lunes, 14 de septiembre de 2026

Los Anómalos.

La estructura societaria la conforman tres segmentos antropológicos: El de los Hombres Masa, el de los Periféricos y el de los Anómalos. En este artículo nos centraremos en los Anómalos, no obstante, nos será menester aproximarnos a los dos primeros para entender lo que caracteriza y diferencia a cada segmento.

El Anómalo crea mundo (2%); El Periférico lo gobierna y vigila (5%); El Masa consume y opera (93%). Todo lo que usted usa y ve a su alrededor fue creado por un Anómalo. El mundo es un antes y un después de ellos y lo es en todo los ámbitos del quehacer humano. 

Los Hombres Masa y el mérito prestado.
Los Hombres Masa, aun cuando no estén conscientes de ello, ligan su valor y prestigio en la sociedad (pareja, familiares y amistades) al prestigio de la empresa o dependencia en la que trabajan y al puesto que en ella ocupan, así como a la adhesión de los dogmas, costumbres y rituales de su tribu familiar y social.

El Hombre Masa necesita para vivir de símbolos; mitos; retórica y ritual (cosa que el Periférico procurará crearles y darles).

Los Símbolos les dan identidad y sentido de pertenencia (camiseta de la empresa, del equipo deportivo, de la selección, así como de la marca de la ropa, de los accesorios, calzado y demás etcéteras).
Los Mitos les dan en que creer (para el Hombre Masa es más importante la creencia que la verdad).
La Retórica les da que hablar (un hablar que hablan los demás).
Y el Ritual, la tranquilidad y seguridad que brinda la repetición (son entes de rutina).

Los Hombres Masa no solo son
garantía de continuidad. Son los operadores que hacen que el mundo siga funcionando y consumiendo. Sin ellos, el mundo que han creado los Anómalos y que han gobernado los Periféricos, dejaría de funcionar.

El Hombre Masa es monolingüe. Entiende de emociones, sentimientos, tradiciones y costumbres. No solo se les dificulta en mucho la comprensión de todo aquello que este fuera de estas cuatro vertientes de su habla, sino que además han desarrollado una memoria de muy corta duración para todo aquello que se les diga o demuestre ajeno a las variables de su lenguaje basal.
     

El Periférico, razón disfrazada de emoción.
El Periférico, a sabiendas de que nada agrede más la sensibilidad del Hombre Masa que la falta de tacto al usar la lógica y la realidad, se comunican con ellos a través de emociones, narrativas y sentidos de pertenencia. Al hablar con la Masa usan la idealización que estos tienen de la ética, la moral, la familia y la patria para crearles, a través de una narrativa emotiva, la identidad y sentido de pertenencia que tanto necesitan y anhelan (los Masa son personas símbolo).

Esto no quiere decir que los Periféricos (personas Signo) no busquen la verdad, la justicia o el honor. Lo buscan, pero priman más en ellos el pragmatismo y la prevalencia del control, que la romántica idealización que el Masa hace de los conceptos símbolo.

Su métrica de éxito es el reconocimiento formal y la acumulación de poder dentro del sistema. Y aun cuando nada desean más que subir de nivel, cuidan, en su proceso de ascenso, de no enemistarse con los niveles superiores. La experiencia les ha demostrado que no solo es contraproducente, sino que estos pueden, en el mejor de los casos, obstaculizar su desarrollo o, en el peor de ellos, pararlo.

Entre sus pares (bilingües al fin), no hablan de emociones o valores. Su comunicación es pragmática, racional y centrada en recursos, correlación de fuerzas, capital y rentabilidad. Su motor no está en la creación de la realidad. Está en la gestión, comercialización y capitalización política y económica que esta ofrece.

El Anómalo. Ni razón, ni emoción: Creación.
Lo que para el Hombre Masa es la vida misma (la aprobación de los suyos y de los demás, el ritual, el confort, el estatus afectivo) y para el Periférico el fin (el poder, el dominio, la influencia), para el Anómalo es ruido de fondo. Para él todas estas cosas son, en sí mismas, un ejercicio de invención para desviación. Ni las entiende, ni las ve necesarias.

El Anómalo considera que las convenciones sociales son herramientas diseñadas para homogenizar, distraer y simplificar las mentes. Su lealtad no es hacia la pareja, la tribu o la estructura de poder. Es hacia su proyecto. Lo demás, le es insustancial e irrelevante.

Disrupción y progreso.
El progreso de la especie no nace del consenso de la Masa ni de la administración del Periférico, sino de la ruptura que provoca el Anómalo. No obstante, es menester reconocer que una vez que el Anómalo crea una nueva realidad en las letras, artes, ciencias, tecnología, negocios y demás etcéteras del quehacer humano, el Periférico las capitaliza y comercializa, y el Masa las ópera y consume como si estas hubiesen existido siempre.

Lo que distingue al Anómalo no es necesariamente su Cociente Intelectual, sino la extraordinaria capacidad que tiene para ver en lo que todo el mundo ve, lo que nadie ve (las cosas están ahí, solo hay que saber verlas y materializarlas). Este ver diferente le permite crear nuevas ideas, productos o formas en todos los ámbitos del quehacer humano en los que esta su anomalía.

El Anómalo es anómalo en lo personal, familiar, social, laboral o empresarial. Se muestran diferentes desde la primera infancia. Se le dificulta en demasía las relaciones humanas, así como la plática trivial o superficial (esencia de la convivencia en los Masas y Periféricos), lo que hace que unos y otros los marginen. Cosa que padecen primero y agradecen después.

En el Anómalo no solo no cabe la charla insustancial, sino que tampoco se le dan los eventos multitudinarios. Amén de que es ajeno a todos esos ejercicios de invención para la desviación que tanto gustan al Hombre Masa y al Periférico (mundiales, olimpiadas y demás etcéteras).
 Al primero por lo que le hacen sentir, al segundo, por el aparador que representan.

Al Anómalo no es necesariamente elitista o asocial, el problema, si lo podemos llamar así, es que son muy pocas las interacciones sociales que le agregan valor, amén de las cosas más interesantes que vive y experimenta están su cabeza, no fuera de ella.

Podrá, es cierto, ir a un festejo, estadio o concierto, cosa que hará una vez en su vida y solo para analizar y diseccionar lo que esos fenómenos le generan al Masa y al Periférico. Después necesitara de varias décadas para purgarse de esa multitud. Si usted pudiera conversar con uno de estos, éste le diría que para él: uno es suficiente; dos, bastante; tres, multitud.

Lo normal es que vivan en solitud (el 99% de ellos). Y si bien es cierto que son los que más necesitarían de una pareja que les gestione el día a día (genios en lo suyo, ineptos en todo lo demás), también lo es que son extraordinariamente torpes en el tema de la pareja y en la relación que esta conlleva.

El Anómalo -Anómalo busca el anonimato por sobre todas las cosas. El Anómalo – Periférico busca el reconocimiento intermitente del aparador. Se cansan rápido de él, pero ineluctablemente regresaran a él al termino de una nueva creación. Cosa que al Anómalo – Anómalo jamás hará.

La sociedad requiere del Anómalo para avanzar, pero los quiere lejos de la sociedad y a cuentagotas.

Los Anómalos son, en sí mismos, una anomalía necesaria.

Nos leemos en el siguiente artículo.