domingo, 24 de mayo de 2026

La cumbre China . EE. UU y el antiamericanismo.

Recién se llevó a cabo lo que en los medios se ha denominado la cumbre China – EE. UU, en la que la gran mayoría confirman el poderío creciente de China y la lenta debacle de la hegemonía de EE. UU. Opiniones que no solo encuentran su sustento en el antiamericanismo propio de la época, sino en la palabras de Xi Jinpin sobre la trampa de Tucídides.

Comentario, desde mi óptica, poco afortunado, ya que, si bien es cierto que Tucídides le hace saber a sus contemporáneos que Esparta, ante el temor del creciente poderío de Atenas, le declararía la guerra a esta, lo que en sí mismo será el principio del fin de Esparta. Lo que no se comenta de la trampa de Tucídides es que Atenas perdió la guerra.    

Los comentarios que los expertos y que el público en general ha hecho sobre la cumbre Chino – Americana, obedecen a nuestra época y circunstancia, somos hijos de nuestro tiempo. Si hubiésemos crecido en el siglo XIX y la cumbre hubiese sido Inglaterra – Alemania, los medios del momento promoverían la debacle de Inglaterra y el ascenso del segundo.

El antiamericanismo propio de la época nos ha llevado a achacar a EE. UU todos los males, al tiempo que romantizamos a Europa e idealizamos el innegable desarrollo de China. No obstante, en este romantizar al primero y denostar a Estados Unidos, se nos olvida que la Europa que idealizamos es la que invento dos de los sistemas (Nazismo y Socialismo) que más vida y daños han causado a la humanidad, amén de que fue la que promovió el esclavismo a nivel global.

Cierto que el esclavismo fue un fenómeno global y que los mismos esclavos cuando alcanzaban su libertad (libertos), compraban esclavos en cuanto su economía se los permitía para ponerlos a trabajar en sus tierras y alfarerías. También es cierto que en África imperaba el esclavismo antes de que llegará el hombre blanco. Pero fue Inglaterra la que hizo del esclavismo un mercado global, secundada por las otras naciones europeas que deseaban capitalizar ese mercado.

El objetivo no es denostar el esclavismo que Europa impuso a nivel global. Este obedecía a su tiempo y si lo hemos de juzgar, tendría que ser con los ojos de su tiempo y no del nuestro. Lo que si nos queda más cerca es el nazismo y socialismo que los europeos le legaron al mundo y en que muchos lugares han tomado carta de natalidad.

Por otro lado, es menester reconocer que China es una potencia en ascenso. Muy lejos aún del poderío de EE. UU, pero en ascenso, sin embargo, tiene algunos problemas estructurales que le llevaran varias décadas resolver antes de pensar en aventurase como Hegemon, cosa, que es menester anotar, no está en su ADN.

Lo que vemos de China representa el 20% de lo que esta es. El otro 80% está a años luz de ese 20% que observamos y publicitan. Es como si usted viajara a la ciudad de Chihuahua, Querétaro y Monterrey y pensará que todo México es así. Pus lo mismo acece con lo que ve de China. El 80% que no ve está muy lejos del 20% que si ve.

China tiene problemas estructurales que no vemos pero que debemos considerar:
En esta primera etapa de su desarrollo necesita entre 15 y 16 millones de barriles de petróleo por día para operar, pero sus campos petrolíferos (maduros y de alto costo de extracción), difícilmente llegan a los 4 millones de barriles al día. En otras palabras, necesita importar más del 70% del petróleo que requiere, el cual pasa, en su gran mayoría, por el Estrecho de Malaca. Si EE. UU. o una coalición hostil bloqueara ese estrecho de apenas 2.5 kilómetros de ancho en su punto más angosto, la economía china se asfixiaría en semanas.

Aunado a lo anterior, es menester considerar que China no tiene salida al mar. La salida al mar la tienen Japón, Taiwán, Filipinas, todas aliadas de Occidente, amén de que son paises con los que históricamente se lleva mal.

El otro punto por considerar es el del agua potable y el de las tierras cultivables. China tiene el 18% de la población mundial, pero solo el 7% del agua dulce y el 9% de las tierras cultivables del planeta. Necesita de Brasil y de EE. UU. para alimentar a su población y a su ganado.

Su demografía y economía interna son bombas de tiempo. China implementó la política de un solo hijo, lo que en sí mismo es un suicidio demográfico. Su población ya empezó a encogerse y su fuerza laboral alcanzó su punto máximo hace años. Tan es así que para el 2050 perderá cientos de millones de personas en edad de trabajar. Tendrán una pirámide poblacional en la que un joven en edad de trabajar mantendrá a dos padres y cuatro abuelos.

Es menester anotar que más allá de sus encomiables avances tecnológicos, sigue dependiendo de la propiedad intelectual y de los semiconductores avanzados de Occidente (y de Taiwán, ASML en los Países Bajos, EE. UU., Japón). Cierto es que está invirtiendo ingentes sumas de dinero en replicar tecnologías que sus competidores ya dominan, pero su avance va a tomar algunas décadas más.

Amén de lo ya dicho, es menester considerar que lo que milenariamente impera en ellos es el concepto de "Reino Medio" (Zhongguó). En otras palabras, ni buscan ni les interesa evangelizar o expandir su estilo de vida como antaño lo hizo Inglaterra y hoy EE. UU. Lo que buscan es que el resto del mundo reconozca su capacidad tecnológica y comercial y que no se metan con su forma de gobierno.

El tema es que cuando China llegue a ser una potencia próxima a EE. UU se va a encontrar otra igual o más fuerte que ella que le va a preocupar mucho más. India ya superó a China en población, amén de que tiene una demografía que promedia los 28 años, frente a los 39 de China.

En síntesis, a lo que fue EE. UU a China es definir la forma en que van a operar la interdependencia que tienen una de la otra. China, como gesto de buena voluntad, regresará la vista antes de las elecciones de medio termino en EE. UU, lo que le permitirá a Trump reposicionarse con su base y enamorar a ese 60% que decide el voto.

Nota: el que esto escribe ha hablado erróneamente de la polarización reinante en EE. UU. La Base de Trump representa el 25% del electorado. La base de los Demócratas, el 15%. El 60% restante decide en función de su economía personal, es decir, votan en función de las circunstancias del momento. Ese 60% es el segmento que llevo a Trump a la Presidencia y el que buscará rescatar.

Conclusión: No hay tal polarización. Lo que hay un un voto racional sujeto a la economía de ese 60% del electorado que no decide en función de un partido, sino de lo bien o mal que lo ha hecho el gobernante de turno. 

Nos leemos en el siguiente artículo.  

viernes, 22 de mayo de 2026

El éxito de las malas noticias.

La prudencia, cuando joven, virtud. Cuando mayor, instinto.
La prudencia nos ha mantenido vivos y es ese instinto natural hacia la conservación el que hace que le demos más valor a las malas que a las buenas noticias. Un medio que en su origen decida distinguirse de los demás por la publicación de buenas noticias, está condenado a perecer. Los seres humanos poseemos un sesgo natural hacia las notas negativas y entre más negativas y alarmantes, mejor.

Analice los titulares de los medios o de los videos de YouTube. Todos se presentan con encabezados alarmistas, ya que estos captan más la atención que los que enuncian y explican con una racionalidad lógica la realidad. Cierto que esto se matiza en función de la geografía, raza, historia y cultura que dicha geografía generó.

Un entorno cálido (América Latina) desarrolla seres exultantes en lo positivo e iracundos en lo negativo. Un entorno gélido (Países Nórdicos) desarrolla seres reflexivos e introspectivos. Los primeros les dan un muy alto valor a las notas alarmantes y las asumen con un muy bajo nivel de escrutinio. Los segundos, sin demeritar el valor alarmista de los titulares, lo que valoran es el contenido de estas. Esto no significa que una latitud sea mejor que otra, simplemente, son distintas. Cada una con sus yerros y aciertos, pero distintas.  

Sirva esta disgregación para explicar el caso México. En un artículo anterior (https://antropologiayotrashierbas.blogspot.com/2026/03/riesgo-mexico.html), comentaba que el gobierno de EE. UU, sin importar quien sea el inquilino de la Casa Blanca, ve al gobierno de México como un socio no confiable, con un cáncer ideológico e institucional que representa para ellos un problema de seguridad nacional (3,145 kilómetros de frontera) y que a nosotros nos va a llevar más de dos sexenios revertirlo.

Recién nos hizo saber el Secretario de Economía del pais (Marcelo Ebrard) que tenemos que aprender a trabajar con aranceles y revisiones anuales, dado que es la realidad con la que operará el T-MEC en lo sucesivo. Cosa que seguirá bajo este tenor (y estos son palabras mías), hasta que México deje de representar un problema de seguridad nacional para EE. UU, lo cual estimo nos va a llevar de dos a tres lustros.

El inteligente prevé, el estúpido constata.
Dado lo anterior es menester que tomemos en cuenta en nuestra planeación financiera, de ahorro y de inversión, el hecho de que vamos a enfrentar una suma de años de bajo crecimiento económico, en donde el ahorro y la racionalidad del gasto deberán ser la prioridad de las familias y de las empresas.  

Es importante anotar que el partido en el poder no solo se va a radicalizar antes las presiones que está recibiendo del gobierno y de las cortes americanas, sino que van a hacer todo lo que sea menester para conservar la silla presidencial de uno a dos sexenios más, ya que están ciertos que en cuanto sean defenestrados de esta, serán juzgados y encarcelados por quienes les sucedan en el poder.

EE. UU y México: Vencedores y vencidos.
La diferencia entre vencedores y vencidos no es necesariamente la astucia de los primeros, sino la vanidad de los segundos. Esta les obnubila la mirada y en lugar de ver las cosas con ojos de realidad, las ven con ojos de posibilidad.

Justo es lo que le está pasando al gobierno de México. La Presidenta posee cerebro científico, pero no alma de científico. Su animae no está en la ciencia. Está en una izquierda utópica, anacrónica y retrograda que no tuvo, tiene ni tendrá lugar en nuestro pais, ya que atenta contra lo más profundo del ser humano: la libertad y seguridad del individuo.

La memoria es caprichosa. La melancolía, más.
Lo más peligroso de la melancolía es que esta nos puede llevar a sentir nostalgia de lo que no sucedió. La presidenta está consciente de la situación, pero pesa más en su animae lo que no ha sucedido que la situación actual. Al grado que tanto ella como su guía y rector, están dispuestos a sacrificar al pais en aras de cristalizar lo que no han podido lograr: la consolidación de un gobierno seudo socialista que les permita perpetuarse en el poder, no para el beneficio del pueblo de México, si para el de ellos.

Duro oficio el del rey el de contradecirse a sí mismo.
No obstante, y sin el ánimo de contradecir lo ya enunciado, pienso que lo que es más probable que acontezca es que la presión de EE. UU sea tan fuerte, que el partido en el poder va a batallar más con el crimen organizado que con la ciudadanía para conservar la presidencia y gubernaturas que ostenta.  

Conforme el crimen organizado pierda cotas de poder y de negocio por el embate que las autoridades se vean obligadas a hacer, será más público y notorio el cobro de facturas que estos les hagan a los políticos con los que establecieron alianzas electorales y de negocio.

Esto no quiere decir que los índices de seguridad vayan a mejorar de manera expedita, pero sí que al paso de los años iremos constatando una mejoría en los índices de seguridad. Mejoría que incentivará el desarrollo del comercio y de la pequeña empresa.

Es importante anotar, para los que tienen la esperanza de un rápido cambio de gobierno, que la posibilidad de que así sea es muy baja. Cierto es que de aquí a que termine el sexenio muchas cosas pueden pasar, pero para que ello suceda, la oposición debería construir un plan de gobierno que le haga sentido al elector… Y en este momento, ni oposición hay.

EE. UU va a seguir con la presión, pero sin desestabilizar de manera contundente a Morena. Esto significa que también vamos a ver ordenes de extradición de miembros prominentes de otros partidos (principalmente Verde y PT), lo cual será magnificado por Morena para enunciar los yerros de estos y ocultar los propios.

Nos quedan, pues, de uno a dos sexenios más con Morena, pero con condiciones más amables para la ciudadanía, para el comercio y para la pequeña empresa.

Nos leemos en el siguiente artículo.