martes, 31 de octubre de 2023

La destrucción creativa.

 El mundo entra, cada determinado tiempo, a un proceso de reacomodo estructural. La intención de estos procesos es erradicar la desigualdad, equiparar oportunidades y generar mejores condiciones de estabilidad y desarrollo.

El proceso, aunque necesario, no dejar de ser errático, pues si bien es cierto que hay un reacomodo cupular y una mejora en la estructura social, también lo es que al paso del tiempo se imponen los mismos males que deseaban erradicar.

Esto no quiere decir que los cambios no sean positivos, lo son, pero nunca en la medida que se pretendía de origen. La pobreza es el mejor ejemplo de ello. Previo al siglo XX, el 90% de la humanidad vivía en estado de pobreza. En la actualidad solo el 18% vive en ella, amén de que la de hoy, en nada se equipara a la pobreza de subsistencia que imperaba en los siglos previos al XX.

Otra variable que ha mejorado gracias a estos reacomodos estructurales es el de la desigualdad. Los jóvenes de hoy tienen muchas más oportunidades de mejorar su calidad de vida que la que tuvieron sus padres. A finales del siglo XIX y principios del XX, el 80% de la población trabajaba en el empleo doméstico, en las minas o en el campo.

Cuando el proceso de reacomodo estructural termina bien, el siguiente proceso se dará al paso de muchas décadas. Cuando termina mal, a los pocos años del primero. Un ejemplo de ellos son las dos grandes guerras. La Segunda Guerra Mundial fue para corregir los errores de la Primera.

Los cambios estructurales se gestan a través de cuatro fenómenos. Huelga decir que entre más fenómenos incidan en el cambio, más dramático y doloroso es el proceso.

Fenómenos que inciden en cambio estructural:
Guerras masivas; Transformaciones tecnológicas; Estados Fallidos; Pandemias.

Guerras masivas.
Estas obedecen a las cúpulas y se gestan para cambiar al grupo que está en el poder. Es una lucha entre elites que se extiende en geografía y tiempo en función del poder y recursos de los contendientes.

Huelga decir que el pueblo no crea guerras, crea revoluciones, no obstante, el principio que rige ambos movimientos es el mismo: a mayor derramamiento de sangre, mayor cambio.

La Revolución francesa, aunque violenta, tuvo un menor derramamiento de sangre que la rusa, lo que permitió que la casa reinante regresara al poder. No paso lo mismo en Rusia. En esta no solo eliminaron a toda la casa reinante, sino que además acabaron con todos los grupos de poder que rodeaban al Zar (a mayor derramamiento de sangre, mayor cambio).

La Primera Guerra Mundial fue una guerra entre primos, y si bien es cierto que fue extraordinariamente violenta (diez millones de muertos), también lo es que el cambio radical se dio hasta la Segunda Guerra Mundial, que fue cuando murieron los imperios y nacieron los estados. El costo, 60 millones de muertos.  

Lo paradójico de las guerras masivas no es solo el costo (derramamiento de sangre), sino que estas terminan siendo el caldo de cultivo de las siguientes. Los objetivos de estas guerras son: cambiar al grupo que está en el poder; equiparar oportunidades, combatir la desigualdad y crear mejores condiciones de estabilidad y desarrollo.

Al crear mejores condiciones para la estabilidad, crean las bases para que mejore la economía y con ella las oportunidades de la población (lo que en principio disminuye la desigualdad). El problema de la economía es que ya una vez que está crece sostenidamente, crece con ella la desigualdad, lo que ineluctablemente crea la lenta simiente de la siguiente guerra masiva.

El mundo entro desde hace algunos años en un reacomodo estructural que se ha ido recrudeciendo. Tan es así que la guerra que estamos viviendo es mundial, solo que las armas son más financieras, tecnológicas y de mercado que de misiles y balas.

¿Vamos a enfrentar un problema balístico?
La respuesta es sí. Esperemos que sea menor, ya que los misiles que realmente dañan a la contraparte son financieros y de mercado.
  

Transformaciones tecnológicas.
Las transformaciones tecnológicas cambian la forma de trabajar y con ella el concepto de la relación laboral. Entre más radical sea la transformación más miedo genera en la masa laboral. Un ejemplo de ello fue el Ludismo. Movimiento que se gestó a principios del XIX y que consistía en destruir los telares industriales y las máquinas de hilar en aras de conservar el empleo.

Nuestra transformación tecnológica está en la Inteligencia Artificial (IA). Un cambio que excede todo lo visto. A está se le han añadido atributos que no posé, ya que una cucaracha siempre tendrá más inteligencia que el robot más avanzado. Esta sabrá en qué momento esconderse, huir o atacar. Un robot, por lo menos hasta lo que conocemos en este momento, no tiene esa capacidad.

Se estima que la IA reduzca sensiblemente el trabajo iterativo que hacemos los humanos, reduciendo en un 60% la plantilla laboral de las empresas. Esto va a generar cambios dramáticos en la relación laboral y fuertes presiones sociales en lo gubernamental.

Estados Fallidos.
Un estado fallido es aquel que no solo no brinda bienestar a su población, sino que además representa un riesgo para la seguridad internacional, tanto por la inestabilidad que genera en el entorno como por la enorme ola de refugiados que buscan asilo o trabajo en otros paises.

Condiciones de un Estado Fallido:
Altos niveles de criminalidad, delincuencia organizada e inseguridad ciudadana;
Altos niveles de terrorismo y/o narcotráfico;
Incapacidad de las fuerzas de seguridad para responder al terrorismo o al narcotráfico, así como la participación de estas en dichas actividades.
Altos niveles de informalidad y pobreza;
Crisis económicas, inflación y desempleo;
Incapacidad para suministrar servicios básicos y/o de salud a su población;
Sobrepoblación y contaminación;
Bajo porcentaje de personas con nivel de educación superior;
Alta cantidad de asentamientos irregulares;
Alta emigración cualificada (perdida de talento);
Mayoría de la población con primaria o secundaria incompleta;
Pérdida de control gubernamental en algunos territorios o perdida de territorio;
Uso e imposición de las fuerza de seguridad en los ámbitos civiles;
Incapacidad para responder económica e institucionalmente ante emergencias naturales y nacionales;
Incapacidad para interactuar con otros paises como miembro pleno de la comunidad internacional.

Haga usted su análisis e identifique cuantos de los estados que conoce pueden considerase fallidos o en tránsito de estarlo.

Pandemias.
Las pandemias se miden bajo el mismo principio de las Guerras Masivas, a mayor mortandad, mayor cambio. Lo cierto es que más allá del dolor que estas generan, el cambio que suscitan en la estructura y en la relación laboral es positiva: mejoran los salarios y las condiciones de trabajo.

Recién salimos de una pandemia y no está del todo claro lo que va a resultar, pero lo que ya es un hecho es que han mejorado los salarios y que el trabajo remoto va a ser cada vez más común.

Conclusiones:
Estamos viviendo un reacomodo estructural en el que se conjugan, en mayor o menor grado los cuatro elementos. En algunas naciones más que en otras, pero la afectación va a ser mundial.

Uno de los cambios inmediatos es que vamos a tener que aprender a vivir con una inflación de uno a dos puntos arriba de lo acostumbrado y con unas tasas de interés acorde a ellas. La globalización va a tomar nuevas formas (bloques y regiones) y los nacionalismos y populismos se van a exacerbar.

Ante este marasmo de incertidumbre que vamos a vivir, mi recomendación es que consideren que hoy, el uso que hagan de su tiempo y de su dinero, va a tomar más relevancia que nunca…

Los hechos están ahí. Nos corresponde a nosotros decidir.

Nos leemos en el siguiente artículo.

jueves, 26 de octubre de 2023

La búsqueda del estatus.

La búsqueda del estatus es una necesidad y una trampa. Necesidad en el inter de que defines tu personalidad; trampa cuando a falta de definición, vives inmerso en la búsqueda de un estatus que no te va a brindar lo que no tienes: identidad.

El orgullo está basado en lo que en hechos sustento de mí; la vanidad en la idea que quiero que los demás tengan de mí.

La persona que ya definió su identidad, que ya sabe lo que es, jamás habla de sí, de sus propiedades, bienes o saberes. Es un conversador que se dedica más a escuchar que hablar. No necesita demostrar nada, ya es. El estatus y símbolos de poder que acompañan a este, le son insustanciales. Estos no pueden sustituir lo que él es ni hacer lo que él hace. Su hacer es útil y silencioso. Trata, en la medida de lo posible, de pasar desapercibido. Se dedica a escuchar, observar, aprender y a mantenerse lejos del aparador.  

El que está en proceso de definir su identidad, se mostrara orgulloso y vanidoso. Orgulloso por lo que en hechos va logrando; vanidoso por lo que aún no es y desea que los demás piensen que es. La vanidad ira despareciendo en la medida en que vaya definiendo lo que es, ya que a partir de ese momento dejara de invertir tiempo y energía en lo que no le compete y a hacer alianzas con aquellos otros que saben y pueden lo que él no. Esos otros que le ayudan a ser mejor en lo que es, al tiempo que él les ayuda a ser mejores en lo que son.

Definirse es excluirse.
El problema de la definición es que ya una vez que te defines, te excluyes. Te haces dueño de tu definición y ajeno a todo lo demás, lo cual hace que tu mundo se circunscriba a una parcela muy pequeña respecto al mundo y gigante respecto a ti. Lo que tienes que decidir es si quieres estar en todo o en ti.  

El que llega a la edad adulta sin definir lo que es, se mostrara centrípeto, vanidoso y presuntuoso. La falta de identidad lo impulsara, como mecanismo inconsciente de compensación, a buscar el estatus y símbolos de poder que acompañan este. Constantemente hablará de sí y de sus aparentes logros, bienes, haceres y teneres. Vivirá tan de cara al aparador que le dará más valor al parecer que al ser. No olvidemos que el que no tiene identidad se vive imaginando que es ese otro yo que imagina que imaginan los demás.  

Su necesidad de reconocimiento lo hará rodearse de personas a las que apreciará más por sus halagos que por sus aportes. El problema de las personas que carecen de identidad es que, cuando la realidad los acota o la incapacidad por edad o enfermedad los alcanza, descubren que están más solos que nadie, ya que ni siquiera se tienen a sí mismos.

La búsqueda del estatus o necesidad de sobresalir es un proceso por lo que transita todo lo vivo. Es un impulso que nos impele a buscar y ganar un espacio en nuestro entorno, sobre todo en la infancia y adolescencia. Es una etapa en la que nos es menester diferenciarnos de los demás, ya sea por una cualidad, una capacidad o por nuestro ser, hacer o tener.

En el intervalo de la adolescencia a la edad adulta el impulso va perdiendo fuerza. No porque deje de ser importante, sino porque vas tomando conciencia que no puedes estar ni competir en todo. Es en un periodo de tiempo en el que defines esa parcela del mundo (identidad) en la que tienes todas las de ganar…, no a los demás, sí a ti mismo.

Avanzas en la vida y te vas dando cuenta que entre menos es la persona, más necesidad tiene de demostrarle a los demás lo que cree que es. Los que ya son, no dicen nada. Son los demás los que los buscan a ellos y no ellos a los demás.

Lo paradójico del estatus es que este siempre obedece más a lo que los otros piensan de ti que a lo que haces para buscarlo. Entre más lo buscas, más lo pierdes; entre más te defines, más lo logras.

Cierto que no todos apreciarán los que eres, pero los que lo hagan te darán un lugar que esta más allá de tu hacer y tener, ya que lo que realmente apreciaran de ti es tu ser…

Nos leemos en el siguiente artículo.

miércoles, 11 de octubre de 2023

Caminando en círculos.

 Los seres humanos nos movemos en círculos. No nos damos cuenta debido a que nuestro horizonte de visión y acción es lineal y limitado. Lo cual no está mal. Obedece a nuestra natura. Esta en ella el que nos movamos en círculos. Permítame explicarlo…

Si usted abandona a una persona en la selva sin ningún aparato de geolocalización y sin conocimiento alguno de la posición de las estrellas, esta caminara las distancias que sean necesarias en aras de encontrar una salida que le permita llegar a la civilización. No obstante, lo que en realidad hará es caminar en círculos, regresando al mismo lugar una y otra vez. Tal vez no se dé cuenta debido a que no regresa a ese árbol, lado de la montaña, risco o arroyo que le sirvió de referencia, pero será, metros más, metros menos, el mismo lugar.

Este caminar en círculos es algo que nos acaece en todos los ámbitos de la vida. Lo que cambia, y es lo que hace que no nos demos cuenta, es el tamaño del recorrido, pero no su forma (círculo). A mayor capacidad de observación y análisis de nuestros patrones y modelos, mayor posibilidad de ampliar el círculo. A menor capacidad, menor posibilidad.

Por razones personales y de negocio he tenido la oportunidad de colaborar con una ingente cantidad de personas de diferentes ámbitos y oficios, observando no solo el tamaño de sus círculos, sino el recorrido de estos. La cercanía me ha permitido anticipar los obstáculos o piedras con las que es posible que se vuelvan a tropezar, ya que así lo han hecho en recorridos anteriores.

Nos han dicho que debemos levantarnos ante todo tropiezo. En lo personal pienso que esta sentencia está de más, ya que es un hecho que nos tenemos que levantar. Lo verdaderamente importante en este proceso es que el tropiezo sea en la dirección correcta, ya que para eso nos detiene la vida, para que podamos hacer un alto en el camino y analizar si estamos repitiendo, reduciendo o ampliando el círculo.

A nada tiende más el ser humano que al confort.
Debemos tomar en cuenta que el óbice que nos impele a no cambiar o ampliar nuestro círculo es el confort. Nos negamos a salir de éste o a ampliarlo debido a la seguridad. Buscar nuevos caminos implica arriesgarse o equivocarse.

Nuestros mayores nos decían que mas vale malo conocido que bueno por conocer. Esta frase que puede ser válida en ciertos momento, pierde validez cuando estas en esa edad en la que la ignorancia te permite explorar y cambiar todo (la ignorancia nos hace audaces).

Con el tiempo vas aprendiendo que el circulo se conforma por esos patrones de repetición que tenemos en todos los ámbitos del quehacer humano. Patrones que, al no identificarlos, nos llevan a repetirnos con el mismo tipo de personas en lo sentimental, social o empresarial.

Un cofrade al que tengo en alta estima intelectual y afectiva me comentó la siguiente sentencia, en un análisis crítico irónico que hizo de sí mismo: “repito patrones”. Esta notación es muy importante, ya que la mente que cuestiona es la única que se percibe a sí misma en el tiempo, y, por ende, la única que puede buscar respuestas para el futuro.

Otro que se distingue por su raciocinio y objetividad, se azoro de sobre manera cuando le mostraron una fotografía de su pareja con peluca, ya que en esta vio lo que no había visto antes o lo que no había querido ver: que su actual pareja es una copia fiel de la anterior.   

Todos, pues, repetimos patrones. Y si bien es cierto que obedecen a nuestra natura, también lo es el que podemos hacer un alto en el camino y analizar cuáles son los que debemos cambiar y cómo y con quien ampliarlos.

En este proceso de cambio es menester tomar en cuenta el ego y la realidad. El ego es un intento de la mente errada para que te percibas a ti mismo tal como deseas ser, en vez de como realmente eres. El ego nos vive creando ilusiones respecto a nosotros mismos y los demás, por lo que no debemos olvidar que el primer paso para deshacer la ilusión es cuestionar su realidad. Es por eso por lo que se dice que en la vida nada es caro cuando sabes su precio, porque entonces ya decides si lo pagas o no.  

Es importante entender que, si decides no cuestionar la realidad de tus ilusiones, la probabilidad de que caigas en una espiral de círculos reducidos es muy alta, amén de que esto propiciará que te repitas una y otra vez en aras de demostrar (te) que no estás equivocado, lo cual ineluctablemente te llevará a reducir aún más tu círculo (opciones), e incluso a asociarte con personas que reducirán más tus posibilidades, ya que, por lo general, tendemos a ver el circulo de los demás más como esperanzador que como errático.

La mejor forma de romper nuestros patrones y por ende de ampliar nuestros círculos, es asociarnos con personas que tengan círculos más amplios, enriquecedores e interesantes que los nuestros. Círculos que nos hagan ver que hay mejores formas de hacer el recorrido, es decir, de lograr las cosas e incluso de lograr cosas diferentes.

No obstante, es menester estar alerta a los patrones en los que más nos repetimos, ya sea porque son los que más adrenalina nos generan (nos encanta el riesgo), los que más disfrutamos (por el placer que nos generan) o los que más esperanza nos crean (ilusiones). De los tres, este último es el peor de todos.

Les comparto, ya para terminar, una reflexión de uno de los cofrades de la Abstracción: tal vez lo que mas nos ayudaría a ampliar o mejorar nuestro círculo es entender que en la vida es más importante el para quien haces las cosas que el para qué.

El para quien te brinda un por qué, que no te brinda ningún otro quehacer.   

Nos leemos en el siguiente artículo.

jueves, 21 de septiembre de 2023

Un cambio de sentido en el amor.

El amor, en sus inicios, opera en la parte dionisiaca (novedad, ilusión, emoción, placer); cuando está se va satisfaciendo, migra a la parte apolínea (análisis, juicio y razón), que es cuando empezamos a ver y a darnos cuenta de lo que antes no veíamos. La esencia del amor no cambia, lo que ha cambiado es el sentido que le damos al amor.

Este ha sufrido mutaciones en el devenir de las generaciones y de las circunstancias socioculturales y económicas que han enfrentado. Para entender las mutaciones que ha tenido el sentido del amor es menester que hagamos un pequeño viaje a través del tiempo para recordar lo que cada generación vivió y la forma en que estos accidentes incidieron en él.

Luto y Gris (1945 – 1960).
Después de la Segunda Guerra Mundial el mundo vivió un periodo de luto y gris (1945 -1960). Las personas no solo habían perdido a sus seres queridos, sino que además habían perdido sus casas, trabajo y forma de vida. La ropa la heredabas a tus hermanos. Te comías lo que había y no existía el úsese y tírese. Las personas y las cosas tenían un valor.

El amor, en este entorno de tanta carencia y dolor, se convirtió en uno de los más importantes sentidos de realización. La gente soñaba con el amor, con casarse y formar una familia. Los ejes de la unión eran el amor, la trascendencia (eternidad) y la responsabilidad.

En esta época el amor alcanzo las cimas de la poesía escrita, hablada y cantada.

La explosión del color (1961- 1975).
La generación de la explosión del color no vivió las tragedias de la guerra ni sus carencias. No solo no entendían el luto y el gris de sus padres, sino que además la vida les parecía rígida y acartonada. La generación se rebeló contra la ausencia de opinión y color, lo que dio pie las revueltas del 68 (explosión de opinión) y el nacimiento del movimiento Hippie (explosión de color).

El resultado de estos movimientos fue una transmutación en el sentido del amor. Este seguía siendo importante, pero ya no era la responsabilidad el eje rector. Esta, sin dejar de ser importante, le empezó a dar más espacio a las sensaciones del amor.

En esta época la poesía escrita, hablada y cantada mostro sus primeras mutaciones. Ya no hablaban de la eternidad, sino lo de que este les hacia sentir.    

La explosión de las Masas (1976 – 1990).
La dinámica poblacional cambio, permitiendo que irrumpieran al mercado una gran cantidad de jóvenes con un nivel de estudio y preparación que no tuvieron sus padres. Fue una generación que no solo tenía voz, sino que además no padeció las carencias de las anteriores. Vivian en la bonanza austera de sus padres, pero con un mercado laboral que les daba la posibilidad de construir un futuro en base a su preparación, tenacidad e inteligencia.

En este estadio la mujer irrumpió con fuerza en el mercado laboral, encontrando, a pesar de la cultura y de los obstáculos, oportunidades de desarrollo impensables años antes. El amor seguía siendo importante, sin embargo, el entorno ofrecía, ajeno al amor, espacios de realización que no tuvieron las generaciones precedentes

En esta época la poesía escrita y cantada empezó a hablar de la importancia del sexo en el amor.

El ascenso del Hombre Masa (1991 – 2001).
La proletarización de la educación permitió que llegara al mercado un gran masa de graduados con poca o nula comprensión del entorno económico y de negocios. Jóvenes que buscaron la titulación como un medio para conseguir acomodo en un mercado laboral cada vez más exigente en lo referente a competencia y competitividad. Ocupando puestos en los que antaño no se requería titulación.

Para el Hombre Masa la percepción es realidad, y lo que estos percibían era un mundo de pocas posibilidades de desarrollo y de mucha frustración.

El amor era deseable, pero no necesariamente trascendente (eternidad). Muchos de ellos veían muy difícil independizarse y mucho más vivir en pareja. Y si lo hacían debía ser bajo condiciones de equidad económica y conscientes de la inestabilidad laboral. Los hijos eran más accidente que objetivo.

La poesía escrita y cantada empezó hablar más de los instantes del amor que del amor en sí.

La disrupción social y tecnológica (2002 – 2017).
El mundo cambio de raíz después de la Torres Gemelas, de la irrupción de las Redes Sociales y de la crisis del 2008. Lo primero hizo que tomáramos conciencia de la inseguridad política; la segunda, de la fragilidad económica; y la tercera, de la pérdida de identidad individual y polarización de la sociedad.

No obstante, la relocalización de las empresas allende sus fronteras, le brindo a obreros, técnicos y profesionistas la posibilidad de conocer o trabajar con personas de otras culturas, lo que les permitió contemplar la posibilidad de trabajar en o fuera de su estado o pais, no obstante, la competencia por dichos puestos era tal y la seguridad de permanencia tan efímera que, en la gran mayoría de los casos era menester que los o las candidatas estuvieran solteros o que dejaran a la pareja en el pais para moverse a otras latitudes.

Había tantos demandantes de trabajo que las empresas se daban el lujo de decantarse por personas que tuvieran la posibilidad de moverse o relocalizarse más allá de los límites a los que obligadamente los circunscribe pareja e hijos.

El amor, para la gran mayoría de estos jóvenes era y es una suma de instantes, pero no necesariamente una meta de realización, por lo menos no antes de haberse realizado en lo económico y en lo profesional. Muchos de ellos viven en pareja conscientes de la posibilidad de que cada uno tome un rumbo diferente en función de las oportunidades de desarrollo que consigan o se les presenten.

La poesía escrita y cantada de este periodo se tornó más sexual que erótica. El amor empezó a ser visto como una resultante de lo primero y no al revés.

La generación incierta de la IA (2018 – 2033).
Prematuro será hablar de un periodo que recién inicia, pero que avisa cambios como nunca habíamos visto, amén de que los anuncia en todos los ámbitos del ser. De lo único que podemos estar seguros es de que cambiará todo lo que conocemos (educación, trabajo, sociedad y una suma de etcéteras más).

El amor, en países donde la Inteligencia Artificial va más avanzada, crece el numero de personas que se sienten mejor con la pareja virtual que con la física. A la virtual no la pueden abrazar, pero los entiende más, ya que son parejas hechas a imagen y semejanza.

Si el futuro es incierto, el que sigue será más que ningún otro.

Nos leemos en el siguiente artículo.
 

viernes, 1 de septiembre de 2023

Un nuevo e inquietante entorno.

El entorno, en todos sus componentes (demográfico, social, económico, ambiental, militar, geopolítico) se mantuvo medianamente estable los últimos setenta años. Las generaciones de este periodo enfrentaron problemas de mayor o menor complejidad, pero en esencia, similares. Decirle a una persona que oscila entre los treinta y cincuentas que tiene que atender el entorno por el bien de él y de sus descendientes, parecerá, dado lo anterior, un acto estéril.

La realidad, no obstante, es que en el entorno se han venido dando mutaciones que, en un plazo no mayor a cinco años, nos harán enfrentar retos que crecerán en complejidad y dificultad en el devenir de la siguiente década.  

Cuando termino la Segunda Guerra Mundial, la probabilidad de que un joven lograra una vida mejor que la de sus padres era del 90%. Para la década de los ochenta esta probabilidad había bajado al 40%. En la actualidad es del 8% y con tendencia a la baja.  

Los problemas que tendremos que enfrentar estados y sociedad en los siguientes cinco años, son tales y de tal magnitud que no deja de asombrar el hecho de que no estemos trabajando en ellos, ya sea porque los vemos muy lejanos en cuanto territorialidad y/o distantes en lo personal, sin embargo, las consecuencias de estos nos van a afectar a todos sin importar el lugar en el que vivamos o el trabajo u oficio que tengamos.

Sirva, como una pequeña muestra de lo anterior el caso de la Unión Europea. En ella vive el 6% de la población mundial y se gasta el 50% de las prestaciones sociales del mundo. De hecho, el número de pensionados en este momento es igual al número de trabajadores, sin embargo, estos van a la baja y los pensionados a la alza (cada año se incrementa en un millón el número de pensionados).

Otro ejemplo es el de la deuda de las naciones y de los grandes consorcios. En este momento la deuda pública y privada representa el 360% del PIB del mundo. En otras palabras, debemos 3.6 veces lo que producimos y se estima que en el devenir de una década lleguemos a 4.5 veces.

La inflación es, ha sido y será una constante a vigilar. El problema es que las variables que inciden en ella se están agudizando. Entre las más relevantes esta la del cambio climático (aumento de plagas y disminución de cosechas). Los problemas geopolíticos entre China e India y la guerra fría que se está gestando entre USA y China, amén del agravamiento del conflicto entre Rusia y Ucrania, en donde esta última está atacando objetivos en territorio ruso. A todo esto, habría que agregar el alto costo del gasto social no contributivo y el inevitable déficit que este genera, y, por último, la incosteable e insostenible emisión de deuda global.

China es otro factor para considerar, debido a que enfrenta riesgos que muy probablemente ralenticen la economía a nivel global. El sector inmobiliario, eje del desarrollo económico de muchas economías, representa el 6% del PIB en economías desarrolladas y el 16% en emergentes. Cuando este sector ha llegado al 20%, se crea una burbuja que al paso del tiempo estalla generando una debacle económica y social de gran cuantía (crisis 2008 – 2009).

En China el sector inmobiliario representa el 30% el PIB, y con graves problemas de solvencia y liquidez. Las cuatro empresas más representativas e importantes del pais se encuentran renegociando o en impago. 

La deuda de Evergrande, por mencionar un solo de los casos, equivale al 2% de todo el Producto Interno Bruto de China. Las otras tres empresas en graves situaciones de impago son: Country Garden Holdings; Kaisa Group Holdings y Shimao Group Holdings.

Otro tema al que nos vamos a enfrentar a nivel global es de la renegociación de deuda o impago. En este momento hay 45 mil empresas públicas que no pueden cumplir sus obligaciones. Empresas que no solo no tienen liquidez, sino que además no son solventes, lo que, en teoría, imposibilita su rescate.

A esto habría que agregar la deuda de varias naciones que están en situaciones de alto riesgo: Líbano; Rusia; Argentina; Zambia; Sri Lanka y Surinam. Países que ya están en situación de incumplimiento, en donde la única salida que se ve es la de emitir más deuda para evitar que enfrenten problemas geopolíticos (que los países se fragmenten) o conflictos sociales que se puedan extender a otros países.

En este momento la deuda pública y privada en riesgo de incumplimiento asciende a 400,000 millones de dólares. El problema es que tanto los estados como la sociedad no consideran ninguna otra solución que no sea la de emitir más deuda, difiriendo la inevitable consecuencia para los próximos cinco o diez años.

Los Bancos Centrales deberán evaluar el nivel de ajuste e inflación que sus países pueden soportar sin poner en riesgo la economía del pais y sin que el Índice de Miseria llegue a dos dígitos (Tasa de inflación más Tasa de desempleo).

El nivel de inflación que decidan tolerar va a ser doloroso para el ingreso familiar, amén de que puede ralentizar la economía o llevarnos a una estanflación (inflación sin crecimiento), no obstante, la única salida real de los estados, empresas y familias es reducir gasto e incrementar la productividad (hacer más con menos).

Cierto que esto propiciaría un caldo de cultivo idóneo para los populistas de ambos espectros (derecha e izquierda), pero en algún momento vamos a tener que enfrentar la realidad y entre más pronto mejor.

Gastar en lo estrictamente necesario en lo individual, familiar y empresarial, nos va a ayudar a hacerle frente a lo que se viene.

Un grupo de empresarios e inversionistas me decían que sus padres y ellos crecieron con la idea de legarle a los hijos una plataforma educativa, pero que ahora el reto está en sumar a ella una plataforma patrimonial que no solo no puedan gastar, sino que se aprecie con el tiempo (fideicomiso)…

Como siempre, la última palabra la tiene usted.

Nos leemos en el siguiente artículo.

 

martes, 22 de agosto de 2023

La cueva de Don Manuel.

Don Manuel es un Abstracto Senior en el que se conjugan magistralmente la sapiencia de la edad y del conocimiento. Es un hombre que se ha distinguido por su incesante búsqueda y comprensión del origen, lo que ineluctablemente le ha llevado a estudiar el nacimiento de las religiones y del entorno económico, político, militar, social y cultural en el que estas se gestaron y parieron.

Si no entiendes, nos explicaba Don Manuel, las circunstancias en que estas se concibieron y nacieron, no podrás entender ni comprender lo que en esencia son ni su real trascendencia. Lo que vemos de estas en la actualidad son mutaciones que obedecen al presente, pero que no explican el principio… Y el secreto de todo está en el principio.

En esa búsqueda del origen nos planteo una interrogante que nos llevó al análisis, reflexión y debate de la cuestión: ¿Por qué si la mayoría de las revelaciones importantes dadas al ser humano han sido transmitidas en el interior de cuevas, no cuenta la humanidad con estudios al respecto ni con la bibliografía que invite al análisis y a la reflexión del tema?

Son bastas las revelaciones que tienen su génesis en el interior de una cueva. Dentro de las más conocidas esta la gruta o cueva del Rabí Shimon Bar Yohai (autor del Zohar), la del Apocalipsis (la cueva de Patmos), la de Hira (donde Mahoma recibió sus primeras revelaciones) y una suma de etcéteras más en los mal llamados viejo y nuevo continente.  

La cueva ha sido y es fundamental en todas las expresiones místicas que ha habido y hay. Simboliza no solo el regreso al vientre materno sino también el hospitium que acogió a nuestros primeros ancestros.

Hay, no obstante, un valor que poco se ha considerado en ese ambiente natural o artificial en el que se refugian los hombres: el de la afonía y ausencia terceros. La cueva, manifestación temprana del movimiento anacorético y del monacato rupestre, es un lugar en el que el silencio y la soledad son la norma, pero no todos pueden con estás, ya que, en ellas..., o te encuentras o te vuelves loco.

Sin demerito de lo que la cueva es, me atrevería a afirmar que la esencia de la revelación no está en el lugar en sí, sino en esa afonía de terceros y de distractores que te obligan a escucharte a ti mismo. Entendiendo que la revelación será mística solo si la persona lo es. 

La revelación obedece a lo que la persona es.
Un hombre de negocios que por disciplina se aislé de los demás tres o cuatro veces al año, va a descubrir en esa afonía de terceros y de distractores, esas oportunidades de negocio y de acción que el entorno no le permitía escuchar por exceso de ruido.

Ese literato, pintor, escultor o artista que se aísla para crear, va a producir obras de arte que no podría realizar en compañía de terceros. Lo mismo acaece con las demás ramas del saber. Es el silencio y la soledad que uno se pueda crear para sí mismo lo que nos llevará a desvelar eso que siempre ha estado ahí, pero que por exceso de compañía y ruido no podemos ver o escuchar.

Muchos de los ancianos (gente de antes) son más sabios no porque sean más viejos, sino porque tienen más tiempo para sí. Tiempo en el que la afonía de unos hijos que están haciendo su vida. La de unos nietos que tienen apremio por descubrir todas esas cosas que son o serán la materia prima de su próximo hacer. Más la afonía de esos amigos que cada día son menos y de la gente en general, hace que las personas de antes tengan para sí lo que no tenían: tiempo para ver y entender la realidad más allá de máscaras y vanidades, y tiempo para observarse, escucharse y pensarse.

Este ejercicio de silencio y soledad en el que están inmersos los ancianos es lo que hace que puedan acceder a esas revelaciones que les signa la vida que les queda.

Los que en el devenir de su vida buscaron un equilibrio entre el ser y el hacer (tiempo para sí, para los otros y lo otro), son los que descubrirán una nueva y mejor forma de vivir la vida. Los que toda la vida vivieron de cara al aparador en mundo de apariencias, ruidos y vanidades, descubrirán que la etapa más difícil de su vida es esa en la que no solo no existen para los demás, sino que tampoco para ellos mismos.
 

Cierto que las revelaciones se han dado y se dan en las cuevas. Ya sea esas de antaño en las que se refugiaban los anacoretas que nos precedieron o esas que construimos para asilarnos productivamente de los demás. En ambas, la afonía de terceros y de distractores visuales y auditivos es lo que nos lleva a desvelar esas revelaciones que nos permiten crear nuevas y mejores formas de ver, entender y operar la vida.

Las revelaciones, insisto, obedecen a lo que uno es. Si usted es un místico judío, católico, musulmán o budista, va a encontrar en esa total ausencia de ruido y distracción, lo que los demás no pueden ver.

Lo mismo le va a acontecer en su área de especialización. Va a desvelar ideas, productos o necesidades que siempre han estado ahí y que subyacen en el inconsciente colectivo. Tan es así que ya una vez que usted las desvela y las hace públicas, habrá más de uno que le diga: eso ya se me había ocurrido a mí.

Así, pues, cuando Don Manuel nos presento el tema a debate, más de uno nos centramos en la búsqueda de bibliografía y en la investigación del tema, hasta que poco a poco fuimos desvelando que la cueva era solo una parte del secreto de la revelación, la otra parte esta en el interior de cada uno de nosotros. En esa capacidad que tengamos para observarnos, escucharnos y pensarnos... Es ahí, y no en otro lugar, donde están la revelaciones que usted necesita.

Nos leemos en el siguiente artículo.   

 

 

 

sábado, 19 de agosto de 2023

El secreto está en el origen.

El problema en los actos humanos es que el origen de lo que queremos es más una suposición que una certeza. Suponemos que queremos tal o cual cosa. Determinada cantidad de dinero, casa, carro, trabajo o negocio. Vivir solo, en pareja o con especifica persona, pero en estás, como en todas las cosas del querer humano, siempre hay más espacio para la suposición que para la certeza.

Esta suposición o falta de claridad en el querer nos hace tomar decisiones sin en el debido análisis de lo que intrínsecamente somos y necesitamos, así como del objeto o sujeto de decisión, lo que al paso del tiempo nos llevará a descubrir que las cosas no son como las habíamos conceptualizado, aun cuando las señales estaban ahí.
 

Las razones por las que no vemos las señales, es debido a que al principio de todo querer hay un enamoramiento que nos ayuda a minimizar defectos y atribuir virtudes a todo aquello en lo que hemos centrado nuestro querer. No importa si es una persona, una situación o un objeto. Nosotros siempre las vamos a ver mejor de lo que son.

Es importante anotar que, en el querer, el análisis más importante no es el del exterior (persona, circunstancia u objeto), es el del interior (lo que somos y necesitamos). Y la mejor forma de acceder a esto último es a través del análisis nuestros actos. En estos y no en las historias que nos contamos, está el lugar en el que vamos a encontrar la realidad de lo que siempre hemos buscado.

Así, pues, mi recomendación es que no le haga caso a las historias que se cuenta a usted mismo. Estas son, amén de engañosas, peligrosas, ya que le pueden hacer sentir y pensar que eso que imagina sobre tal persona, circunstancia u objeto lo va a hacer feliz. Nada más lejos de la realidad.  

Su cerebro le va a decir que va a ser feliz cuando viva con tal o cual persona, cuando compre la casa, el departamento o la finca de sus sueños. Cuando vaya de vacaciones o a conocer tal lugar, ciudad o país. Cuando tenga tranquilidad económica y muchas cosas más, pero lo único que no le va a decir su cerebro es que usted nunca dejara de ser usted y que las decisiones que tome basado en las historias que su cerebro le cuenta, generan un cambio en su exterior y una incomodidad e insatisfacción en su interior.  

El que el que viaja muda de clima, no de carácter.
Hay a quienes creen que aman a una persona, cuando lo que en realidad aman es lo que esta les da y no a la persona en sí. Vivir con alguien no es lo mismo que vivir a alguien. Vivir a una persona demanda compromiso, entrega, reciprocidad y sacrifico. Mientras que para disfrutar a alguien solo hay que estar ahí. Es un querer unilateral. Un estar para recibir, no para dar.  

Definir con toda claridad el intrínseco querer, demanda honestidad, reflexión y tiempo. No es algo que se pueda hacer de un día para otro. Hay muchas cosas que se pueden evaluar y decidir en el momento, pero se espera que sean las intrascendentales. Las trascendentales demandan tiempo, objetividad y honestidad.

Puede ser que usted sienta una fuerte atracción por una persona y que esa atracción le lleve a construir historias fantásticas en su mente, pero antes de tomar una decisión pregúntese que es lo que sus actos le indican: que lo que ha buscado y busca es una intermitencia o una permanencia. Si lo que necesita es formar un hogar, adelante, pero si no es así, no se haga daño ni dañe a los demás.

Es el origen el que define el destino.
Cuando usted tensa el arco para disparar una flecha, debe tomar en cuenta que el lugar donde esta va a caer se define justo en el momento en que esta sale del arco. Puede ser que en el trayecto un objeto o una ráfaga de viento cambie su destino, pero esto depende más del azar que de la elección. Es el origen (lo que usted es) lo que define el destino. Y esto aplica en todos los ámbitos de la vida.

Identificar la razón que motiva un querer que no necesita, le permitirá darle una mejor dirección a su vida y a la de los demás, no por que vaya a influir en ellos sino porque no los va a dañar.

Nos leemos en el siguiente artículo.