para cobrar.
Encontrar tu otredad es encontrar
tu segundo día sin ayer. Es encontrar a ese otro u otra con la que sientes que
tu historia empieza de cero. Historia que construyen juntos para formar un
nuevo amanecer. Estas parejas alcanzan tal plenitud en su relación que cuando
una de las partes llega a faltar, la otra se disminuye sensiblemente.
En las parejas en donde el motor de una o de ambas partes es cobrar, el
deterioro se deja notar: una parte se envejece y la otra se frustra. Y cuando llega
a faltar una de ellas (sin importar cuál de las dos), la otra no solo se
rejuvenece, sino que, además, se revitaliza y vuelve a sonreír.
El otro nunca te miente, te
mientes respecto al otro.
De nuevo, el tema no es definir quién
tiene la razón (cada parte defiende lo que le es esencial), sino entender que lo
que nos engaña es la piel. Las entrañas te dicen que ahí es. Y la razón te dice que
lo es en lo físico, pero no en lo psíquico. El otro no te está engañando, tus
entrañas te están engañando respecto al otro.
Si partimos de la premisa de que el secreto de todo está en el origen, pregúntese:
cual es la razón primera y última que me lleva a esa relación. Si es la piel,
va a terminar por fenecer (el instinto se satisface al consumarse). Si es la
razón, también. Debe haber un sano equilibrio entre piel y razón. Ya que si
bien es cierto que el amor que no se escribe en la piel es poesía, también lo
es que cuando solo hay piel, la razón se desespera y huye.
¿Llegas a esa relación para invertir con tiempo, apoyo y comprensión en lo que
él otro es? ¿Llega ese otro como inversor o como cobrador? Ambos
roles salen a flote muy rápido. A uno le corresponde decidir si deja llevar por
las entrañas o si se da el tiempo para buscar o coincidir con ese otro u otra
que además de piel y razón, es Inversor.
Es importante donde vas a vivir. Lo es más, el con quien vas a vivir.
Nos leemos en el siguiente artículo.
viernes, 7 de agosto de 2026
La revolución silenciosa de Mont Pelerin.
En 1947 Friederich von Hayek, Milton Friedman, Karl Popper, Wilhem Röpke y Ludwig von Mises fundaron la Sociedad Mont Pelerin.
Los objetivos de esta eran: I) Infiltrarse en las mejores universidades de Occidente para formar en las teorías del libre mercado, a los hombres de estado y de empresa que construirían el mundo de posguerra; II) Minar la influencia del consenso colectivista de Keynes; III) Crear las bases de la globalización. El éxito de la revolución que emprendieron estos intelectuales logro que el Keynesianismo desapareciera en casi todo occidente, excepto en América Latina.
Evolución
del ingreso personal.
De
la edad de piedra al siglo XV, el 90.9% de la población mundial vivía en situación
de pobreza extrema. Y entre el 15% y 20% de la gente moría de inanición,
pero como no había redes sociales (Facebook; Instagram), la gente consideraba
que las cosas eran así, que era el ciclo natural de la vida.
El nacimiento del capitalismo permitió que la humanidad pasara de un ingreso que en el siglo XV oscilaba entre los $566 y $750 dólares al año, a uno de $25,000 dólares en el 2025. La diferencia, como dirían los socialdemócratas, es apenas perceptible.
La población de los paises que no entraron al capitalismo hasta bien entrado el siglo XX (China e India, por mencionar solo algunos), vivían a mitad del siglo (1950) en pobreza extrema. India, bajo un régimen socialdemócrata, con un ingreso promedio anual de $619 dólares. China, bajo un régimen colectivista radical, con uno de $448 dólares anuales.
China
ingreso al capitalismo en 1978, pasando de un ingreso promedio anual de $448 dólares
a uno de $25, 000 en 2025. India ingreso al capitalismo en 1990, pasando de un ingreso
promedio anual de $619 dólares a uno de $10, 400 en 2025
Pragmatismo versus romanticismo.
Las
generaciones que estaban enfocadas en la construcción
patrimonial, no tenían otra cosa en mente más que trabajar intensa e
inteligentemente para mejorar su nivel de vida y la de sus descendientes.
El cambio de tendencia lo suscitaron los que llegaron después de los constructores. Los descendientes de estas generaciones llegaron a un mundo con bases económicas, sociales y culturales que sus ancestros jamás hubiesen podido imaginar. Esta bonanza económica y cultural les permitió idealizar las teorías de Marx y Engels, al grado que hoy se enseña el manifiesto comunista, en más de tres mil programas de las mejores universidades de EE. UU.
Cierto que a los discentes de dichas universidades no se les dice que Carlos Marx jamás le pago un solo céntimo a su empleada, como tampoco se les hace saber que los trabajadores de Federico Engels tenían jornadas de doce a catorces horas diarias de trabajo, ya que son detalles insignificantes comparados con la idealización de la teoría… Y si bien es cierto que en los diez principios que publicaron en el manifiesto comunista exigían salarios justos para los trabajadores y la abolición del trabajo infantil, también es cierto que ambos hicieron suya la frase de: hágase la justicia, pero en los bueyes de mi compadre.
Los estudiantes universitarios que reciben estas teorías jamás se detienen a pensar que los académicos que promueven estás ideas, no solo están pacientemente clorofilando, sino que además disfrutan de un nivel de vida y de unas prestaciones laborales y económicas que están muy por arriba del americano medio. Las únicas preocupaciones de estos amantes de la clorofila, es ganar un poco más de espacio en el presupuesto de la universidad.
Es
de naturaleza humana estimar en poco lo que cuesta poco.
Cuando
llegas a un mundo en el que está casi todo resuelto, es fácil que vendas y
compres utopías, ya que das todo por sentado. Amén de que ninguno de estos
académicos va a perder un céntimo de sus beneficios al promover las ideas del
marxismo. Tal vez, y solo tal vez, corran el riesgo de perder su posición por
quejas de los donantes, tal como le paso a la rectora de la Universidad de
Pensilvania, que tuvo que renunciar a la rectoría de la universidad por las presiones
de estos.
La universidad, consciente de la difícil situación de esta, le dio una
indemnización de $4,4 millones de dólares y un plaza de investigadora de tiempo
completo con un ingreso asegurado. Fuera de ese altísimo nivel de riesgo que le
dejo con una muy buena indemnización y un empleo de por vida, no le paso nada
más allá de la perdida de la rectoría.
En síntesis, la bonanza económica y cultural que crearon los constructores, facilitaron la compra de utopías de las generaciones posteriores (lo mismo que te lleva al éxito, te lleva al fracaso).
El lento regreso del péndulo.
La
llegada de las nuevas tecnologías trae consigo a una nueva generación de
constructores que están cien por cien enfocados en el trabajo,
el ahorro y la inversión. Invierten vida y capital en emprendimientos que los
van a llevar al éxito o al fracaso. Estos inversores están haciendo que el
péndulo inicie un lento regreso al origen (construcción y lucha).
El primer cambio que la nueva generación de constructores exigió a las universidades de la Ivy League, es el de que formaran a sus alumnos en una visión de lucha y conquista. Al no responder estas a sus exigencias, abrieron el mercado de contratación a graduados de todas las universidades, obligando a los graduados de la primeras a competir con candidatos que antes no competían.
Lo más interesante de esto es que las universidades que más están formando a sus discentes en las teorías de libre mercado, son las estatales. Excepto en algunos paises de América Latina en los que han decidido ignorar que un sistema político que comprime artificialmente las distancias económicas, destruye en su gente la idea y el esfuerzo del largo plazo. Generando con ello una disminución de la matrícula escolar y universitaria, y un menor espíritu de lucha.
La verdad se construye, la realidad, es.
Generacionalmente
hablando, todos venimos de la más ínfima pobreza, menos del 10% de las familias
de occidente conservan una riqueza de cuatro o más generaciones.
El 70% de las familias pierden su patrimonio en la segunda generación y el 90% de ellas, en la tercera. Solo un residuo cercano al 10% logra mantener su estructura patrimonial y de trabajo por más de cuatro generaciones.
La inmensa mayoría de los millonarios actuales son de primera o segunda generación. El 79% de ellos no recibió ninguna herencia. El 3% heredo un millón o más. El 23.7% combino herencia con construcción y solo un 8.5% son ricos de más de cuatro generaciones.
Los comunes denominadores que he encontrado en los constructores y en los que heredan y construyen, es que el dinero lo ven como un instrumento de creación de valor y no como capacidad de consumo. El segundo común denominador es que todos son autodidactas y lo son más allá de los títulos académicos que ostentan. Nunca dejan de estudiar, aprender y aplicar. El tercero es que contratan gente que en lo suyo, saben más que ellos. La cuarta es que se rodean de personas que generan soluciones, no pretextos o culpables.
El cambio nos va a llevar más de una generación, pero estamos en los albores de ello.
En el inter de que esto se da, nos seguimos leyendo aquí.
viernes, 24 de julio de 2026
Un entorno en tensión.
El entorno siempre está en tensión, ya sea por el nivel de incertidumbre económico, político o militar que conlleva o por algo tan disruptivo como el nacimiento de un modelo de vida opuesto al que conocemos.
La mente va a donde la mirada va.
Cierto es que los cambios se
gestan en el decurso de las décadas, y cierto también, que poca o nula atención
le damos a estos. Al grado que cuando alguien nos dice lo que ve venir en
función de esos cambios, lo calificamos de alarmista o exagerado, ya que
nuestra visión raramente va más allá de la semana, mes o año en que vivimos,
debido a que no hemos educado nuestra mente a ver más de allá de lo inmediato.
Y cuanto más lejos se nos pida ver, más difícil e inútil nos parece la petición,
cuando la realidad es que…, para el que sabe mirar, no es difícil encontrar.
La administración de los odios.
Si algo va a distinguir en el
futuro el decurso de la segunda década del primer cuartil (2001 -2025) y
primera del segundo cuartil (2026 -2050), va a ser el de la administración de
los odios políticos. Odios que hacen patente el desgaste de la democracia que
tanto nos costó construir y de la que tan mal uso hemos hecho votantes y votados,
llegando al nivel de degradación e incredulidad que padecemos hoy.
Esta degradación y tergiversación de la democracia es lo que ha permitido que lenta y gradualmente diéramos cabida a nuevas corrientes que vienen gestándose desde principios de siglo. Corrientes que buscan instituir una democracia imperial en la que una pequeña elite de políticos, en el caso de la izquierda, o de empresarios, en el caso de la derecha, sea la que gobierne y decida más allá de los votos del pueblo. Un pueblo que ha demostrado, junto con los políticos elegidos por ellos, que ven la democracia como un sistema de gobierno en donde los que no generan ingresos deben ser socorridos con los impuesto de los que si los generan.
Si los políticos se hubiesen abocado, junto con los que votaron por ellos, a incentivar el trabajo, la creación de empleo y el respeto a la constitución y leyes de sus países en lugar de comprar votos a través de las dádivas gubernamentales, los llamados neoconservadores jamás hubiesen encontrado eco en el electorado.
La realidad es que el desencanto actual es tal que cada vez más personas de más países ven con buenos ojos un cambio de sistema, que en este caso viene acompañado de un cambio tecnológico que revolucionará el mercado laboral, lo que desaparecerá una cantidad inimaginable de puestos de trabajo y, con ellos, el sistema de contribución y gasto de los países, amén, claro está, de los problemas sociales que esto va a generar.
La identidad y sentido de pertenencia del individuo se van a ver seriamente afectados en el siguiente lustro y recrudecidos en los otros cinco. Lo que, nos hará vivir una década de transformación, caos y ajuste, en la que unos defenderán una democracia que alienta y sustenta la medianía y otros que buscarán que el sistema ponga los medios jurídicos e institucionales para que el que esté dispuesto a salir adelante, lo haga sin recurrir a las dádivas del Estado.
Para colmo de males, la historia y el entorno nos presentan democracias imperiales en las que, en muy pocas décadas, se ha podido crear y hacer lo que en el mismo período las democracias representativas no han podido hacer. El objetivo no es promover un modelo específico, sino hacer patente el intervalo de transformación, caos y ajuste que vamos a vivir de aquí a diez años.
Los neoconservadores buscan implementar una democracia en la que solo puedan participar los que tengan el conocimiento y el coraje de hacer lo que se tiene que hacer, y que solo tengan derecho a voto los que en los hechos han demostrado que pueden salir adelante con su trabajo y no con los dádivas del Estado, argumentando que estas crean una sociedad parasitaria que no produce, pero sí consume.
Un ejemplo de lo anterior es la polémica que se está dando con las nuevas generaciones, las cuales no están de acuerdo en que las empresas tecnológicas trabajen en fortalecer la inteligencia y las capacidades militares de los gobiernos. Sin embargo, justo es reconocer que la razón por la que piensan y defienden ese punto de vista es porque nunca han enfrentado un conflicto bélico que los lleve a cuestionar su postura, mientras que los que han tenido la experiencia de un conflicto, lo que buscan es estar preparados por si este se llega a dar, lo que, sin duda alguna, puede pasar. Y más en un entorno en donde todo va a ser nuevo y nadie tiene el conocimiento ni las herramientas para afrontarlo, ya que estas se están desarrollando bajo el esquema de prueba-error, que es como se lleva a cabo todo lo inédito.
Puesta en escena.
Este desencanto ha hecho que la
sociedad permita la llegada al poder de personajes que hace tres décadas
hubiesen resultado impensables. Personajes que lo que más poseen, sin demérito
de sus capacidades intelectuales, es el poder de poner en escena cosas tan
atípicas y alógicas como la motosierra de Miley en Argentina. País que ha
recibido muy poca inversión extranjera, ya que los inversionistas entienden que
una cosa es la puesta en escena y otra la garantía de continuidad. Esto último se
ve difícil en un pueblo que lleva siete décadas recibiendo dádivas gubernamentales,
lo que ha creado, en una parte de su sociedad, una cultura de merecedores en la
que el trabajo y la lucha no están dentro de sus prioridades.
Nunca pensamos en el futuro y ahí
es donde vamos a vivir el resto de nuestra vida.
Lo importante ante todos estos
cambios que ya se están gestando, es definir la forma en que cada uno de
nosotros debe prepararse desde ya, para anticiparse a todo lo que viene. Los cambios
políticos van a ser, en casos como el de Argentina, pendulares, y en otros, hacia
una derecha ajena a las dádivas gubernamentales. A esto se suma la fuerte
reestructura que va a darse en el contexto de lo laboral, donde las pensiones y
dádivas van a surgir como el principal problema con el que tendrán que lidiar gobernantes
y gobernados.
El otro tema a considerar es que las nuevas generaciones tienen que crear un
portafolio de inversiones que les ayude a generar un fondo para la vejez, amén de
construir nuevas formas de identidad y pertenencia, ya que el empleo, como lo
conocemos, va a desaparecer. La identidad y el sentido de pertenencia de una
persona ya no van a estar ligados a la empresa en la que trabaja, sino a lo que
la personas es… Y eso, va a llevar tiempo.
Mientras todo esto sucede, nos seguimos leyendo aquí.
miércoles, 15 de julio de 2026
El mito social de la educación.
La educación es un mito al que poco valor le damos en acto, mucho en el imaginario. De hecho, no solo es exiguo
el valor que le atribuimos, sino que además vivimos confundiendo instrucción
con educación.
Confusión que hace que los padres
les digan a sus hijos (y así mismos) que la mejor herencia que les pueden dar
es la educación. Lo que los impele a matricular a sus hijos en las mejores
escuelas y universidades que su capacidad económica les permita. Olvidándose de
que en esas instituciones instruyen, no educan. La educación se da en casa, la
instrucción, en las aulas.
Hay, en este revuelto mundo de la
instrucción y educación, dos tipos de saberes que la sociedad nomina como
útiles o inútiles. Útil es el que tiene que ver con el mundo de los haceres. El
inútil, el que no produce dinero. El primero, amén de hacernos la vida más funcional,
nos permite desarrollar un oficio, un puesto ejecutivo o un emprendimiento que aprecie
y pague el mercado. El segundo, nos hace crecer como personas.
Ambos, instrucción y educación, están social y culturalmente, mitificados. Y el
mejor ejemplo de ello es que la gran mayoría de las personas, al graduarse en
un saber específico (carrera técnica, profesional, maestría, doctorado), se detienen
ahí. Son poco los que nutren su saber con saberes ajenos al que ya poseen. Y
muchos menos los que nutren su ser con saberes que les exijan el desarrollo de
una disciplina física y mental que extenderán a todos los ámbitos de su vida.
Los saberes que la sociedad estigmatiza de inútiles son los que nos ayudan a darle una mejor dirección al ser (o aprende a gobernar lo que usted es, o lo que es le va a gobernar a usted).
Es importante anotar que no hablamos aquí de nada que tenga que ver con la falacia de la autoayuda, en la que lo único que no le enseñan es a pensar y pensarse (jamás podrá dirigir y mucho menos cambiar lo que no conoce). Y es menester acotar que tampoco consideramos los que tienen que ver con la numerología, astrología y cosas así (aquel que cree en los horóscopos es porque nació bajo el signo equivocado).
El objetivo de estas falacias es alejarle de su esencia, en la inteligencia de que entre más lejos este de ella, más manipulable es.
Usted podrá estar en desacuerdo con la idea de que la educación es un mito, ya que, etiquetarla así, demerita algo que, en apariencia, es muy importante. No obstante, le pido de favor que realice el siguiente ejercicio: Pregunte a sus conocidos, colaboradores o socios qué porcentaje de sus ingresos anuales utilizan para seguir instruyéndose o educándose.
Pregunta importante ya que, si la instrucción y la educación tienen el valor que supuestamente les otorgamos, el porcentaje debiera ser equivalente. No obstante, lo más probable es que descubra que estos, ya una vez que dan por terminados sus estudios, no invierten ni el uno por ciento de sus ingresos en la continuidad de su educación e instrucción.
Un sí a algo irrelevante, es un
no a algo importante.
El tiempo es el material del que está
hecho la vida. Es el único recurso que no podemos recuperar y el que más
debiéramos optimizar. La realidad, no obstante, es que hacemos un pésimo uso de
él, debido a que nada se nos dificulta más que el hacernos presente en nuestro
presente, lo que nos impele a poblar nuestro tiempo con un sinfín de actos
irrelevantes que nos permitan escapar de nosotros mismos.
Elegante es el ente que sabe elegir. Ordinario, el que eligen por él. Este está poblado de actos irrelevantes. Esos que, si pasan, no pasa nada. Sale de ellos tal como entro: dúctil y adocenado. En las antípodas están los actos importantes. Esos que, si pasan, pasa todo. Cuando sale de un acto importante, ya no es el mismo. El conocimiento que este le brinda de usted mismo le ayuda a convertirse en una mejor persona, lo cual es de suma importancia, ya que los seres humanos no estamos hechos para la cantidad, sino para la calidad.
El Homo Sapiens - Homo Ludens.
La parte Ludens es esencial en el
ser humano, sobre todo en la infancia y adolescencia. Este nos enseña a interactuar
con los otros en un marco de reglas y límites. El problema de estas dos facetas
del ser humano es que ya una vez que damos por terminado el proceso de
instrucción o formación, nos instalamos de lleno en el Ludens, sin volver a
entrar al Sapiens más que por obligada excepción.
Esto mata aquello.
En la vida, al matar una cosa, damos
nacimiento a otras. Muere la inocencia, nace la adolescencia. El libro de papel
hizo innecesaria la construcción de catedrales góticas, dado que ya no era
necesario construir estas para educar al pueblo a través de esculturas que figuraban
lo que encontrarían en el cielo o en el infierno. Así pues, el libro de papel mato
al libro de piedra, pero la muerte de este gesto el nacimiento de la literatura
y otras formas de arquitectura.
El internet es el mayor catalizador de la metamorfosis de nuestra era. Hizo innecesarias unas cosas (enciclopedias, mapas, diccionarios y demás etcéteras), al tiempo que dio nacimiento a otras (la economía de plataformas y algoritmos).
El agua corre por donde no hay
obstáculos.
La frase es de Ramiro, un cofrade que todos los domingos llega con su
tablero de ajedrez al parque para jugar con cuanto extraño se siente con él,
pero tomo la frase porque explica muy bien el por qué hemos dejado de lado el Sapiens
para instalarnos de lleno en el Ludens.
Entre más se observa y piensa un individuo menos susceptible es a las emociones y distractores externos. El uso de plataformas, redes, apuestas en línea y demás distractores, es inversamente proporcional al nivel de observación que el individuo hace de sí mismo. A menor observación, más necesidad de emociones, más uso de plataformas. Estas le proporcionan las emociones que no le puede proporcionar la observación y análisis de si mismo. El agua corre, por donde no hay obstáculos.
Un cofrade que es cirujano cardiovascular, está estudiando latín, amén de otros idiomas y habilidades que esta desarrollando, pero me quiero detener en el Latín, dado que para muchos es lo que podríamos denominar un saber inútil (no genera dinero), sin embargo, el estudio de esta lengua muerta, le ha brindado una mayor comprensión del lenguaje y de sí mismo, amén de nuevas conexiones cerebrales que enriquecen todos los ámbitos de su ser y de su hacer.
Me despido con las preguntas que le sugerí líneas arriba. Ya una vez que la gente da por terminada su instrucción y formación: ¿Qué porcentaje de su tiempo y de sus ingresos anuales destina a seguir educándose?
Nos leemos en el siguiente artículo.
lunes, 29 de junio de 2026
Una historia muchas veces contada.
El viaje a través de los libros te lleva al encuentro de grandes segmentos de la bibliofilia: el primero de ellos compuesto por toda la gama de la literatura; el segundo por el ensayo y la filosofía; y el tercero por la ciencia. Esta por demás anotar que la bibliofilia es tan rica que existen muchos más (teología, semiología y demás etcéteras), pero los tres primeros son los que más movimiento tienen en el mercado.
La literatura nos brinda personajes y marcos de referencia;
El ensayo y la filosofía, ideas y
conceptos;
La ciencia, datos… En este artículo nos centraremos en la literatura.
En esta encontraremos libros que son muy buenos. Otros que entran en la clasificación de dudosos. Unos más que son escritos para la masa. Y por último los que forman el binomio compuesto por los no tan buenos y los que, al hacer algunos ajustes, se tornan en buenos o muy buenos.
Los buenos (clásicos o no), son aquellos que además de presentarnos un argumento que se sostiene por sí mismo, nos brindan un cúmulo de personajes que nos muestran lo que somos como especie y lo que somos en lo individual cada uno de nosotros.
Los dudosos son los libros de los escritores noveles. Al leerlos no sabes si te
vas a encontrar a Mary Shelley o a Frankenstein. Sirva de ejemplo la primera
novela de Carlos Ruiz Zafón (La sombra del viento). Fue todo un éxito. En este
caso nos encontramos con Mary Shelley, pero en mucho otros lo que encontramos
es un Frankenstein (los no tan buenos o de desecho).
Luego están los escritos para la Masa (personas en las que pesa más la emoción
que la razón). En estos el argumento y los personajes son lo de menos. Lo
importante es que reflejen las ambiciones y frustraciones del hombre masa. Sirva
de ejemplo: El Conde de Montecristo. Un libro pobre en cuanto a personajes y
argumento, pero rico en cuanto frustraciones y fantasías de la masa. Es la
historia de un hombre que se hace inmensamente rico gracias a un tesoro (hoy la
lotería, me late, pronóstico deportivo y demás etcéteras) y que usa su riqueza para
vengarse de aquellos que lo ofendieron o dañaron.
Lo que Alexandre Dumas no le puede decir al lector (no le comprarían el libro), es que aquel que toma venganza se rebaja al mismo nivel de aquellos que le ofendieron.
Y por último están aquellos en los que el argumento no se sostiene por sí mismo (los no tan buenos). Esos que no son necesariamente un Frankenstein (libros de desecho), pero si rescatables. Por ejemplo: Drácula de Abraham Stoker. Este nos presenta un personaje que es inmortal y todo poderoso, pero que le tiene miedo al ajo. Si haces a un lado la figura de Drácula y te centras en los demás personajes, descubrirás que tienes ante ti una obra maestra que habla del valor de la amistad, de la palabra y de la dignidad del ser humano. Libro que, por la riqueza de sus personajes, es menester conservar.
Una historia muchas veces
contada.
Lo más importante de la
literatura es que esta te ayuda a entender que somos una historia muchas veces
contada. Nos alegran, apenan y afligen exactamente las mismas cosas que
alegraban, apenaban y afligían a nuestros ancestros... Y entre más atrás viajas en el
tiempo, más claro es el que nos mueven los mismos principios,
resortes y motores que movieron a nuestros ancestros y moverán a los que nos
sucedan.
Las críticas que en el devenir de
la historia ha hecho cada generación a la aparente decadencia de su entorno, a
las generaciones que le antecedieron y a las que le suceden, son las mismas. Las
nuevas se quejan de la incomprensión y obsolescencia de las que les anteceden…,
y estas de la incomprensión, distancia y pérdida de valores de las que le
suceden.
No importa si viajas a la Grecia clásica, al medievo, al renacimiento. A la era industrial,
cibernética o de Inteligencia Artificial. Los libros editados de cada una de
estas épocas nos muestran exactamente lo mismo: Que somos una historia muchas
veces contada.
Nota: Pocos años después de que
salió la imprenta, la gente culta del siglo XV se quejaba de que ya no había
libros manuscritos, cosa que, desde la óptica de ellos, dejaba ver la debacle
del ser humano. Similar a los que lo que hoy se dice de la Inteligencia
Artificial.
La historia nunca se repite. El
hombre, siempre.
El problema, si es que podemos
usar esa palabra, es que sin importar cuantas veces se repita la especie, cada
uno de nosotros tiene que vivir su propia historia. Y vivirla como si esta
fuera única y diferenciada de todas las demás (que lo es). Aun cuando no exista
en ella nada que no hayan padecido o disfrutado las generaciones que nos
precedieron.
En la vida se entiende lo ajeno y se comprende lo propio. Y es precisamente la comprensión de lo propio lo que nos lleva a pensar que nuestra vida es más rica, interesante y compleja que la que han vivido todos los demás. Cosa que es cierto en lo individual y falso en lo universal (vivimos mejor que nuestros ancestros).
La importancia de la literatura.
Más allá de esa centrípeta ilusión que nos embarga y que nos hace ver nuestra
vida como el centro de todo, lo invito a que nos centremos en la literatura y
en el análisis de los personajes que esta nos regala. Análisis que nos va a
ayudar a leernos mejor a nosotros mismos y a nuestros semejantes, amén de visualizar
con algo de antelación las posibilidades de éxito o fracaso de las decisiones que
tenemos en proceso.
Quién es más necio: El necio o el
que discute con el necio.
La tradición rige nuestro proceder
con ideas y conceptos de gente que ya no está, pero también es el oráculo al
que acudimos los vivos para acceder a lo ya probado (sabiduría del pasado). Podemos
ver a la tradición como la democracia de los muertos o como el oráculo de los
vivos, anverso y reverso de una moneda que encontraremos en la literatura. A
nosotros nos corresponde decidir si aprendemos de ella y aprovechamos el camino
o si la ignoramos y nos repetimos.
Aceptar lo que la literatura nos
ofrece nos es de suma utilidad para no repetirnos en los errores que obedecen a
nuestra natura (razón por la que nos repetimos), pero que la literatura nos
ayuda a identificar, reconocer y atemperar.
El análisis de los personajes que esta nos regala nos permite ser testigos del devenir
y final de estos, al tiempo que nos ayuda a anticipar el nuestro. Comprendiendo
que además de ser una historia muchas veces contada, somos también, perdonando el
oxímoron, relevantemente irrelevantes.
No nos vaya a pasar lo que a ese candidato que perdiendo a sus padres cuando infante, le decía con mucho orgullo a la audiencia que presenciaba el debate…, que él se había hecho a sí mismo. A lo que su contrincante respondió: pues hizo poco.
En el intertanto de que exploramos esta veta del saber y tratamos de hacer más con lo nuestro, lo invito que nos leamos en el siguiente artículo.
domingo, 14 de junio de 2026
La metamorfosis del amor.
Recién recibí una llamada de unos Operadores áureos. Un argentino y un mexicano. Ambos con vasta experiencia en el mercado del oro. El objetivo de la llamada no era otro más que el consultar sobre un instrumento financiero que les puso sobre la mesa un comprador ajeno a su mercado y con el que nunca habían trabajado. El instrumento, huelga decirlo, no tenía posibilidad de operarse. No en la forma en que opera el mercado áureo. El comprador, fiel a sí mismo y al mercado en el que trabaja, les ofreció un instrumento que se pagaría en el momento en el que a él le pagaran el oro.
Les hice saber que la operación no era viable, debido a que el instrumento que
se les ofreció no opera con liquidez inmediata. Sin embargo, era tal el interés
de uno de ellos en cerrar la operación, que me pidió que buscará el cómo sí del
instrumento en cuestión.
Desesperado con este último, les
comenté que en la vida nada hay más fácil que convencer a quien desea ser
convencido. Y que si algo me quedaba claro es que ellos querían ser convencidos
de que iban a poder hacer la venta con este cliente, dado que ellos creían, desde su imaginario, que al lograr una operación
con un comprador de tal prestigio y relevancia, se vendrían en cascada muchas
otras oportunidades de venta que nadie en el mercado áureo había contemplado.
El comprador, conocido social del
socio Porteño, nunca ha operado en el mercado áureo. Su saber esta en las Notas
de Termino Medio y en las mesas de intercambio, no en la compraventa de oro.
Les hice ver, dada la insistencia de uno de ellos, que se estaban enfocando en
el síntoma y no en la causa. Y que la confianza, cuando carece de fundamento, se hace esclava de la suerte. Que yo entendía que confiaran mucho en su
comprador, dado el prestigio que este tiene en el mercado secundario, pero que
su confianza estaba basada en el prestigio y relevancia del comprador y no en el instrumento
que este les ofrecía.
Al no poder vencer la resistencia de uno de los socios que con denuedo insistía
en que buscará el cómo sí, me permití explicar lo que sucede cuando te enfocas
en el síntoma y no la causa… Y lo hice a través de la problemática que está
enfrentado la cultura occidental en lo concerniente a la baja en la tasa de
natalidad. Para tal efecto les explique lo que habían hecho varios países del orbe para
revertir este proceso y las razones por las que fracasaron.
La baja en la tasa de natalidad no se debe necesariamente a un tema económico.
Este, en sí mismo, es síntoma, no causa. Razón por la que los incentivos
económicos y fiscales que algunos países ofrecieron para revertir el proceso estaban
condenados a fracasar.
La causa raíz que está generando
una baja en la tasa de natalidad es que cambio el rol de la mujer en el mundo y
mientras este no cambie, no va a cambiar la tasa de natalidad. Se van a
requerir un mínimo de dos generaciones para que el rol de la mujer tome una
nueva forma. No sabemos cuál va a ser, pero va a suceder.
Así ellos, a sabiendas de quienes son sus compradores, se abocaron a explorar
nuevas alternativas de venta, pero en el mercado equivocado. Por lo que nada
que hagan ahí va a funcionar. Lo que tienen que hacer es regresar al origen.
Usted dirá, y con justa razón, que qué tiene que ver esto con la metamorfosis
del amor. Lo que pasa es que días después me llamó el socio mexicano para decirme
que se había quedado rumiando el ejemplo (tiene tres hijas) y que no estaba de acuerdo con la causa que presente.
Que él pensaba que la causa raíz es que había cambiado el significado que las parejas le dan al amor. Para tal efecto me planteo la siguiente interrogante: ¿Existe el amor o lo que existe es la idea del amor en la pareja? Y si el amor existe, entonces lo que cambio es el significado que las parejas le dan al amor, lo cual poco o nada tiene que ver con el rol de la mujer en el mundo.
Mi respuesta a bote pronto fue que el amor de pareja existe y que el que tenga dudas de ello, que voltee a ver a sus ancestros, los cuales, más allá de los mil y un avatares y dificultades que tuvieron que enfrentar y resolver, hicieron una vida juntos.
El amor es una decisión.
Me queda claro que el ojo quiere
su parte. Y es precisamente esa parte lo que hace que en un principio nos llame
la atención la estética del otro. Pero, si bien es cierto que la piel atrae la
mirada, también lo es el que no la retiene. Lo que nos retiene junto al otro
esta más allá de la piel.
Conforme vamos tratando y conociendo lo que el otro es, es que nos vamos dando cuenta de si en su ser y hacer esta nuestra otredad (un yo mismo, pero mejorado). Así pues, lo que nos mantiene junto al otro es lo que lo que su humanitas es, no lo que su piel es.
Amas lo que la persona es, no lo que su cuerpo es.
El cuerpo va a vivir un inexorable
deterioro, de tal suerte que si lo que te retiene junto al otro es solo su geografía
corporal, entonces estas en una relación en la que prima el instinto, no el
amor. Una relación que carece de profundidad sentimental, intelectual y
espiritual, va a terminar más pronto de lo que las partes se imaginan, debido a
que por lo mismo que llegas a una persona, la dejas.
Si eso que te llevo a esa persona no posee esa abisal fisura que brinda la otredad, te vas a ir en cuanto el vació te alcance. Vació que, está por demás decirlo, lo vas sintiendo de manera progresiva…, hasta que llega el momento en ya no puedes con él. Y es justo ahí cuando renuncias a aquello que te lo genero, ya sea una relación de pareja, de trabajo o de evasión social.
No obstante, cabe aclarar que no es necesariamente que el otro o lo otro te haya generado ese vació, ya que desde un inició sabias que no era ahí. Lo que te convierte en coautor de tu propio vació. El problema es que, si no resuelves la vacuidad que te lleva a ello, te pasaras la vida migrando de vació en vació y de caos en caos.
Y respecto al significado del
amor, lo que ha cambiado es que estamos inmersos en un presentismo que carece
de intención de futuro. Pero esto no va a poder extenderse más allá de una o
dos generaciones, ya que, cuando el futuro los alcance (y los va a alcanzar), van
a descubrir que no solo están más solos e insatisfechos que nunca, sino que
además no están acompañados ni de sí mismos.
Justo cuando estas generaciones lleguen a ese
momento, es que vamos a regresar al origen, pero como los seres humanos somos
animales de corta memoria, regresaremos a ello atribuyéndoselo a otras causas…
En el intertanto, nos seguiremos leyendo aquí.